VENENOTAS

25 febrero 2018 | 19:09 hrs | Por El Tlacuilo | Estatal

El Gallo Bolo

¡DESCENDIENTE DE CUAUHTÉMOC!

En medio de una Legislatura repleta de diputados “Fifis y señoritingos”, ha transitado Ernesto Cuevas Hernández, raza, raza. Y ha mostrado a través de su desempeño que más allá de lo académico o de pertenecer a alguna familia de rancio abolengo lo que se requiere para servir a los ciudadanos es sensibilidad y sentido común (que es el menos común de los sentidos).

El arraigo con su gente Cuevas lo manifiesta en su quehacer cotidiano;  y mientras los diputados “fifís” usan sus vacaciones para reposar de sus arduas labores, y pasear –merecidamente- por algún exótico sitio turístico, el diputado por el distrito de Misantla jala para su tierra, o para la sierra, a seguir cultivando la cercanía con los suyos. El apodo de “Gallo Bolo” se lo puso una señora de Juchique de Ferrer, dándole la virtud a Ernesto Cuevas, de que así como esa raza de gallos no tienen cola, él no tampoco tiene cola que le pisen; la expresión demuestra –por lo menos- que su gente le tiene total confianza.

POR LA REVANCHA

Electoralmente lleva una espina clavada, su hermano Cruz fue derrotado en la reciente elección para alcalde de su tierra. Cruz fue abanderado por el  PEVM – PRI; y superado por la candidata del PRD, gracias a la intervención de Rogelio Franco desde la Secretaría de Gobierno, quien utilizó “todo el pinche poder que trae en su mano” para favorecer a doña Gumersindo. A Franco lo unen lazos afectivos con alguna familiar de la candidata ganadora; o al menos eso se comenta por la región.

Por eso para Gallo Bolo, el próximo proceso electoral le dará la opción de poder seguir representando a su distrito, pero también le brinda la oportunidad de ir por la revancha. Ya lo dijo el famoso teólogo José Alfredo Jiménez: “¡Qué bonita es la venganza, cuando dios nos la concede!”

BUENA MAGEN

En las encuestas realizadas en el Distrito, la ventaja de Ernesto Cuevas sobre de sus adversarios está tres votos a uno; sin embargo no hay nada escrito. Recordemos que de manera frontal Cuevas Hernández ha trastocado oscuros intereses, como el de Jaime Téllez Marié desde Seguridad Publica, a quién en repetidas ocasiones le ha pedido su renuncia. También es importante apuntar lo bajo de la respuesta del Secretario de Seguridad, que no teniendo de donde echar mano se metió con temas personales e irrelevantes. A Marié mediante sedas mantas lo han acusado de tener nexos con quienes debería combatir; obviamente que a ese personaje le “incomodaría” una reelección del diputado.

Hay que acordarnos también que su intervención influyó mucho para que la explotación de la Mina “La Paila” no esté realizándose, con lo que nos libramos de los consecuentes daños ecológicos, tanto en la contaminación del agua como en depredación de especies; además del peligro que representa su cercanía con Laguna Verde.

El Gallo Bolo para muchos ha sido un dolor de muelas, es como de esas veces que uno come huevo y le patea el hígado; o a la inversa.

Se vislumbra por lo tanto que habrá manos negras para tratar de evitar su reelección (o que vaya a la Federal); por lo cual es sumamente importante para la continuidad del diputado, que su gente lo respalde en las urnas y cuidando del Proceso Electoral; ya se la hicieron a su hermano, seguramente intentarán hacérsela a él mismo.

CONGRUENCIA, ESCASA EN ESTE MOMENTO

A pesar de ser nobel en la política, Gallo Bolo ha demostrado que se pueden defender las convicciones, exigir lo justo y hasta ser rebelde sin llegar a la confrontación personal.

Desde tribuna –sin que quede huella-  ha acusado a su homologo Sebastián Reyes de servir de “tapete” a Miguel Ángel Yunes, a Téllez Marié le ha pedido cara a cara su renuncia; ha votado en contra de varias iniciativas en las que había  “línea” para votar a favor; y hasta ha tomado la palabra en eventos en los que algunos oficialistas del Gobierno Estatal han intentado bloquearlo; sin embargo y a pesar de lo radical de sus posiciones, no se ha habido rompimientos. Conoce el arte de tensar la cuerda sin romperla.

Son pocos los políticos que en este momento acreditan un buen comentario, pero que bueno que aún existen las honrosas excepciones.

Habrá que ver cómo le va a Gallo Bolo en la contienda, porque insistimos,  le puede pasar lo de a Juan Charrasqueado, que se le echen en bola y de a montón… y aunque les grite: “¡Soy muy gallo!”; si no le responde su gente, en vano será el camino recorrido.

*Esta es la opinión personal del columnista.