
Noreste | Xalapa, Ver. | 01 Abr 2026 - 20:25hrs
El vestido tradicional de la mujer xalapeña tiene su origen en la época prehispánica, con una clara vinculación a la cultura totonaca durante el periodo Remojadas Superior I o Clásico Temprano, cuando prendas como el quechquémitl y la falda comenzaron a formar parte de la vestimenta en la costa del Golfo de México.
Aunque con el paso del tiempo este atuendo estuvo por desaparecer, su esencia logró preservarse en comunidades como Jilotepec, donde se mantiene como un símbolo vivo de identidad cultural y tradición en la región.
Este traje conserva elementos con un profundo significado histórico y simbólico. Destaca el quechquémitl blanco, acompañado de la falda o cueyitl en tonos café, así como el ceñidor con diseños representativos.
Entre sus adornos sobresale el caracol, plasmado de manera transversal como el ehecacózcatl o “joyel del viento”, emblema asociado a Quetzalcóatl, deidad relacionada con el viento y la lluvia en la cosmovisión mesoamericana.
Asimismo, la combinación de colores como el café, anaranjado y magenta no es casual, ya que está inspirada en la cerámica ceremonial totonaca de la última etapa prehispánica, considerada entre las más bellas del arte indígena en América.
Más que una prenda, el traje tradicional de la mujer xalapeña representa una herencia cultural que mantiene viva la historia, las raíces y la identidad de la región, transmitiéndose de generación en generación como un símbolo de orgullo comunitario.