Veracruz: Recesión y estancamiento

6 febrero 2015 | 10:57 hrs |

Se reconoce oficialmente que conflicto de intereses, ineficiencia y corrupción afectan al Gobierno federal. Se toman medidas que algunas son, a todas luces, insuficientes y hasta improcedentes. Pero por algo se empieza dicen sus promotores y defensores.

Mientras tanto,  Gobiernos Estatales y Gobiernos Municipales padecen mismos males y hasta peores. ¿Hasta cuándo? ¿Cuál es la respuesta de gobernadores y Ayuntamientos? ¿Observar y no hacer nada? ¿Más de lo mismo, simulación, complicidad e impunidad?

Veremos dijo un ciego.

INOCULTABLE CRISIS Y PROBLEMAS.

Se sabe, que la economía veracruzana en 2013, registro un crecimiento negativo. En conjunto decreció, se achicó en (-0.2)  por ciento, mientras el total nacional aumento en 1,4 por ciento.  Resultados obtenidos  por el INEGI, del Sistema de Cuentas Nacionales de México, en valores corrientes, a precios constantes, índices de precios implícitos e índices de volumen físico.

En este año, es de destacarse  la caída en el estado, de las  actividades secundarias (industria, manufacturas, etc.), misma  que fue de (-2.0) por ciento. Situación que ha tenido los efectos correspondientes,  como el rezago  y falta de creación de empleos, salarios dignos y prestaciones mínimas.

Por otro lado,  de acuerdo al Índice Trimestral de Actividad Económica (ITAE), los resultados fueron, para el último trimestre de ese año, Octubre-Diciembre, de (-1.7) por ciento; y para los dos primeros trimestres de 2014, Enero-Marzo, de (-0.5) por ciento  y  Abril-Junio, de  (-0.4) por ciento, respectivamente.

En otras palabras,  por tres trimestres consecutivos,  Veracruz se mantuvo en un  crecimiento negativo inferior al promedio nacional observado. Simple recesión.

Ahí está también disponible al público,  la información oficial  respecto a esta fase de recesión y  casi estancamiento.

Esto es, la misma fuente consigna  para el tercer trimestre del 2014 un crecimiento positivo de 1.1 por ciento  respecto al mismo trimestre del año anterior, mientras el promedio nacional fue de 2.2 por ciento.

Hecho que, ya acumulado de enero a septiembre de ese 2014, ante a un promedio nacional de 1.9 por ciento, la economía veracruzana resulta con un modesto 0.8 por ciento de crecimiento, a todas luces insuficiente. .

Además,  este pequeño avance se basa principalmente en el aumento de las actividades terciarias (comercio, servicios, turismo, etc.) que fue de 4.5 por ciento; y, lo que resulta preocupante, es que tanto las actividades primarias (agricultura, ganadería, pesca, etc.), como las secundarias reportaron un crecimiento negativo, de (-1.1) y (-2.9) por ciento respectivamente.

La economía veracruzana, en serios problemas.

ENTENDER Y ATENDER. ENFRENTAR Y RESOLVER,

Imposible ocultar lo evidente. Hasta el injustificable silencio oficial estatal al respecto, en realidad, muestra  existencia, complejidad  y dimensión del problema.

Es más,  ante un contexto internacional  cambiante  y difícil; y uno nacional que se complica más. Sus efectos o consecuencias  se profundizan, en el alcance y los sacrificios de millones de veracruzanos que simplemente no tienen oportunidades, ni respuesta real y oportuna a sus necesidades.

El notable crecimiento y el cuantioso presupuesto de los programas de desarrollo social federales son prueba irrefutable de que aumentan los veracruzanos pobres y hambrientos. Preocupa también y mucho que, pronto y gracias a ineptos y corruptos,  se sumarán cientos de miles de  sedientos.

En fin tenemos un bajo, muy bajo crecimiento, casi estancamiento o recesión.

Insuficiente y menor a lo esperado. A  lo necesario para atender las crecientes necesidades, problemas y rezagos sociales.

La economía veracruzana no responde y se acumulan problemas, inconformidades y reclamos.

Inexplicable que no se explique el por qué de esta situación. Más aún que no se tomen nuevas medidas y se cambie la estrategia.

Injustificable que no se modifiquen políticas públicas y programas estatales y municipales.

Condenable que se deterioren instituciones y dependencias públicas, se les debilite y propicie su quiebra, para enseguida dizque rescatarlas y privatizarlas, total o parcialmente.

Historia repetida: pérdidas sociales y  ganancias personales. Eso sí,  ni antes, ni durante y tampoco después,  se reconoce  y hace pública la identificación de ineficiencias y de responsables, ni mucho menos de  sanción a culpables. La impunidad presente y creciente.

Tres temas, entre otros, pueden tomarse como punto de partida para fortalecer la capacidad de entender y atender;  de enfrentar, prevenir  y resolver  problemas que traen las crisis económicas.

Primero: transparencia y disponibilidad pública de información, análisis y diagnósticos actualizados  y confiables,  de temas, situaciones o aspectos que se deben o quieren atender.

Segundo: seguimiento y evaluación permanente, objetiva y puntual del desempeño de dependencias y servidores públicos, de cada ámbito de gobierno y de órganos autónomos, de su administración, finanzas y funcionamiento, del uso de recursos públicos y atribuciones  en el cumplimiento de deberes y obligaciones institucionales. Imprescindible detectar fortalezas y debilidades, capacidades e insuficiencias. Se trata, en todo tiempo, de actualizar, modernizar y fortalecer la representación pública y sus dependencias gubernamentales, así como la participación ciudadana y de la sociedad.

Y tercero: combate permanente y sin concesión, a irresponsabilidad, ineptitud, complicidad, corrupción, delincuencia e impunidad de servidores públicos.

Desde luego, estas son sólo sugerencias incompletas, puestas sobre la mesa como temas para dialogar y debatir. Temas que serían sólo para empezar un largo y nada fácil camino por recorrer que, entre más tardemos en hacerlo más daños, perdidas, limitaciones, sacrificios  y retrocesos ocasionará.

Por lo pronto. ¿Qué hacer con una Economía Veracruzana en serios e inocultables problemas y retos?

Con una economía nacional cuya expectativa para 2015, se ha reducido drásticamente respecto a lo previsto desde fines de 2014,  cuando el optimismo desbordado de las reformas energéticas vislumbraba,  aquel 4.7 % de crecimiento económico.

Expectativa que paso a 3.7 por ciento, en la iniciativa de ley de Ingresos para 2015 y que, rápidamente,  en el primer mes de este año se redujo aún más, ubicándose entre 2.7 por ciento y 3.2 por ciento, dicho esperado crecimiento anual. Incluso la agencia calificadora internacional Moody´s, ya lo reduce a 2.5 por ciento.

Dado ese difícil contexto internacional y la complejidad interna creciente, son previsibles  ajustes a la baja, recortes y problemas en  finanzas públicas, con  efectos en los estados y municipios.

Mientras, los pobres responden. México capto, por remesas, casi 24 mil millones de dólares en 2014.