5 de Marzo de 2026 | 16:35
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Los edificios abandonados en el centro de Veracruz
MIGUEL ÁNGEL CRISTIANI
BITÁCORA POLÍTICA

05 Mar 2026

Los edificios abandonados no son paisaje, son advertencias. Advertencias de un Estado que tolera el deterioro hasta que ocurre la desgracia. Actuar no es una opción estética ni turística; es una obligación legal, ética y humana. El centro histórico no se defiende con discursos: se protege con decisiones firmes y acciones verificables.


Frente al riesgo real que representan los edificios abandonados del centro histórico del puerto, la pregunta ya no es retórica sino urgente: ¿Qué se debe hacer? La respuesta no admite ocurrencias ni discursos; exige política pública, ley y voluntad. En una ciudad con la carga histórica y económica de Veracruz, el abandono inmobiliario es una forma de violencia urbana silenciosa. Como las autoridades municipales nada más hacen anuncios y discursos de que ahora sí van a actuar, con criterio periodístico y sentido cívico proponemos, un decálogo de acciones concretas:



  1. Censo técnico inmediato y público
    Levantar un inventario actualizado de inmuebles abandonados o en riesgo estructural, con dictámenes técnicos visibles para la ciudadanía. Sin diagnóstico no hay solución, solo simulación.

  2. Clausura preventiva y señalización obligatoria
    Todo edificio con riesgo debe ser cerrado, apuntalado y señalizado. No hacerlo convierte a la autoridad en corresponsable de cualquier tragedia.

  3. Responsabilidad legal a propietarios
    Aplicar la ley: multas progresivas, recargos fiscales y sanciones administrativas a dueños omisos. La propiedad privada no ampara el abandono que pone en peligro vidas.

  4. Expropiación por causa de utilidad pública (cuando proceda)
    Si el propietario no cumple y el riesgo persiste, el Estado tiene la facultad legal de expropiar para proteger el interés colectivo y rescatar el patrimonio.

  5. Programa integral de rescate del Centro Histórico
    No parches: un plan multianual con presupuesto etiquetado para restauración, rehabilitación y reconversión de inmuebles con valor histórico y social.

  6. Reutilización social y cultural
    Convertir edificios rescatados en vivienda, centros culturales, museos, bibliotecas, escuelas de artes y espacios comunitarios. La ciudad se habita, no se maquilla.

  7. Incentivos fiscales a la rehabilitación responsable
    Reducciones de impuestos y facilidades administrativas a quienes restauren con apego a normas técnicas y patrimoniales. Premiar al que cumple.

  8. Transparencia y vigilancia ciudadana
    Publicar contratos, costos, avances y responsables. Integrar comités ciudadanos que supervisen obras y denuncien simulaciones.

  9. Coordinación real entre los tres niveles de gobierno
    Federación, estado y municipio deben dejar de pasarse la pelota. El abandono es compartido; la solución también debe serlo.

  10. Voluntad política sostenida
    Nada de inauguraciones efímeras ni listones. El rescate urbano exige continuidad, no fotos.


Esta es opinión personal del columnista