Veracruz: un hormiguero

1 diciembre 2017 | 10:22 hrs | Raúl López Gómez | Raul López Gómez

Es un hecho de quienes pretenden creer en el mundo del revés del antes y ahora en la entidad veracruzana la más politizada del país y en donde el gobernador Miguel Angel Yunes Linares, se enfrenta a una verdadera jauría de depredadores que aprendieron a vivir de la política en estos lares.

Ahora la exigencia es mucha y claro que en el antes y el ahora, existe una diferencia abismal pero nadie lo quiere reconocer, sobre todo que se terminó con el uso discrecional de los recursos públicos multimillonarias, que fluyeron hacia otros fines por desviaciones y mal uso, en donde muchos políticos se convirtieron en los nuevos ricos y otros hasta en multimillonarios.

El gobierno de dos años que por cierto, se promovió en la administración anterior, se enfrenta a los mismos personajes que disfrutaron de los beneficios de la dilapidación y a quienes han sido los usufructuarios de un modelo de abundancia que quieren que regrese lo más rápido posible.

El gobierno de Yunes Linares, ha resuelto de manera rápida las finanzas dañadas y cuando antes estuvieron las finanzas vacías a causa del saqueo desmedido en el fatídico sexenio duartista, ahora todo es peor, y en esa percepción o realidad, la gente es la que tendrá que decir para aprobar o reprobar una administración y no desde la agria critica desde los diversos escenarios políticos y mediáticos.

En el momento electoral actual en el estado de Veracruz, se recrudece la inseguridad como ha sido el caso cíclico en cada inicio de gobierno estatal en todos los mandatos de la historia moderna.

Los gobernadores desde Fernando López Arias, Rafael Hernández Ochoa, Rafael Murillo Vidal, Agustín Acosta Lagunes, Fernando Gutiérrez Barrios, Dante Delgado, Patricio Chirinos, Miguel Alemán, Fidel Herrera y del propio Javier Duarte, han tenido que enfrentar  a la misma problemática, y que se tuvo que enfrentar y resolver con diversos esquemas.

Los agentes y policías en la época de Patricio Chirinos, siendo el actual gobernador, secretario de gobierno, recuerdan con frecuencia que en ese mandato se les concedieron sueldos, prestaciones y los recursos necesarios como gasolina, llantas y vehículos para la realización de su trabajo.

En este mandato, el gobierno del estado que encabeza Miguel Angel Yunes Linares, enfrenta en el primer año de un mandato de dos, una problemática similar a la de sus homólogos anteriores y acude con el apoyo de la federación a la solución de la incidencia de una delincuencia común como consecuencia de los serios problemas financieros que dejó la anterior administración.

A Yunes Linares, ahora le cargan el peso de la problemática generada en los sexenios anteriores y por lo mismo se pretende dar una realidad de problemática en materia de seguridad, cuando en la realidad en el comparativo en otras épocas se estuvo peor.

Los pagos puntuales a las nóminas y los compromisos financieros de un estado en franca recuperación, pocos los dicen, quedaron en el pasado las protestas por los no pagos a maestros y burócratas, ahora sólo faltan los pagos a proveedores y pagos a empleados despedidos, todo es poco a poco y con orden.

Miguel Angel Yunes Linares, llegó al poder estatal con el apoyo de la población en general, el voto de la población con un proyecto político que costó un gran esfuerzo a la sociedad civil ante el hartazgo del duartazgo en donde los recursos públicos desviados son incuantificables y se procede legalmente en contra de los responsables a pesar del poco tiempo de este mandato de transición. Pero hay quienes equivocadamente exigen pago de cuotas de compromiso como beneficiarios, pero eso se acabó.

En algunas de las sociedades del mundo, históricamente se han dado estos fenómenos políticos en donde se da ese principio de que se pide hasta el regreso de un mal gobierno en aras de la exigencia del pago de las cuotas del poder que se han suspendido cuando se procede con orden en el área de las finanzas públicas.

En la realidad el desorden al desastre financiero ya nunca más puede ni debe volver, eso lo entienden los veracruzanos de a pie, porque los que protestan y hacen berrinche son los que se acostumbraron a la abundancia. Así las cosas.

*Esta es opinión personal del columnista