23 Abr 2026
Total, el ‘tlacuache’ Garizurieta no fue neoliberal, derechoso o pariente de García Luna
Cuando decimos que la señora Luisa María Alcalde es comodina, no queremos referirnos a que es indolente, para nada, sólo hacemos uso del vanguardista lenguaje inclusivo y en lugar de llamarla comodín (como en el póker), usamos el adjetivo ya citado.
En efecto, a sus 38 años, doña Luisa se acomoda en cualquier proyecto, lo mismo fue imagen de Morena en la génesis del partido, que diputada federal entre 2012-2015 (pluri por MC), después se fue dos años a la Universidad de California Berkeley y en el sexenio de AMLO, alcanzó el estrellato, ya que, ocupó la secretaría del Trabajo y, posteriormente, el despacho de Gobernación, para de ahí brincar a la dirigencia nacional de Morena.
Ahora, fungirá como Consejera Jurídica de la Presidencia.
Una carrera política meteórica que debe ser la envidia de cualquiera, además, la aludida no sabe lo que es ‘corretear la chuleta’ debido a que, siempre ha vivido del presupuesto.
Así pues, queremos suponer que la joven es harto talentosa y no pensar que es una mujer vulgar y ambiciosa que privilegia sus intereses por encima de los del colectivo (YSQ dixit), situación contraría al ideario de la 4T, el cual afirma: ‘somos diferentes’ a los anteriores.
Desde luego, la oficialidad podría usar la trayectoria de la aludida como ‘el sueño morenista’, lo que serviría de estímulo a los ‘Jóvenes Construyendo Futuro’. Un poco de marketing a nadie le hace daño, sobre todo, en la antesala de las elecciones 2027.
Esta es opinión personal del columnista