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Isaac Carballo Paredes | Papantla, Ver. | 12 Oct 2026 - 13:26hrs
A dos décadas de su fundación, el Centro de las Artes Indígenas (CAI) se mantiene como uno de los proyectos enfocados en preservar y transmitir los conocimientos ancestrales del pueblo Totonaca, una iniciativa que surgió en 2006 con el propósito de fortalecer la identidad cultural de las comunidades originarias y establecer un modelo educativo basado en sus propias tradiciones.
Salomón Bazbaz Lapidus, fundador del CAI y de Cumbre Tajín, recordó que la iniciativa nació de la necesidad de reconocer el valor del arte indígena como una expresión ritual y comunitaria, además de crear una alternativa educativa que respetara los tiempos, conocimientos y formas de enseñanza de los pueblos originarios. En ese proceso destacó la participación del maestro Juan Simbrón y de sabios, artistas y gestores culturales que contribuyeron al desarrollo del proyecto.
Entre los principales logros mencionó la inscripción de la Ceremonia Ritual de los Voladores en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, en 2009, así como el reconocimiento otorgado por la UNESCO al Centro de las Artes Indígenas en 2012, como una de las mejores prácticas de salvaguardia del patrimonio cultural vivo. Ambos acontecimientos fortalecieron la proyección internacional de las tradiciones del Totonacapan.
A lo largo de estos 20 años, el proyecto impulsó distintas iniciativas, entre ellas las Mujeres de Humo, el Consejo de Voladores, el Laboratorio de Acrobacia Indígena, los encuentros de músicos y danzantes, así como la Escuela de Cine del Totonacapan. Estas expresiones, junto con Cumbre Tajín y el Parque Takilhsukut, contribuyeron a consolidar espacios para la transmisión de conocimientos, el diálogo intercultural y la participación de las comunidades.
Al recordar el aniversario, Bazbaz Lapidus expresó su agradecimiento a quienes hicieron posible el proyecto y a las personas que continúan trabajando para mantenerlo vigente. Señaló que, tras hacerse a un lado después de dos décadas, considera que el principal legado es la continuidad de las iniciativas culturales y el reconocimiento de la grandeza del pueblo Totonaca, con la expectativa de que el Centro de las Artes Indígenas siga transmitiendo su patrimonio a las nuevas generaciones.