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MIGUEL ÁNGEL CRISTIANI BITÁCORA POLÍTICA |
25 Sep 2026
Hay cifras que cuesta trabajo imaginar. Millones ya nos parecen mucho; miles de millones, todavía más. Pero cuando llegamos a los 244 mil millones de pesos, quizá la mejor manera de entenderlos es preguntarnos qué podrían representar para los servicios públicos que todos los mexicanos utilizamos.
De acuerdo con un análisis de Agencia Reforma, publicado por El Imparcial, el Tren Maya, el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles, Mexicana de Aviación y Grupo Mundo Maya acumularían 244 mil 169 millones de pesos en subsidios y apoyos públicos, considerando cerca de 223 mil millones recibidos en ejercicios anteriores y otros 21 mil 214 millones propuestos para 2027.
Importante: los 21 mil 214 millones de 2027 todavía son una propuesta presupuestaria, no dinero ya autorizado. El monto podría modificarse durante la discusión en la Cámara de Diputados.
Pero hagamos el ejercicio.
El Presupuesto de Egresos de la Federación para 2026 asignó 172 mil 492 millones de pesos al Ramo 56, Servicios de Salud del IMSS-Bienestar.
Es decir, los 244 mil 169 millones de la comparación equivalen aproximadamente a 1.4 veces todo el presupuesto anual del IMSS-Bienestar.
Todavía más: dentro de ese presupuesto, el programa de Servicios de atención a la salud tiene asignados 84 mil 781 millones de pesos. La cifra de los subsidios acumulados de las cuatro empresas equivale a casi 2.9 veces ese monto.
Y hay otra comparación todavía más reveladora.
El programa de Atención a la salud y medicamentos gratuitos para la población sin seguridad social laboral tiene asignados para 2026 poco más de 24 mil 85 millones de pesos.
Los 244 mil 169 millones representan más de diez veces esa cantidad.
Ahí está el verdadero tamaño de la discusión.
No se trata de decir que mañana puedan tomarse esos 244 mil millones y depositarlos íntegramente en hospitales, porque los presupuestos tienen destinos, reglas y programas específicos.
Se trata de preguntarnos qué estamos priorizando como país.
Porque mientras una parte del presupuesto continúa respaldando proyectos y empresas estatales que todavía requieren importantes apoyos públicos, también existe la obligación de preguntarse cuánto cuesta mantenerlos y qué otras necesidades públicas podrían atenderse con cantidades semejantes.
El propio análisis de Reforma señala que, entre 2024 y 2026, el Tren Maya habría recibido más de 197 mil millones de pesos, y para 2027 se plantean otros 18 mil 180 millones. Grupo Mundo Maya tendría 2 mil 152 millones adicionales y Mexicana de Aviación 882 millones.
La pregunta, entonces, no es solamente cuánto cuestan las grandes obras.
La pregunta es cuánto estamos dispuestos a seguir destinando a ellas y cuánto estamos dispuestos a invertir en aquello que toca directamente la vida cotidiana de los mexicanos: medicamentos, hospitales, médicos, enfermeras, equipos, tratamientos y atención médica.
Porque al final de cuentas, un tren puede esperar el siguiente presupuesto.
Un paciente no siempre puede esperar.
Y como diría Pancho López, el filósofo xalapeño ateniense:
“Cuando el presupuesto alcanza para los grandes proyectos, pero no para una curita en el hospital, el problema ya no es cuánto dinero hay… sino dónde se decidió ponerlo.”
Esta es opinión personal del columnista