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JOSÉ LUIS ENRÍQUEZ AMBELL CAFÉ DE MAÑANA |
28 May 2026
Los movimientos en la SEV y el juego de ajedrez silencioso de Rocío Nahle, es un ajuste de gran dimensión y mayúscula profundidad en ese sector del Poder Ejecutivo que encabezaa Ingeniera.
En la política, los cambios administrativos rara vez son casualidad. Y en Veracruz, mucho menos cuando ocurren alrededor de la estructura del control interno, la auditoría y vigilancia del gasto público para eficientar la transparencia y rendición de cuentas.
De ahí que haya empezado a darse el relevo del titular de la Contraloría Interna en la SEV (Secretaría de Educación de Veracruz),- tercero en lo que va de la administración pública estatal,- y la Doctora Magdiel Martínez Monge deja y entrega el sitio al Maestro Carlos Alberto Rodríguez Baldo,- y la entrega - recepción formal será firmada a partir del primer día hábil de junio.
Magdiel no quedará fuera de la nómina pues relevará a Carlos Alberto en el Órgano Interno de Control (OIC) en la Academia Regional de Policía o, dicho de otra forma, sólo habrá un enroque.
Ahora bien, este movimiento no es menor tratándose de una área tan sensible y en una de las dependencias más grandes en todos los sentidos. Y es que la SEV representa uno de los aparatos administrativos más complejos del estado. Ahí convergen una de las nóminas más gigantescas, contratos, infraestructura escolar así como recursos federales etiquetados y programas cuya revisión siempre termina bajo la lupa de la Auditoría Superior de la Federación (ASF) y del Órgano de Fiscalización Superior (ORFIS). Por eso, cada ajuste en el área de control interno tiene una lectura política, técnica y financiera, por lo menos.
La administración de la gobernadora Rocío Nahle García ha venido realizando una reconfiguración gradual de los cuadros desde el inicio del sexenio. Conforme avanzan los meses, comienza también el inevitable fenómeno de todo nuevo régimen: “el desmontaje de estructuras heredadas, la evaluación de lealtades internas y la integración de nuevos equipos.
La Contraloría General del Estado - antes a cargo de Ramón Santos y ahora en manos de Bárbara Galindo - no ha quedado fuera de esa dinámica, y que envía mensaje a otros sectores del Poder Ejecutivo e incluso en otros entes públicos.
Cuando Rocío Nahle asumió el gobierno, una de las apuestas fue fortalecer el discurso de fiscalización, transparencia y rendición de cuentas. Pero conforme avanza el sexenio, también crece la exigencia de resultados concretos y de control real sobre el ejercicio del gasto público, y esto debe quedar claro a todos los entes y por supuesto a los servidores públicos en su conjunto. Y eso parece estar ocurriendo ahora mismo en los órganos internos de control.
Habrá que decir también que con este ajuste en la SEV ya son tres titulares distintos en esa área durante el actual régimen. Y un dato que revela algo aún más profundo: “la complejidad de estabilizar los mecanismos de vigilancia administrativa en una dependencia en donde históricamente han coexistido presiones sindicales, inercias burocráticas y enormes responsabilidades presupuestales”.
Porque el reto no es solamente político.Quien llega hoy a la Contraloría Interna de la SEV tendrá sobre su escritorio la revisión de la Cuenta Pública 2025, un ejercicio sensible por tratarse del primer año completo del gobierno del actual sexenio. Y ahí no hay margen para improvisaciones.
El manejo de fondos federales, programas educativos y contratación pública termina inevitablemente casi siempre bajo observación técnica.
En otras palabras: “los nuevos funcionarios llegan a revisar un ejercicio fiscal cuya operación cotidiana quizá no conocieron desde su origen”. Ahí reside, en concreto, la verdadera dificultad.
“En Veracruz, las contralorías internas a veces suelen ser vistas únicamente como oficinas de trámite disciplinario o vigilancia documental”. Pero en realidad funcionan como puntos neurálgicos para la prevención de riesgos políticos y financieros.
“Un error de supervisión puede convertirse meses después en observación de la ASF, en responsabilidad administrativa o incluso en un expediente penal”.
Por eso, dentro del gobierno estatal cada movimiento en esas áreas se observa con una atención muy particular. “La administración de Rocío Nahle atraviesa además un momento donde comienza la transición natural entre el entusiasmo del arranque sexenal y la etapa de consolidación operativa”. Ya no basta solamente el discurso de transformación; ahora también empiezan a medirse resultados, controles internos y capacidad real de una mejor gobernanza administrativa.
Y en ese contexto, los cambios silenciosos suelen decir más que todos los discursos públicos. Porque mientras afuera se habla de política, campañas y sucesiones municipales, dentro de las oficinas del poder estatal se libra otra batalla menos visible: “la del control administrativo, la fiscalización y la construcción de equipos que puedan resistir el escrutinio de las cuentas públicas por venir”, pues Nahle buscará cumplir plenamente en términos de transparencia y rendición de cuentas claras.
DE SOBREMESA
“Y en Veracruz, todos saben que las auditorías siempre terminan contando la verdadera historia de los gobiernos”.
¡ES CUANTO!
Esta es opinión personal del columnista