Yudy Pineda, de monja a actriz porno

Tras pasar ocho años en un convento, la joven colombiana decidió abandonar su servicio religioso para dedicarse al cine para adultos

30 octubre 2018 | 17:32 hrs | Noticieros Televisa | Videos

Colombia.- Tras pasar ocho años en un convento, la joven colombiana decidió abandonar su servicio religioso para dedicarse al cine para adultos.

Esta es la historia de “Yudy Pineda”, una joven que tan pronto cumplió la mayoría de edad, abandonó la vida de celibato y estudios religiosos que había seguido durante gran parte de su vida para darle un giro de 180 grados.

Foto: Web

Tras cumplir 18 años de edad, Yudy se convirtió en modelo de webcam, ocupación que llega a ser muy lucrativa para algunas personas que se hacen de un nutrido grupo de seguidores dispuestos a dar dinero con tal de que sus deseos sean satisfechos en una pantalla de computadora.

Luego de un tiempo como webcam model, la joven decidió entrar al cine erótico, donde su carrera despegó, en especial desde que se descubrió que había sido monja por ocho años.

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La historia de Yudy es interesante, ya que en el convento donde estudiaba, la joven se enamoró de una joven que se dedicaba a dar catecismo.

Agobiada por sus sentimientos, la monja renunció a su hábito y entró al negocio de las “webcamers”, mismo en el que trabajaba ocho horas diarias.

Algo harta por no hacer el dinero que esperaba, Yudy conoció a Juan Bustos, director de cine para adultos, que también se dedica a profesionalizar a las estrellas porno.

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Para medios de comunicación locales, la joven detalla que al principio se sentía culpable de hacer porno, pero que luego fue acostumbrándose a tal grado, que su nuevo trabajo la hace sentirse “en paz”.

No obstante su ocupación, Yudy sigue acudiendo a la iglesia, a misa y a confesarse con el padre, a quien le suele pedir perdón por masturbarse y por aparecer en películas pornográficas.

Yudy Pineda es también una devota madre que en ocasiones encuentra difícil explicarle a sus hijos que lo que hace no es otra cosa que un trabajo más y que no hay porqué avergonzarse.