¿Veracruz 2016: redención o democracia?

24 marzo 2016 | 12:10 hrs |

Por Tomás Mundo

Leí con mucho detenimiento a uno de los autores que ha marcado al presidente Peña Nieto, Enrique Krauze.

Su libro “Redentores” no hizo más que fortalecer mis ideas y ganas de seguir escribiendo -fundado en las leyes existentes- de las irregularidades que suceden en el estado; pero sobre todo, buscar las posibles salidas.

La impunidad rampante –dijo el senador José Yunes; tenemos la peor policía del país; un sistema de justicia que es solo una ficción, solo sirve a los intereses del poderoso, ya sea de cualquier poder institucional o económico; una lista que crece cada día de más pobres; otra que también crece, pero de nuevos millonarios; nula obra pública en el estado.

Ahí están las cifras de desaparecidos, ahí están los datos de los periodistas asesinados, los datos de personas secuestradas y listas de personas secuestrables; diputados y presidentes municipales que no terminan el periodo constitucional.

Todo lo anterior se traduce en una separación Estado-Pueblo. Esa es la conclusión de la vida política de Veracruz, divorcio absoluto entre sus gobernantes que juraron defender las leyes de la Constitución, y un pueblo indefenso ante el brutal ataque institucional de aquellos osados que pretenden criticarlo.

Todos con un denominador común, ser críticos del sistema, y aquí sí, con el báculo de la ley son perseguidos.

Conclusión: una ausencia total de políticas públicas en el estado.

Una democracia inexistente

¿Y qué tiene que ver la historia de Veracruz con el libro de Krauze?

Mucho; sobre todo si tomamos en cuenta la filosofía, historia y la lucha de todos esos Redentores. Y creo que aquí está el secreto para dar, nosotros los veracruzanos, ese brinco histórico.

Y este 5 de junio debemos decidir por la nueva historia de Veracruz. Y elegir con nuestro voto si damos paso a los redentores -el pueblo veracruzano ya no aguanta mas abuso por parte de sus gobernantes- u optamos por la democracia.

Creo que estamos en un momento histórico.

Pero debemos dar ese paso con cautela; debemos tener un congreso de contrapeso al nuevo gobernador.

No vaya a ser que salga peor el remedio que la enfermedad.

A lo largo de sus páginas Krauze narra a sus redentores: los cuatro José: el cubano Martí, el uruguayo Rodó, el mexicano Vasconcelos, el peruano Mariátegui; Octavio Paz, su lucha va del liberalismo mexicano a la Revolución Mexicana; también menciona a dos parejas icónicas: su vida, milagros y horrores: Eva Perón y el furibundo guerrillero Ernesto Ché Guevara; el otro dueto lo integran los dos mayores novelistas: Gabriel García Márquez y Mario Vargas Llosa, el tema que los une es el poder encarnado en la sombra del caudillo.

Y así a lo largo de sus páginas, se recrea esta lucha de estos redentores, todos con una idea, liberar a América Latina. Cada uno desde sus respectivas trincheras.

¿Redención o Democracia en el 2016?

Este es nuestro dilema.

La mayoría de los países de América Latina ha optado por la democracia y por el retorno a los valores liberales y republicanos.

Pero para que la democracia siente raíces reales en los estados –con leyes, instrumentos e instituciones- los gobiernos deben desplegar UNA EFECTIVA VOCACIÓN SOCIAL.

De no hacerlo, el pueblo debe buscar la REDENCIÓN, con todo el sufrimiento que ello conlleva.

 

Creo que la carta que le envió José Martí –hoy tan vigente- al general Máximo Gómez cobra vigencia en esta elección:

“La patria no es de nadie, y si es de alguien, será, y esto sólo en espíritu, de quien la sirva con mayor desprendimiento e inteligencia….Muy grande puede llegar a ser usted, -y puede no llegar a serlo. Respetar a un pueblo que nos ama y espera  de nosotros, es la mayor grandeza. Servirse de sus dolores y entusiasmos en provecho propio, sería la mayor ignominia.

 

Como dijo el buen Mateo: el que tenga oídos para oír que oiga.