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Alabanzas a los ancestros fortalecen la tradición totonaca en Ninín 2026

Delhy Galicia | Papantla, Ver. | 02 Nov 2026 - 15:01hrs

Las alabanzas dedicadas a los ancestros resonaron en el altar monumental de Papantla durante este 2 de noviembre, fecha significativa para el pueblo totonaca, que honra a sus abuelos y reconoce la memoria de quienes dejaron un legado espiritual y cultural a las nuevas generaciones, como parte de las festividades de Ninín 2026.

El tata Romualdo García de Luna explicó que, dentro de la cosmovisión totonaca, el 1 de noviembre está dedicado a los pequeños, mientras que el día 2 corresponde a los mayores, en esta jornada se colocan ofrendas con alimentos y bebidas que disfrutaban los difuntos, entre ellos tamales picantes, caña, aguardiente, bollitos de anís, chocolate y pan.

Señaló que las alabanzas son cantos de carácter fúnebre que se interpretan especialmente durante estas fechas, del 31 de octubre al 2 de noviembre, para recordar a los antepasados, cada canto tiene un significado particular y forma parte de una tradición que se transmite de generación en generación.

Por ello, acudieron al altar monumental para entonar estas melodías, como parte del homenaje a las almas que, de acuerdo con sus creencias, permanecen entre sus familias durante estas festividades.

García de Luna destacó también la participación de habitantes de comunidades como Nuevo Ojital, cuyos integrantes se sumaron a los cantos, entre ellos jóvenes interesados en aprender y preservar esta expresión cultural.

Consideró que la incorporación de las nuevas generaciones es motivo de orgullo, pues demuestra que las costumbres ancestrales continúan vivas y encuentran continuidad entre quienes reconocen su identidad totonaca.

Explicó que el ciclo de Ninín no concluye el 2 de noviembre, ya que las almas permanecen simbólicamente en convivencia con sus familias hasta finales del mes.

Durante la octava se realiza una nueva ofrenda, en la que suele colocarse mole, chocolate o café; posteriormente, el 30 de noviembre, se lleva a cabo la última ofrenda y se retira el altar, para dar paso a un nuevo ciclo festivo.

El tata Romualdo García reconoció la importancia de la participación de las autoridades, agentes municipales, mayordomos, sacerdotes y representantes comunitarios para mantener vivas estas tradiciones.

Asimismo, recordó que el fortalecimiento de la identidad cultural ha sido una tarea impulsada por los abuelos y por espacios como el Centro de las Artes Indígenas, que han contribuido a que niñas, niños y jóvenes recuperen el orgullo por su vestimenta, sus conocimientos y sus raíces.

Finalmente, hizo un llamado a preservar la esencia de Ninín y evitar que elementos ajenos desplacen el significado de los rituales propios del pueblo totonaca, es necesario investigar, conocer y comprender el sentido de cada ofrenda y de cada práctica ancestral, para que las futuras generaciones mantengan viva una herencia cultural que distingue al Totonacapan.