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ÁNGEL RAFAEL ALARCÓN CONVERSATORIO |
12 Jul 2026
En el marco del 250.º aniversario de la Declaración de Independencia de las Trece Colonias, el 4 de julio de 1776, los habitantes de Norteamérica lograron proclamar su separación de la Corona inglesa, dando inicio a la primera revolución de independencia del continente americano. Era el siglo XVIII, una época de profundas transformaciones en el pensamiento político occidental. Trece años más tarde, estallaría la Revolución Francesa de 1789; en 1803, Haití se levantaría por su emancipación; y entre 1810 y 1898, Hispanoamérica libraría sus propias gestas libertarias, que culminarían con la independencia de Cuba. No debe olvidarse tampoco la proclamación de independencia de Belice del Reino Unido, ocurrida en septiembre de 1981.
El pasado 3 de julio, en vísperas de la celebración más importante para los Estados Unidos, el Centro Nacional de la Constitución —que desde 1989 otorga la Medalla de la Libertad— reconoció a Su Santidad León XIV, Sumo Pontífice de la Iglesia Católica Apostólica Romana, como galardonado de este año. Dicha distinción honra a individuos y organizaciones que trabajan incansablemente por asegurar las bendiciones de la libertad para los pueblos del mundo. La concesión de este reconocimiento al Santo Padre se inscribe en el contexto de la defensa global de las libertades fundamentales.
Cabe destacar el alto valor simbólico de esta decisión, pues el Presidente de los Estados Unidos, Donald Trump —quien inició su segundo mandato en enero de 2025—, dio su visto bueno para que el Papa León XIV recibiera tan importante consideración norteamericana, a pesar de que ambos mantienen discursos y posturas notablemente divergentes en el ámbito internacional.
Su Santidad León XIV fue elegido para el cargo el pasado 7 de mayo de 2025, con la misión de continuar el legado evangélico iniciado hace dos mil años por Jesucristo. La relación entre el Presidente estadounidense y el Pontífice ha sido particularmente compleja. León XIV ha cumplido fielmente con los postulados del Evangelio en defensa de la dignidad humana, lo que le ha llevado a pronunciarse con firmeza frente a diversas políticas exteriores del 47.º presidente de los Estados Unidos, generando una tensión creciente entre ambas figuras.
Desde las primeras horas del cónclave que eligió al sucesor del Papa Francisco —quien falleciera durante las festividades pascuales de 2025—, el cardenal Robert Francis Prevost Martínez, participante en dicha asamblea, fue designado como el nuevo Pontífice. Por vez primera en la historia, un norteamericano de nacimiento —hijo de mujer hispanocaribeña y con nacionalidad peruana, en agradecimiento a la nación que lo acogió durante gran parte de su ministerio sacerdotal, desde misionero hasta el obispado— ascendía al trono petrino. Fue el Papa Francisco quien lo nombró cardenal y lo designó para altos cargos en la Curia Romana.
En la ceremonia de inicio de su pontificado, los Estados Unidos enviaron como representante al Vicepresidente. Desde entonces, León XIV, fiel al Evangelio, no ha dejado de pronunciarse con puntualidad y firmeza ante las acciones del Presidente estadounidense, especialmente en relación con Venezuela, Cuba y la República Islámica de Irán. Ayer mismo, el embajador de Irán en México, mi amigo Abolfazl Pasandideh, me escribió: *"En momentos de profundo dolor, expresiones de humanidad y fraternidad como la suya trascienden las fronteras y fortalecen los vínculos de amistad, comprensión y respeto entre nuestros pueblos."* El Santo Padre se ha erigido también como un firme defensor de los migrantes en todo el mundo.
El enfrentamiento dialéctico entre Trump y León XIV evoca aquel histórico apostolado de San Juan Pablo II (1920-2005), el primer Papa surgido de la Polonia comunista, quien libró una batalla espiritual y política por la defensa de la democracia y un mundo libre. El propio Mijaíl Gorbachov (1931-2022) llegó a afirmar que, sin el respaldo del Papa Karol Wojtyła, el avance democrático en esa región del mundo no habría sido posible. Su denuncia contra la dictadura del proletariado le costó un atentado contra su vida en la plaza de San Pedro en 1981.
La Medalla de la Libertad incluye un premio de 100,000 dólares, patrocinado por Ira Lubert y Pamela Estadt, cuyo apoyo ha sostenido el galardón durante más de una década. Los ingresos derivados benefician los programas educativos y cívicos del Centro Nacional de la Constitución.
Desde 1989, han sido galardonados, entre otros: Lech Wałęsa (1989), Jimmy Carter (1990), Médicos Sin Fronteras y Óscar Arias Sánchez (1991), Nelson Mandela y F. W. de Klerk (1993), Václav Havel (1994), el Rey Hussein y Shimon Peres (1996), Kofi Annan (2001), Colin Powell (2002), Hamid Karzai (2004), Mijaíl Gorbachov (2008), Malala Yousafzai (2014), el Dalái Lama (2015), Volodímir Zelenski (2022), y Ken Burns (2024), entre otros. El 3 de julio de 2026, la distinción fue conferida a Su Santidad León XIV. (https://www.youtube.com/live/-8Q1QLpV99A?si=YNIS-CpUwMkbYi3c @ConstitutionCtr)*