19 de Octubre de 2026 | 15:19
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Una aclaración
GILBERTO HAAZ DIEZ
ACERTIJOS

19 Oct 2026

La irresponsabilidad de utilizar las redes sociales y algunas páginas, a veces no cumplen el protocolo indispensable. Hace unos días algunos nos fuimos con la finta de que un joven golpeado afuera de un bar, que sufrió nocaut terrible, había MUERTO. No fue cierto, estaba lesionado en el hospital, pero, me imagino, que jamás de gravedad. Tengo un amigo reportero de confianza y hasta él fallo. Debió haber hablado al hospital. Por la noche di la nota de que no había fallecido y hoy aprovecho para aclararlo, porque bien lo decía el editor Sulzberger, del New York Times: En este oficio, si te equivocas, lo reconoces y lo corriges de inmediato. Eso hago. Una disculpa a todos y a la familia. No vuelve a ocurrir nunca. No se verificó la información.

 

UN ENCUENTRO AFORTUNADO

 

Una tarde orizabeña, de esas lluviosas, porque ahora llueve un día sí y  otro también, entré a la Farmacia Guadalajara en Orizaba, la que se ubica frente al Tyson, el hipopótamo y sus críos. Cuando buscaba entre los anaqueles unas cremas, escuche que por mi nombre me llamaba un jovencito. Nos presentamos y resultó ser un niño de Casa Hogar la Concordia, Ángel Alfonzo Ramírez Nambo, allá nos conocimos en mis tiempos que les doy sus vueltas y cuidados. Platicamos un rato, atendía a los clientes, dijo que estaba en el tiempo de doña Mary, una señora que los cuidaba, y un día dejó el sitio, volveré a verle y buscarle para que me cuente más de esa historia.

La casa hogar no me gusta cómo se le llama, Casa Hogar para Niños Desamparados. No, desde que llegan están amparados por Dios. Nació la asociación civil de beneficencia hace 55 años, quien primero la dirigió fue doña Loló Cubillas, más tarde doña Ana Elena Cubillas, que fue con quien me integré cuando comencé a visitarlos. A su dolorosa muerte su hijo, Víctor Luna Cubillas, es quien los lleva al frente.

 

LAS DICHAS MARAVILLOSAS

 

No son niños huérfanos. Una ocasión alguien me llamó que querían adoptar un niño. No. Todos tienen o padres o madres, los llevan allí para que los ayuden con techo, alimento, escuela, uniformes y calidad de vida. Son de zonas aledañas y algunas indígenas, solo niños no reciben niñas. He sabido que año con año un ingeniero, que de allí salió como niño de Casa Hogar, les envía la cena navideña, quizá para recordar sus días allí vividos.

Yo Mero he logrado que muchos amigos me apoyen, el Magistrado Alberto Sosa, Pepillo Aranda, la Fundación de Rafa Gil, Cada niño una sonrisa, hay mucha gente más que se suma con apoyos y les enviamos sus cenas o sus zapatos o lo que se pueda.

Sigan apoyándolos, están frente a la iglesia de la Concordia, cruzan el parque, tocan la puerta y ahí entregan lo que quieran llevar. Son cuidados ahora por David Pacheco y su esposa Zaira, el padre de David también los cuidó un tiempo.

También hay días que hacen bazar y se asocian con otros sitios de ayuda.

Son una bendición de Dios, niños bien portados, estudiosos, respetuosos, que se aplican al quehacer en sus ratos y en el estudio, algunos salen sobresalientes y brillantes.

Allí quizá se esté forjando el presidente que venga a cambiar toda esta porquería que vivimos, de robos al erario, asaltos, impunidad, comunismo, todo eso.

 

Esta es opinión personal del columnista