21 de Agosto de 2026 | 10:48
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​A cinco años de la furia de Grace: La madrugada que paralizó a Poza Rica

Noreste | Poza Rica, Ver. | 21 Ago 2026 - 10:23hrs

En la memoria colectiva de la zona norte de Veracruz, la madrugada del 21 de agosto de 2021 quedó grabada como una de las más oscuras y devastadoras de la historia reciente. Hoy, a exactamente cinco años de aquel suceso, la región recuerda el brutal embate del huracán Grace, un fenómeno meteorológico que tocó tierra convertido en un temible ciclón de categoría 3 en la escala Saffir-Simpson.

​El trayecto del meteoro fue fulminante. Tras haber cruzado la Península de Yucatán, Grace encontró en las aguas cálidas de la Bahía de Campeche el combustible perfecto para intensificarse rápidamente. Lejos de perder fuerza, el sistema se fortaleció de manera acelerada y enfiló su mirada hacia las costas del norte veracruzano, desatando la máxima alerta entre la población y las autoridades de los tres niveles de gobierno.

​De acuerdo con los registros del Centro Nacional de Prevención de Desastres (CENAPRED), el impacto definitivo ocurrió al filo de la 1:00 de la madrugada del 21 de agosto. El huracán embistió la región comprendida entre Papantla y Poza Rica con una furia inusitada: vientos sostenidos que rozaban los 195 kilómetros por hora y una presión mínima central de 967 milibares. Durante esas primeras horas, la intensidad máxima del meteoro golpeó de lleno a los municipios veracruzanos antes de continuar su paso destructivo hacia la Sierra Norte de Puebla, donde finalmente comenzó a degradarse.

​El municipio de Poza Rica fue uno de los más castigados, sufriendo daños colosales, particularmente en su infraestructura eléctrica. El informe del CENAPRED documentó el colapso del suministro de energía, afectando a más de 71 mil usuarios tan solo en esa región. La fuerza de las ráfagas derribó cientos de postes y destruyó decenas de transformadores, sumiendo a la ciudad en una oscuridad que, en muchas colonias, se prolongó durante varios días y exigió un esfuerzo titánico por parte de las cuadrillas de reparación.

​El amanecer tras la tormenta reveló una huella de destrucción profunda. Calles intransitables por los severos encharcamientos, un sinfín de árboles arrancados de raíz, viviendas con techos desprendidos y múltiples comunidades que quedaron completamente incomunicadas.

​A un lustro de distancia, la cicatriz física en la infraestructura se ha cerrado en su mayor parte gracias a la reconstrucción, pero la estela emocional de aquella madrugada sigue latente. Cinco años después, miles de familias en Poza Rica y el norte de Veracruz aún recuerdan la noche en que el viento rugió y Grace puso a prueba la resiliencia de todo un estado.