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Noreste | Xalapa, Ver. | 01 Oct 2026 - 10:32hrs
Las inundaciones que golpearon a Xalapa el pasado 28 de septiembre dejaron al descubierto algo más que los efectos de una lluvia intensa: la vulnerabilidad del sistema de desalojo pluvial frente a la acumulación de residuos en calles y alcantarillas.
Durante la emergencia, el agua se estancó en distintos puntos de la ciudad y encontró obstáculos para continuar su recorrido. Protección Civil Municipal identificó entre los principales problemas la acumulación de basura y otros desechos en calles y sistemas de captación de agua.
El dato que dimensiona el problema es la cantidad de residuos que genera diariamente la capital veracruzana: alrededor de 450 toneladas de basura al día.
La investigación del problema apunta a un recorrido aparentemente sencillo, pero con consecuencias durante una tormenta: una bolsa o residuo abandonado en la calle puede ser arrastrado por el agua, llegar a una alcantarilla y convertirse, junto con hojas, tierra, grava y otros materiales, en un tapón que limita el paso del agua.
450 toneladas diarias: el volumen detrás del problema
La cantidad de basura generada en Xalapa representa un desafío permanente para los servicios de recolección y manejo de residuos. Pero el problema no termina cuando los desechos salen de los hogares.
Cuando son depositados anticipadamente en la vía pública o arrojados directamente a la calle, quedan expuestos a la lluvia. Durante una precipitación intensa, el agua puede movilizarlos hacia los tragatormentas y alcantarillas.
El resultado es una infraestructura pluvial que debe enfrentar simultáneamente grandes volúmenes de agua y residuos que dificultan su conducción.
Protección Civil Municipal ha llamado a la población a sacar la basura únicamente cuando pasa el servicio de recolección y a evitar que permanezca acumulada en la vía pública.
Las alcantarillas, un punto crítico
El problema no se limita a la basura doméstica. En las calles también pueden acumularse arena, grava, sedimentos, hojas, madera y materiales de construcción, elementos capaces de obstruir las entradas al drenaje pluvial.
Después de las lluvias del 28 de septiembre, personal de distintas áreas municipales realizó trabajos para retirar residuos y sedimentos de los tragatormentas, precisamente con el objetivo de recuperar su capacidad de desalojo.
La pregunta de fondo es cuánto de la afectación puede atribuirse a una infraestructura obstruida y cuánto corresponde al volumen e intensidad de las precipitaciones. Con los datos disponibles, la basura debe considerarse un factor que agrava el problema, no una explicación única de las inundaciones.
Una ciudad expuesta ante nuevas lluvias
Las inundaciones del 28 de septiembre dejaron además un saldo de dos personas fallecidas¡: un hombre debido a un derrumbe y una joven que quedó atrapada en una tienda afectada por el agua.
Con la posibilidad de nuevas lluvias en la región, la limpieza de alcantarillas se convierte en una tarea preventiva, pero también evidencia la necesidad de atender el problema desde ambos extremos: la capacidad de la infraestructura para captar y conducir el agua y la responsabilidad de evitar que los residuos lleguen a ella.
El caso de Xalapa muestra así una cadena de riesgos en la que una acción cotidiana —arrojar o dejar basura en la calle— puede terminar teniendo consecuencias durante una emergencia meteorológica.
La dimensión del problema plantea también interrogantes que requieren seguimiento: ¿cuántas alcantarillas presentan obstrucciones?, ¿con qué frecuencia son limpiadas?, ¿cuánto material se retira después de cada lluvia?, ¿qué puntos de la ciudad concentran mayores riesgos y qué capacidad tiene la infraestructura para soportar lluvias intensas?
Responder esas preguntas permitiría determinar con mayor precisión qué parte de las inundaciones corresponde a las condiciones meteorológicas, qué parte a las condiciones de la infraestructura y qué papel desempeña la acumulación de residuos.