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Plática del Ingeniero Fernando Padilla Farfán a jóvenes estudiantes en Chilpancingo, Guerrero
Fernando Padilla Farfán
FERNANDO PADILLA FARFÁN

05 Feb 2026

El ingeniero Fernando Padilla Farfán subió al estrado con calma y una sonrisa. Miró al grupo de jóvenes reunidos y, en voz clara, comenzó a hablar sobre cómo las nuevas tecnologías pueden convertirse en herramientas poderosas para el aprendizaje. Desde el principio quiso conectar con la audiencia: “No vengo a hablarles de máquinas por hablar —dijo—, vengo a mostrarles puentes: cómo lo que hoy llamamos ‘tecnología’ puede acercarlos a sus ideas, proyectos y metas”.
Fernando Padilla explicó en términos sencillos por qué las tecnologías no son solo dispositivos: son extensiones de nuestras capacidades cognitivas y sociales. Señaló tres razones prácticas para interesarse:
Acceso: hoy se puede aprender casi cualquier cosa con recursos en línea, comunidades y herramientas gratuitas.
Personalización: la tecnología permite adaptar ritmos y estilos de aprendizaje a cada persona.
Creación: no solo consumir, sino producir contenido, prototipos y soluciones reales desde etapas tempranas.
Para no quedarse en abstracciones, el ingeniero Padilla Farfán presentó ejemplos prácticos, explicando brevemente para qué sirven y cómo empezar:
Plataformas educativas (Khan Academy, Coursera, edX): para construir bases y certificarse. Recomendó buscar cursos cortos y practicar con ejercicios.
Entornos colaborativos (Google Workspace, GitHub, Notion): para trabajar en equipo, documentar proyectos y versionar ideas.
Lenguajes y entornos de programación (Scratch para principiantes; Python y Jupyter para datos y automatización): enfatizó la importancia de pensar algorítmicamente.
Fabricación y prototipado (Arduino, Raspberry Pi, Tinkercad, impresoras 3D): herramientas para pasar de la idea al prototipo físico.
Realidad aumentada/virtual (apps educativas, simuladores): útiles para visualizar fenómenos complejos (anatomía, física, arquitectura).
Inteligencia Artificial y asistentes (modelos generativos para resumir, generar ideas, programar borradores): recomendó usarlos como apoyo —no como sustituto— y verificar siempre los resultados.
Gamificación y apps de micro aprendizaje (Duolingo, Brilliant): para mantener la constancia con metas pequeñas y recompensas visibles.
Padilla Farfán planteó principios para que la tecnología realmente potencie el aprendizaje:
Plantear objetivos claros: qué quieres aprender y por qué (objetivos SMART).
Aprender haciendo: proyectos cortos y concretos que demuestren conocimiento.
Evaluar fuentes: distinguir recursos confiables, contrastar información y mantener espíritu crítico.
Gestión del tiempo: usar la tecnología para enfocarse (técnicas Pomodoro, bloqueadores de distracciones).
Privacidad y seguridad: cuidar contraseñas, entender permisos de apps y proteger datos personales.
Ética y responsabilidad: pensar en el impacto social de lo que se crea (sesgos, accesibilidad, sostenibilidad).


Para motivarlos, el ingeniero Padilla, Director General de Grupo COCEI, propuso ejercicios concretos que los asistentes podían hacer en una o dos semanas:
Reto 1 Microproyecto de 7 días: elegir un problema local (por ejemplo, reciclaje en la escuela), usar una herramienta digital para prototipar una solución (encuesta digital + presentación + prototipo básico).
Reto 2 Diario de aprendizaje: 10 minutos diarios usando una plataforma nueva (curso, app) y anotar un aprendizaje clave por día.
Reto 3 Colaboración real: formar equipos para crear un repositorio en GitHub o carpeta compartida donde documentar avances y responsabilidades.
Reto 4 Mini-hack: en una tarde, diseñar una experiencia educativa (p. ej., lección gamificada usando Kahoot o una simulación en Scratch).


Al terminar, el Maestro en Ingeniería Fernando Padilla, subrayó la idea central: la tecnología no es una solución mágica, es una paleta de herramientas. Lo esencial es la curiosidad, el hábito de experimentar y la voluntad de compartir lo aprendido. Animó a los jóvenes a escoger un reto entre los propuestos y a presentarlo en cuatro semanas, creando una pequeña comunidad de aprendizaje entre ellos.
Se despidió recordando que los errores son parte del aprendizaje: “Si algo falla, es señal de que estás intentando algo nuevo”, dijo. La sala quedó con una energía distinta: proyectos que apenas comenzaban a formarse en la mente de los asistentes.


Esta es opinión personal del columnista