Veracruz mágico, en desapariciones

29 enero 2016 | 11:10 hrs |

Aparecer y desaparecer son los extremos, es el nombre del juego, política pública, o forma de administrar y hasta de gobernar.

Interminables viajes de imaginación, creatividad y fantasía. Ideas, imágenes, símbolos. Y también realidades infinitas, complejas y hasta incomprensibles. Danzas de dichos y hechos creados, transformados, revolucionados, superados y cancelados.

Magia, prestidigitación, atractivo, deleite, encantamiento o sortilegio.

De esos dos extremos, sobresale el segundo, el de las desapariciones, algunas llenas de misterio, secreto y ocultismo.

Con su permiso, a esto ocupare estas breves líneas, para llamar su atención. Presentaciones que se evaporan, formaciones que se desvanecen. Oportunidades y recursos que se pierden, frente a océanos de necesidades y problemas sociales.

NADA POR AQUÍ, NADA POR ALLÁ.

Capacidad indiscutida y padecida, para presentar y ocultar, deslumbrar y engañar, distorsionar y manipular, distraer o enfatizar.

Para eso están muchos de los que se dicen a cargo o en funciones en gobierno, para desaparecer hasta a los mismos desaparecidos.

Aparecen y desaparecen lo que quieren, cuando menos en los informes y declaraciones gubernamentales, en las estadísticas oficiales.

Lo primero en esconderse es la realidad, la verdad de los hechos; y claro, ya entrados en confianza o descaro, respecto a los seres humanos, preocupa sobremanera, que son capaces no sólo de esfumarlos, sino también de minimizarlos y despreciarlos, al convertirlos en simples porcentajes, a reducirlos a la insignificancia.

¿Cuál problema?, “son sólo el 1%”.

Olvidan, porque no les importa, que se trata de personas de carne y hueso, de vidas en peligro o perdidas. Este tipo de desapariciones son, sin duda, prioritarias.

Nada raro que se llegue a extremos. Aquí en la aldea, la banda que manda quiere más nacimientos, dice que su misión es proteger la vida.

Fiel a su fidelidad de destino obligado. Hay que estar presentes para nacer, crecer y desaparecer.

DESAPARICIONES FORZADAS

Y así crece la historia sin fin, del dolor y el sufrimiento de perder a seres queridos o conocidos.

Historia que se repite en una guerra no declarada, que es consecuencia reiterada, en las batallas diarias por sobrevivir y que inseguridad y violencia, inestabilidad y delincuencia acentúan y complican, frente a gobernantes y funcionarios mediocres o perversos, supuestamente a cargo, que excepciones aparte, no responden o cumplen lo suficiente.

Numerosas fosas de cadáveres cuya identidad se perdió. Más de 1,600 denuncias de mujeres desaparecidas en los últimos 5 años.

Estadísticas en aumento, así como el miedo a denunciar, por desconfianza a los responsables oficiales.

Preocupantes e importantes en su contexto, otras cifras que crecen.

Las de desapariciones no sólo de personas, sino las que se extienden peligrosamente a muchos ámbitos de gobierno, para afectar y dañar sus estructuras y funciones, sus recursos y atribuciones; y para afectar a empresas, proveedores, constructores y particulares, a los que no se paga y causa pérdidas, daños y cierres.

Cifras de quiebra y debilitamiento de finanzas, de deuda injustificada, de privatizaciones o concesiones, para asegurar otras desapariciones.

AQUÍ TORRE DE CONTROL.

Para empezar, dónde están más de dos mil aviadores de la Secretaria de Educación. ¿Siguen en el aire? ¿Se esfumaron? ¿Y los ineficientes y delincuentes que los auspiciaron?

Ejemplos y casos abundan, los daños se acumulan hasta volverse un total incalculable.

En todo caso. Como es costumbre, se desaparecen miles de millones de pesos, consignados en los presupuestos que nunca alcanzan y que, últimamente, necesitan del continuo endeudamiento injustificado y creciente. ¿A dónde han ido a parar tantos recursos? ¿Cuál ha sido su destino final?

En el caso de la deuda pública estatal y municipal, ¿por qué no se informa cuál es su total-total? ¿Dónde están las obras públicas e inversiones productivas a que obliga la ley? Una y otra vez, se pretende reducir y hasta desaparecer lo que se adeuda, para sólo con esperar un poco, comprobar que vuelve a reaparecer, porque los afectados exigen sus pagos, la mayor parte retrasados y hasta trasquilados.

Ni que decir de lo que se desaparece con “la mochada”, “el porcentaje”, “el aceite” y otros descarados mecanismos de corrupción institucionalizada, para que se agilice y realice el pago.

A la par, cada vez más grandes las inútiles y costosas burocracias fiscalizadoras, encubridoras y simuladoras, como la Contraloría, el ORFIS y la Comisión dizque de “vigilancia” del Congreso, vinculadas en “la desaparición forzada de pasivos”, de innumerables dependencias, instituciones y organismos autónomos estatales y municipales. A cargo de la armonización en la simulación, contable y administrativa.

Por cierto, ¿Qué paso con sancionados e inhabilitados?

No extraña, en cambio, verlos apoyar la negativa de reconocimiento de pasivos institucionales, el no pago de lo adeudado y la suspensión de entrega de pendientes como los conocidos casos de la UV, Pensiones, Salud, Poder Judicial y muchas otras dependencias.

En fin, escandalosa lista de los listos, la de “las desapariciones forzadas”, de patrimonio y recursos públicos esfumados, así como de atribuciones institucionales, orientadas al beneficio personal, familiar o de grupo.

Temas que no pueden ni deber ser ignorados, ni minimizados. Sobre todo, cuando se tiene presente que siempre se negó y aseguró que no había problemas.

Una y otra vez se repite que hay finanzas sanas, finanzas crecientes, finanzas fortalecidas, finanzas en equilibrio, finanzas perfectas, resplandecientes, reestructuradas y blindadas.

DESAPARECE ARMADILLO Y ELEFANTE BLANCO.

El colmo es que, a la vista de todos y con la complicidad y participación de quienes han gobernado, con sólo invocar un cuento chino, se ha podido desaparecer una monumental obra pública estatal, de considerables dimensiones y de un costo cercano a los  200 millones de pesos. Y no pasa nada.

Ni que decir de los cuantiosos recursos sumergidos, en el túnel más caro, que comunica a una dimensión desconocida.

*AcademicoIIESES-UV@RafaelAriasH.Facebook:VeracruzHoydeRafaelAriasHdez.