18 de Agosto de 2026 | 05:36
INICIO    ESTATAL    NACIONAL    INTERNACIONAL    NOTA ROJA    XALAPA    POZA RICA    CULTURA    VIRAL   
O unos u otros. La guerra por la IA
DAVID VALLEJO
CÓDIGOS DEL PODER

17 Ago 2026

China quiere participar en la definición de las reglas mundiales de la IA. Xi Jinping lo planteó en Shanghái en julio, cuando 29 países participaron en la creación de la World Artificial Intelligence Cooperation Organization. Pekín ofreció además 5,000 oportunidades de capacitación durante 5 años para países en desarrollo.


Estados Unidos respondió con Pax Silica, una alianza que reúne IA, semiconductores, minerales críticos y cadenas de suministro. Reuters reveló hace unos días que el Departamento de Estado prepara un mensaje para 35 países vinculados con su cooperación tecnológica. Participar simultáneamente en Pax Silica y en la organización promovida por China sería incompatible.


Estados Unidos reúne NVIDIA, chips avanzados, grandes plataformas de nube, capital, centros de datos y compañías como OpenAI, Google, Anthropic, Meta y xAI, mientras China ofrece modelos abiertos o de pesos abiertos, precios bajos, infraestructura, capacitación y cooperación con países en desarrollo. También cuenta con tecnología competitiva. DeepSeek alteró las estimaciones sobre el costo necesario para desarrollar modelos avanzados; Alibaba convirtió Qwen en una de las familias abiertas con mayor difusión internacional; Moonshot presentó Kimi K3, con 2.8 billones de parámetros, arquitectura de mezcla de expertos y contexto de hasta un millón de tokens. Las restricciones estadounidenses a los chips avanzados siguen pesando, mientras China desarrolla semiconductores propios y busca aprovechar con mayor eficiencia el cómputo disponible.


La competencia está modificando incluso la estrategia estadounidense. Mark Zuckerberg ha defendido los modelos de pesos abiertos como una cuestión de liderazgo tecnológico. Google, Amazon, Microsoft y Meta proyectan inversiones de capital cercanas a 745,000 millones de dólares durante 2026, buena parte vinculada con centros de datos, chips e infraestructura para IA.


Toda esa inteligencia necesita procesadores, memoria, servidores, redes, sistemas de enfriamiento y electricidad, y México fabrica una parte creciente de ellos. Las exportaciones mexicanas de equipo de cómputo alcanzaron 82,900 millones de dólares durante el primer semestre de 2026, según cifras de S&P. Crecieron 172% en un año y superaron los 74,800 millones de dólares exportados en automóviles y autopartes. El 93.9% del equipo de cómputo tuvo como destino Estados Unidos.


Los servidores explican buena parte del crecimiento y México abastece cerca del 40% de las importaciones estadounidenses de estos equipos. Entre enero y mayo envió alrededor de 46,900 millones de dólares y en mayo superó a Taiwán como principal proveedor mensual. Un ejecutivo del sector en Chihuahua dio al Financial Times una comparación que me resulta muy interesante. Un camión cargado con servidores puede transportar un valor equivalente al de mil automóviles.


Foxconn, Quanta, Pegatron y Wistron utilizan plantas mexicanas para producir e integrar equipos destinados a centros de datos estadounidenses. Foxconn eligió Jalisco para fabricar servidores con tecnología avanzada de NVIDIA y Ciudad Juárez se ha consolidado como otro centro importante de esta industria.


La explicación es geográfica y económica. Taiwán conserva una posición esencial en semiconductores; México comparte frontera con el mayor comprador mundial de infraestructura de IA, posee experiencia manufacturera y acceso preferencial mediante el T-MEC. Estados Unidos necesita cantidades enormes de servidores y busca cadenas de suministro alejadas de China.


Una cifra obliga a dimensionar el entusiasmo. El contenido nacional estimado de algunos servidores fabricados en México se encuentra entre 3% y 7%; en la industria automotriz ronda 39%. Un servidor puede cruzar la frontera con un valor enorme porque contiene chips, memoria y componentes costosos desarrollados en otros países. Su registro como exportación mexicana dice poco acerca del valor que permaneció en México.


Podemos fabricar equipos de cientos de miles de dólares y recibir una fracción pequeña del conocimiento, la propiedad intelectual y las utilidades que contienen. La elevada automatización implica además que este crecimiento exportador genera muchos menos empleos que una expansión equivalente de la industria automotriz.


México cuenta con elementos para subir en esa cadena. Kutsari, el Centro Nacional de Diseño de Semiconductores, busca desarrollar capacidades nacionales en diseño de chips. Plan México incluye semiconductores entre sus sectores estratégicos y estados como Jalisco, Chihuahua, Baja California y Nuevo León acumulan experiencia electrónica y manufacturera. A ello deben sumarse ingenieros, software, propiedad intelectual, proveedores nacionales, centros de investigación y una vinculación mucho mayor entre universidades y empresas.


La electricidad será decisiva porque los centros de datos requieren cantidades enormes de energía y México busca atraer inversiones mientras su sistema eléctrico necesita ampliar generación y redes de transmisión. La disponibilidad de energía puede determinar cuánto de esta nueva industria terminará instalándose en el país.


La dimensión geopolítica también resulta difícil de ignorar. Cerca de cuatro quintas partes de las exportaciones mexicanas de mercancías se dirigen a Estados Unidos, mientras los modelos chinos abiertos y baratos resultan atractivos para universidades, empresas y gobiernos. Si Washington vincula el acceso a chips e infraestructura avanzada con su arquitectura de seguridad económica, la IA terminará formando parte de las conversaciones comerciales y del T-MEC.


China quiere influir en las reglas internacionales y extender sus modelos; Estados Unidos quiere preservar su ventaja en chips, cómputo y plataformas; Taiwán fabrica componentes indispensables y las grandes tecnológicas invierten cientos de miles de millones de dólares en infraestructura. México ensambla una cantidad creciente de las máquinas donde funciona esa inteligencia.


Los 82,900 millones de dólares muestran una oportunidad extraordinaria y también su límite. México ya fabrica parte de la infraestructura de la IA mundial. El siguiente salto consiste en aumentar la parte mexicana de los chips, el software, las patentes, la ingeniería y las empresas que le dan valor…nada más…y nada menos.


¿Voy bien o me regreso? Nos leemos pronto si la IA y la geopolítica lo permiten.


Placeres culposos. 2 álbumes, Jon Batiste, Monk Movements y King Gizzard & Lizard Wizard, Alien Metal.


Chamoyadas de Raspas Jardín para Greis y Alo.


Esta es opinión personal del columnista