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Con información de EFE | Nepal | 26 Ago 2026 - 22:34hrs
El primer ministro australiano, Anthony Albanese, confirmó este jueves que 34 ciudadanos australianos permanecen desaparecidos tras las inundaciones repentinas que golpearon la frontera entre Nepal y el Tíbet (China), donde al menos 160 personas han muerto y cientos continúan sin contacto.
"Nuestros pensamientos están con todos aquellos que estarán preocupados por sus seres queridos hoy”, declaró Albanese durante un acto en Dubbo, en el estado de Nueva Gales del Sur, donde señaló que las dificultades para obtener información desde Nepal complican las tareas de seguimiento.
El primer ministro australiano dijo que, al tratarse de un país en desarrollo, no se disponen de los suficientes recursos y “la información es difícil”.
La ministra australiana de Exteriores, Penny Wong, aseguró en una rueda de prensa también hoy que las autoridades trabajan “urgentemente” para confirmar el estado de los ciudadanos australianos que se encontraban en las zonas afectadas por las inundaciones.
Según el último balance disponible, 157 personas fallecieron en Nepal y tres en el lado chino de la frontera. Además, las autoridades nepalíes contabilizaron 384 turistas sin contacto, entre ellos 291 extranjeros, mientras que China informó de 265 desaparecidos en el condado tibetano de Gyirong.
La riada golpeó con especial fuerza el distrito de Rasuwa, en el norte de Nepal, donde la masa de agua alcanzó a primera hora del miércoles las localidades de Timure, Rasuwagadhi y Syabrubesi, junto a uno de los principales pasos terrestres hacia el Tíbet.
Al menos 80 puentes y unos 40 kilómetros de carreteras resultaron dañados, según las autoridades nepalíes.
El ministro de Asuntos Exteriores de Nepal, Shishir Khanal, señaló que los primeros indicios apuntan a que un terremoto registrado por la mañana habría provocado un gran deslizamiento de tierra que bloqueó temporalmente el cauce del río en territorio tibetano, antes de que la acumulación de agua desencadenara la crecida.
El Gobierno nepalí declaró durante tres meses zona de desastre las áreas afectadas y ordenó movilizar helicópteros militares y privados para las operaciones de búsqueda y rescate, además de proporcionar atención médica gratuita a los heridos y acelerar la restauración de carreteras, electricidad y telecomunicaciones.