05 Mar 2026
Si quieren aplanadora, sólo que la aprueben en un Congreso en ‘modo kermés’
Bajo el supuesto de la ‘austeridad’, la iniciativa de reforma electoral de la presidenta Sheinbaum, implica que todos los partidos, a excepción de Morena, se hagan una suerte de ‘harakiri’ político-electoral, sobre todo, sus aliados el PVEM y el PT.
No entraremos en los detalles finos de la propuesta, sólo un par de aspectos: quitar a las dirigencias el control de las listas plurinominales (la reducción de los pluris en el Senado, es un aspecto que dejamos para futura reflexión) y el recorte de las prerrogativas.
Es claro, que el objetivo principal de los partidos, es obtener el poder (dicen que para beneficiar al pueblo), sin posiciones en las cámaras se reducen a ser organismos testimoniales, como lo fue la oposición hasta la reforma de Reyes Heroles.
Así pues ¿cómo pedirles a tus aliados que renuncien a su leitmotiv?, la respuesta tiene, al menos, tres respuestas: buscar la negativa a priori para que el proyecto fracase (un tongo pues). Tener un desconocimiento de la política y, por último, vivir en una realidad alterna.
Respecto del asunto del financiamiento, está probado que los procesos electorales cuestan ‘alguito’, si reducen las prerrogativas ¿de dónde saldrá el recurso? ¿quieren que aumente el flujo de dinero ilegal a los comicios? ¿los pactos en lo oscurito con poderes fácticos?
Bajo la lógica de funcionamiento del sistema político mexicano, la propuesta es irracional, huele a ‘ley fuga’.
Esta es opinión personal del columnista