2 de Junio de 2026 | 11:21
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Empresas frente a la advertencia
Fernando Padilla Farfán
FERNANDO PADILLA FARFÁN

01 Jun 2026

Riesgo y decisiones empresariales:
El ingeniero Fernando Padilla Farfán referenció a las calificaciones crediticias usándolas como instrumento diagnóstico. No para evaluar al Estado, sino para observar el comportamiento del empresario frente a una señal de riesgo.
Una noticia sacudió a los ciudadanos de México, Moody's Investors Service, una de las tres agencias de calificación crediticia más grandes del mundo, rebajó la calificación de la deuda soberana de México, dejándonos en el último escalón del grado de inversión. Fernando Padilla Farfán mencionó que esto no debería ser tratado como una crisis, mas bien como una advertencia, y, como toda advertencia incomoda.
Exploración clínica
El problema no es la señal externa. -Mencionó-, El problema es lo que la señal revela internamente.
Este cambio sitúa a México muy cerca de cruzar a grado especulativo. La cercanía a perder el grado de inversión no obliga a ninguna empresa a detenerse. Sin embargo, muchas actúan como si el deterioro ya fuera irreversible por una información mal entendida
Entre el miedo, la negación y el criterio
Durante la exposición, el ingeniero Fernando Padilla Farfán delineó tres perfiles empresariales frente a la advertencia:
El reactivo
Reduce costos, congela decisiones y espera.
Sobrevive, pero pierde relevancia.
El negador
Minimiza la señal, continúa igual.
El riesgo lo alcanza sin preparación.
El lector estratégico
No entra en pánico ni se congela.
Ajusta estructura, fortalece criterio y gana tiempo.


El momento de entender, no de reaccionar
Padilla Farfán insistió en que las calificaciones no destruyen empresas. Las empresas ya frágiles se quiebran cuando dejan de pensar.
El riesgo del país no cambia procesos internos, pero expone dependencias:
Dependencia excesiva del crédito barato.
Dependencia de un crecimiento continuo.
Dependencia de condiciones externas favorables.
Cuando esas condiciones se tensan, la empresa descubre si tiene estructura… o solo inercia, es por eso que la recomendación no fue financiera, sino decisional. Antes de reaccionar al entorno, revisar la casa:
Fortalecer gobierno corporativo.
Revisar niveles de deuda y compromisos de largo plazo.
Recuperar claridad estratégica más allá del trimestre.
Porque —como subrayó— el entorno no se controla, pero la coherencia interna sí.
Las empresas que entiendan la señal como una oportunidad de ajuste temprano ganan algo invaluable: margen de maniobra. Las que esperen a que el deterioro sea evidente, decidirán bajo presión.
No se trata de anticipar catástrofes, sino de evitar decisiones tardías.
Reflexiones finales
Fernando Padilla Farfán no cerró con una conclusión tajante. Dejó una frase que quedó flotando en la sala, como suelen hacerlo los diagnósticos bien hechos:
“Las empresas no colapsan cuando el país se debilita.
Colapsan cuando dejan de saber decidir sin un entorno favorable”.
Preguntándonos: ¿Qué tan preparada está cada empresa para pensar cuando el viento deja de empujar?


Esta es opinión personal del columnista