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Con la concalecencia qué cosas suceden
GILBERTO HAAZ DIEZ
ACERTIJOS

05 Ago 2026

Diría Yuri en sus apagones. Enclaustrado desde hace una semana en mi reposet y mi pequeño estudio con libros y la tele al frente, mitigo las horas del extrañamiento de salir a caminar una ciudad tan peatonal como Orizaba.

Las noches son muy largas, los días, también. La enfermera Paty, que es de la familia, ha hecho mi vida más llevadera, al igual que mis hijas que debieron haber sido doctoras.

Por un asunto privado salimos a la calle y tomamos un café en Zepahua, con un calor infernal. Hace más calor que en Tierra Blanca, mi pueblo.

Pero alivió ver pasar a la gente y alivió saludar a algunos amigos y conocidos, agradecido de todos aquellos que han escrito por la mejoría, pero ahí voy.

Mi hermano Enrique dice que es la enfermedad de los 80. Sin duda.

La mía fue una intervención programada, que había que hacerla, voy por otros días más y otro reposo de otros 15 días, por eso me he ausentado de esta columna, Acertijos.

O sea a puro agua y ajo: Aguantarse y a joderse, manito, diría Kamalucas, un filósofo de mi pueblo.

Ernest Hemingway decía que “habría que escribir para ser feliz, le pagaran o no”.

He leído de algunos escritores afamados mundialmente que, escribían cuando tenían sus dolencias físicas.

Muchos de ellos.

A veces no dan ganas de sentarse y prender la computadora, otras dices muy macho: ahí voy a ver que me sale.

Algunos autores famosos crearon sus obras más grandes mientras luchaban contra dolencias físicas o mentales graves, usando el texto como refugio o fuerza vital.

Franz Kafka: Escribió gran parte de su obra mientras padecía tuberculosis, una enfermedad que marcó su cuerpo y su visión frágil del mundo.

Roberto Bolaño: Escribió de forma maratoniana y acelerada en sus últimos años, impulsado por la conciencia de una grave dolencia hepática que lo devoraba mientras completaba su obra cumbre.

El gran Germán Dehesa, murió de cáncer escribiendo siempre

Ni me comparo con ninguno, son gente grandes, y lo mío es sencillo. Nos vemos en la próxima.

 

Esta es opinión personal del columnista