Veracruz, Daño Mayor: ¿Hay Instituciones en México?

22 agosto 2016 | 12:01 hrs | Por: Jorge Miguel Ramírez Pérez

Una pareja de jóvenes empresarios muy apreciados en Xalapa, sin nexos con la política y distantes de cualquier tipo de conflicto, se van a otra entidad junto con sus niños. En los últimos años se fueron a la quiebra con tres negocios. No son los únicos, de hecho, son numerosos los que ven con tristeza que el agua les llegó al cuello,  porque la situación en Veracruz cada día se hace insostenible.

La economía veracruzana está estropeada irreversiblemente por una camarilla mentirosa que desaparece los recursos públicos sin que se sepa su destino. De tal manera que las cadenas económicas al pasar por los procesos del gobierno estatal, pierden toda  certidumbre y caen en un hoyo negro. Los funcionarios que manejan el dinero en las dependencias y los de finanzas, actúan con dolo. Son impunes.

Son acatadores de órdenes superiores, de una conspiración contra Veracruz que no necesita de una inteligencia superior, ni de una cauda de documentos, que por cierto los hay en exceso como los de la Auditoría Superior de la Federación (ASF) , para demostrar que existe una meticulosa planeación para desviarle al estado sus recursos, porque desviar recursos es muy grave, más aún, cuando su destino es incierto o falso.

Y es grave porque en sesiones muy acaloradas los diputados asignan el presupuesto nacional y de los estados;  y se etiquetan los recursos. Desechar la principal función de la Cámara de Diputados de determinar el decreto de presupuesto, es un asunto que rebasa con mucho lo contable.

No puede verse como un caso de delincuencia menor, que si firmó o no. El ejecutivo es el titular de ese poder. En el recae el peso constitucional de  la responsabilidad, por eso juro cumplir y hacer cumplir la ley, no fue opcional su juramento,  ya falló, fue además perjuro; él nombró a sus colaboradores, a él se dirigen las auditorías, él es el titular.  No es ajeno, pudo corregir y no lo hizo, se pitorreó, es reincidente. No tiene salida.

Lo que hay de fondo todavía es algo mayor: un desacato político al Congreso de la Unión y a su órgano fiscalizador, una descalificación persistente y viciosa contra la soberanía nacional. De ese tamaño.

¿O no es la soberanía nacional. En su materialización como cámara de diputados  la que determina el presupuesto no solo doctrinalmente, sino también en lo político, con toda la formalidad, para su respeto? ¿ Y no es la Auditoría Superior de la Federación el brazo que vigila la puntual observancia de lo determinado en el presupuesto, porque es el poder legislativo de fondo y forma quien decide lo del  dinero del pueblo?

Porque si existieran en México las instituciones, como tales, no como una simple burocracia, ya se hubiera tomado una decisión, sin esperar a que se desbarranquen los veracruzanos. Hay inacción del Congreso Federal, de la Presidencia, de Hacienda y Gobernación, de su delegación, y la del CISEN y también de la Cámara Local,  parecería que solapan el desastre.

Porque no es un secreto el enorme saqueo de doce años en Veracruz. Eso ya se ventiló electoralmente, por eso ganó el opositor Miguel Yunes ahora gobernador electo, porque lo denunció y ha advertido de la gravedad públicamente al propio presidente.

Y si Gobernación no tiene los datos de la calamidad del gobierno que no acaba de terminar, que le pregunten a cualquiera de los ocho millones de veracruzanos, al fin tienen personal de sobra con los miles de burócratas, jefes de departamentos, subdirectores, directores de área, directores adjuntos, directores generales, coordinadores de unidades, la oficialía mayor, subsecretarios, asesores y consultores externos, que se supone son expertos en gobernabilidad y podrían indagar los riesgos.

También Hacienda tiene parte. Ni modo que no lleve la contabilidad exacta de los apoyos a Veracruz de miles de millones que nunca llegaron a su destino. ¿En que papel queda Videgaray que aprieta a los contribuyentes hasta asfixiarlos y descuida a quien dilapida los fondos ? No puede decirse sorprendido, teniendo al subsecretario: Aportela que fue funcionario estatal y al senador José Yunes Zorrilla, quienes no le ocultarían la magnitud del desorden financiero del estado.

No se diga la responsabilidad directa del Congreso Local que ha sido objeto de la mayor deshonra, traicionando a los veracruzanos.

¿Será que esperan línea todos? Que el PRI juzgue a Duarte durante dos meses de actuaciones simuladas, luego que apresen a dos empleados sucios; y que dos semanas antes que Miguel Yunes tome protesta, le entreguen la aduana de Veracruz u otras opciones como dijo el propio Duarte y Veracruz se quede con las deudas impagables, para que los veracruzanos  sean castigados por osar creer en la democracia.

Porque ese es el cuento inaceptable de comadres que quieren venderle a los veracruzanos la especulación, de  si fulano lo saludó o no;  como si el “látigo del desprecio” fuera el peor castigo político que imaginan  los corifeos de la indignidad.

El Congreso debe analizar su papel constitucional y determinar si cada gobierno va hacer lo que quiera con las asignaciones presupuestales. Porque si quedan impunes  las desviaciones, reiteradamente sistemáticas  ¿de que sirve la ASF? hay que desaparecerla. La Cámara de Diputados tiene en la mano todo el poder y la legitimidad con las denuncias de la ASF para proceder. Duarte se puso de pechito, tiene delirio de grandeza, no está en su cabales como dijo el Gobernador Electo.

La Cámara debe pedir al Congreso de Veracruz un sustituto del Gobernante y se “faciliten las investigaciones”. Notificando a Hacienda que se detenga el flujo de  participaciones y aportaciones, hasta que se de la licencia. Si en verdad hay voluntad política del Presidente como lo ha declarado, que la PGR de inmediato proceda a realizar las detenciones que se han solicitado, algunas hace más de dos años. De hecho deben tener por lo menos cinco, para empezar.

El secretario de Gobernación debe instrumentar todo.

Si el PRI quiere seguir o no con su proceso, no hace  falta hace. No es vinculante.

Y si quieren que no le lleguen los golpes a Peña.  Pónganse a trabajar respetando y haciendo respetar las leyes y actúen como profesionales. Deslíndenlo  de la corrupción de los gobernadores en los hechos no en las palabras