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CARLOS JESÚS RODRÍGUEZ POR SI ACASO… |
31 Jul 2026
A NADIE debe sorprender que la flamante Secretaria de Educación de Veracruz, Raquel Bonilla Herrera no tenga experiencia en materia educativa y su trayectoria se circunscriba al ámbito político, iniciando su actividad en la zona norte, concretamente, en Poza Rica y Coatzintla. Su pasado como secretaria de Organización del comité municipal de Morena en la ciudad petrolera, por supuesto que no le suma experiencia en el área de la educación, como tampoco la diputación que conquistó en 2018 por la coalición Juntos Haremos Historia, e incluso fue electa Senadora suplente de la propietaria Claudia Tello Espinosa en 2024, puesto que ocupó como titular hasta hace unos días debido a que Tello fue nombrada Secretaria de Educación de Veracruz por la Gobernadora Rocío Nahle, pero ahora ocupa el cargo de Claudia Tello en la SEV, toda vez que fue retirada de esa función retornando a la cámara alta. E insistimos: tal vez no tenga la práctica o el conocimiento para estar al frente de la SEV, pero eso es lo de menos. Ella no viene a fortalecer la educación veracruzana, su oficio es ser operadora política, algo que no supo hacer Claudia Tello que terminó peleada con todos los sindicatos magisteriales que al unísono demandaban su renuncia. No, Raquel Bonilla viene a operar política, a sumar a los profesores al proyecto de la cuarta transformación de cara a las elecciones del 2027, y el argumento es más que contundente. En el estado de Veracruz hay un total estimado de 140 mil trabajadores de la educación, de los cuales 136 mil 573 son docentes frente a grupo. El resto corresponde a personal de apoyo administrativo, asistencia y directivos, cifra que coloca a la entidad como la cuarta con la estructura magisterial más grande de todo México. Ahora bien, si multiplicamos a los 140 mil trabajadores de la educación en todos sus ámbitos por cuatro, que es, normalmente una familia, da un número de 560 mil personas que en un proceso electoral como el que se avecina, corresponden al mismo número de votos que MoReNa y sus aliados no están dispuestos a perder.
DE ACUERDO con el Anuario Estadístico de la Secretaría de Educación de Veracruz (SEV), la fuerza docente se distribuye principalmente en educación básica: Preescolar, Primaria y Secundaria, y son alrededor de 88 mil 531 maestros en activo. La educación primaria concentra el volumen más grande con 45 mil 263 profesores. Educación Secundaria cuenta con 26 mil 429 profesores. Educación preescolar registra 16 mil 512 profesores. Educación media Superior (Bachillerato) y Superior suman cerca de 43 mil 400 docentes adicionales en la entidad. Queda claro que la gran mayoría de los empleados de la SEV están agremiados en tres fuerzas sindicales dominantes que acaparan a más del 94 por ciento de los trabajadores, esto es, la sección 32 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación que es la fuerza federalizada, y la Sección 56 que representa a la fuerza estatal. Hay otros sindicatos como el SETSE (Sindicato Estatal de Trabajadores al Servicio de la Educación), y el resto de los trabajadores (cerca de 8 mil personas) se divide entre más de 80 sindicatos minoritarios estatales que no son despreciables en elecciones.
Y RAQUEL Bonilla viene, precisamente, a dialogar con los sindicatos, a meterlos al orden, sumarlos a los procesos electorales de 2027, seducir a los dirigentes, todo lo contrario, a lo que hizo Claudia Tello, de quien, un día si y el otro también, exigían su renuncia. Por supuesto, la recién designada secretaria de Educación de Veracruz (SEV) tendrá el gran compromiso con la educación de las y los niños, adolescentes y jóvenes veracruzanos, y responder a las expectativas que la gobernadora Rocío Nahle García ha cifrado en ella para mejorar y eficientar los servicios educativos del Estado, y en ese tenor se expresan ya dirigentes magisteriales como Eliseo Islas Chagoya, secretario general del Sindicato Independiente de Trabajadores del Telebachillerato y Servicios Educativos (SITTEBA), quien considera que los cambios en las dependencias del gobierno son atribuciones de la titular del Ejecutivo del Estado y “los hace cuando considera que son necesarios”. Y si bien reconoce que el nombramiento de la nueva responsable de la política educativa en el estado de Veracruz causó una gran controversia en todos los sectores de la población veracruzana por su perfil profesional y la forma en qué se dio su nombramiento, el dirigente asume que todos los cambios son buenos, “nada dura para siempre y éstos se dan a corto, a mediano y a largo plazo”, por lo que de acuerdo con las facultades que tiene la mandataria estatal puede hacer los movimientos que considere necesarios para mejorar los servicios de la administración pública estatal.
INSISTIMOS, EL trabajo de Raquel Herrera no será fácil dadas las heridas que su antecesora dejó en el magisterio, pero la nueva titular tiene las tablas y contará con todo el apoyo de la Gobernadora Rocío Nahle para llevar a buen puerto las negociaciones, y que el magisterio sea recíproco en el proceso electoral que se avecina, algo que nos hace recordar aquella frase célebre de José López Portillo contra el Semanario Proceso, aquel 7 de junio de 1982, durante la celebración del Día de la Libertad de Prensa: no te pago para que me pegues. NO hay que olvidar que su reacción fue una respuesta directa a la línea editorial del semanario dirigido por el periodista Julio Scherer García. La revista mantenía una postura sumamente crítica y denunciaba constantemente la corrupción y la crisis económica del gobierno lopezportillista. Antes de pronunciar la frase, el gobierno federal había decidido cancelar toda la publicidad oficial asignada a Proceso. En esa época, los medios de comunicación impresos dependían en gran medida de los ingresos por publicidad gubernamental para subsistir. Al retirar el presupuesto, el mandatario buscaba asfixiar económicamente a la publicación, y ante las quejas del gremio, López Portillo justificó su decisión argumentando que el Estado no debía financiar a un negocio mercantil que sistemáticamente se dedicaba a oponerse a la administración pública.
SU DECLARACIÓN exacta concluyó con un irónico: ¿Te pago para que me pegues? ¡Pues faltaba más!». La frase evidenció de forma pública una regla no escrita del sistema político mexicano de la época: el uso del dinero público como método de coerción y control sobre la libertad de expresión. El pronunciamiento quedó como el ejemplo histórico perfecto de la relación condicionada entre el poder y la prensa, donde el condicionamiento del presupuesto oficial determinaba qué medios sobrevivían. En el debate político actual en México, la frase se sigue utilizando como referencia para criticar cuando un gobierno —de cualquier nivel o partido— retira contratos publicitarios o presiona a medios de comunicación que ejercen una postura crítica hacia su gestión, y ahora se usa también contra sindicatos como el magisterial. Si la nueva titular les concede buena parte de lo que demandan, la Cuarta Transformación bien podría decirles: ¿te pago para que me pegues? O bien: no te pago para que votes por alguien diferente a quien te paga. Así las cosas. OPINA carjesus30@hotmail.com
Esta es opinión personal del columnista