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Fernando Padilla Farfán FERNANDO PADILLA FARFÁN |
10 Feb 2026
El auditorio de la Facultad de Ingeniería estaba lleno. Jóvenes estudiantes, algunos en los primeros semestres y otros a punto de egresar, escuchaban con atención. No se trataba de una clase más ni de una conferencia técnica tradicional. Era una conversación franca sobre qué significa ser ingeniero en el México actual y cuál es la verdadera responsabilidad de quien diseña, calcula, construye y decide.
Quien tomó la palabra fue el ingeniero Fernando Padilla Farfán, invitado para compartir su experiencia profesional y su visión sobre el papel de la ingeniería como herramienta de transformación social, económica y tecnológica.
Ingeniería: mucho más que números y planos
Desde el inicio, el ingeniero Padilla dejó claro un punto central:
la ingeniería no es solo cálculo, software o fórmulas; es toma de decisiones bajo presión, con impacto real en personas, comunidades y recursos.
Explicó que cada proyecto de ingeniería —sea industrial, civil, energética o tecnológica— implica consecuencias que van más allá del papel o la pantalla. Una mala decisión técnica puede significar pérdidas económicas, fallas estructurales o incluso riesgos humanos. Por el contrario, una decisión bien tomada puede detonar desarrollo, empleo, competitividad y bienestar.
“Un ingeniero no solo resuelve problemas técnicos; administra riesgos y crea futuro”, enfatizó.
Innovación en ingeniería: pensar distinto para avanzar
Uno de los ejes de la plática fue la innovación aplicada a la ingeniería, un concepto que —según explicó Fernando Padilla— no debe confundirse con moda o tecnología costosa. Innovar, dijo, es resolver mejor, con menos recursos, con mayor eficiencia y con visión de largo plazo.
Ante los estudiantes de Hidalgo, destacó que México necesita ingenieros capaces de:
Cuestionar procesos obsoletos
Optimizar sistemas existentes
Integrar tecnología con criterio
Pensar soluciones adaptadas al contexto local
Subrayó que la innovación no siempre nace en grandes corporativos, sino en mentes jóvenes que entienden su entorno y se atreven a proponer.
El error como parte del aprendizaje ingenieril
El ingeniero Padilla Farfán dedicó un momento clave a hablar del fracaso en la formación del ingeniero. En un entorno académico donde se castiga el error, recordó que en la vida profesional equivocarse es inevitable, pero no aprender del error es imperdonable.
Compartió que muchos de los avances más importantes en su trayectoria surgieron después de fallas técnicas, decisiones difíciles o proyectos que no salieron como se esperaba. La diferencia, dijo, está en analizar, corregir y mejorar.
“Un ingeniero competente no es el que nunca falla, sino el que sabe responder cuando algo falla”, afirmó ante un auditorio atento.
Liderazgo y ética en la ingeniería moderna
Otro de los puntos que más resonó entre los estudiantes fue el de liderazgo ético en la ingeniería. Explicó que conforme un ingeniero crece profesionalmente, deja de trabajar solo con máquinas y comienza a trabajar con personas.
Dirigir equipos, aprobar proyectos, administrar presupuestos y tomar decisiones críticas exige algo más que conocimientos técnicos: exige carácter, ética y responsabilidad social.
En ese sentido, invitó a los jóvenes a no perder de vista que la ingeniería debe estar siempre al servicio de la sociedad, no solo del beneficio inmediato.
El futuro de la ingeniería en México
Hacia el cierre, el ingeniero Fernando Padilla Farfán habló del futuro de la ingeniería en México. Señaló que el país enfrenta retos enormes en infraestructura, energía, agua, industria, tecnología y sustentabilidad, y que la nueva generación de ingenieros será clave para enfrentarlos.
Animó a los estudiantes de la Facultad de Ingeniería a prepararse más allá del aula:
Dominar herramientas tecnológicas
Fortalecer habilidades de comunicación
Entender economía y gestión
Mantener curiosidad permanente
Pero, sobre todo, a creer en su capacidad de incidir en la realidad.
Un mensaje final para los futuros ingenieros
La plática cerró con un mensaje claro y directo:
la ingeniería es una profesión exigente, pero profundamente transformadora. Quien decide este camino asume una responsabilidad enorme, pero también una oportunidad única de dejar huella.
Los estudiantes aplaudieron no solo al ingeniero, sino a la idea que dejó sembrada: la ingeniería no construye solo obras o sistemas, construye país.
Esta es opinión personal del columnista