Una oración por los desaparecidos

2 enero 2018 | 8:08 hrs | Gilberto Haaz Diez | Gilberto Haaz Diez

*Un Feliz 2018 para todos. Camelot

 Es por todos ellos, por las mujeres y los hombres y jóvenes que un día salieron de sus hogares y no regresaron. Y padres y madres y abuelos han sentido el calvario de deambular por lugares insólitos, sospechosos de que sus hijos ahí estuvieran, sepultados en fosas clandestinas, en tumbas inexplicables. Unas llevan años, los Colectivos veracruzanos no han tenido día ni noche de tranquilidad, de reposo, han tenido días borrascosos y de sufrimiento y dolor sin saber dónde pueden estar sus hijos, muy seguro en una de esas tierras áridas donde las fosas comunes están llenas de cadáveres, cuando un día la delincuencia organizada hizo de sus vidas lo que quisieron, y les arrebataron sueños, y les arrebataron vivencias y juventud y felicidad. Y las madres no se han rendido. Hoy por la noche en muchas familias habrá tristeza. La cena de fin de año no será la misma. Unas fueron asesinadas con feminicidios y tienen sus tumbas donde sus padres seguro hoy las visitan y dejan esas rosas blancas, pues fueron privadas de su vida cuando aún les faltaba mucho por vivir, ver más amaneceres y anocheceres, quizá casarse y tener hijos y ver nacer a sus nietos, todo eso se les impidió cuando unas bestias se atravesaron en su camino. Y uno solo puede desearles a esas madres de Colectivos el aliento de no rendirse, como lo escribió el gran Mario Benedetti: “No te rindas, aun estás a tiempo de alcanzar y comenzar de nuevo, aceptar tus sombras, enterrar tus miedos, liberar el lastre, retomar el vuelo. No te rindas que la vida es eso, continuar el viaje, perseguir tus sueños, destrabar el tiempo, correr los escombros y destapar el cielo. No te rindas, por favor no cedas, aunque el frio queme, aunque el miedo muerda, aunque el sol se esconda y se calle el viento, aún hay fuego en tu alma, aún hay vida en tus sueños, porque la vida es tuya y tuyo también el deseo, porque lo has querido y porque te quiero”. Es una noche difícil para ellos. La familia se reúne y faltara una silla que estará vacía, la del hijo o la hija ausente que nunca llegó el funesto y maldito día que salió de casa. Ese maldito día cuando se les atravesó la maldad y la sombra oscura de esa tarde o noche cobró sus vidas. A todos ellos, a esas madres y padres y tíos y abuelos que les buscan sin encontrarlas, una plegaria, una oración, en un país que no nos merecemos, y con gobiernos que no encuentran la salida a ese túnel oscuro. Y quizá esta cita de San Agustín encuentre un poco de consuelo en sus familias: “La muerte no es nada. Yo sólo me he ido a la habitación de al lado. Yo soy yo, tú eres tú. Lo que éramos el uno para el otro, lo seguimos siendo. Llámame por el nombre que me has llamado siempre, háblame como siempre lo has hecho. No lo hagas con un tono diferente, de manera solemne o triste. Sigue riéndote de lo que nos hacía reír juntos. Que se pronuncie mi nombre en casa como siempre lo ha sido, sin énfasis ninguno, sin rastro de sombra. La vida es lo que es lo que siempre ha sido. El hilo no está cortado. ¿Por qué estaría yo fuera de tu mente, simplemente porque estoy fuera de tu vista? Te espero…No estoy lejos, justo del otro lado del camino…Ves, todo va bien. Volverás a encontrar mi corazón. Volverás a encontrar mi ternura acentuada. Enjuga tus lágrimas y no llores si me amas”. Descansen en paz todos ellos, estén donde estén.

 EN SAN JUAN DE ULUA

 Parto a Veracruz. 11 de la mañana del último día, ahora el huamachito no florece. Y la mugre y cara y mala autopista de Capufe está libre como el viento. Los turistas han llegado a sus sitios y se llega sin problemas. Fortín-Cuitláhuac-Paso del Toro. Por fin, horario normal. San Juan de Ulúa, según Wikipedia que todo lo sabe, fue una fortaleza construida por Hernán Cortés en 1519 y fue también el último bastión de la independencia, porque unos gachupas no se querían ir, les gustaba el mar y el olor a Veracruz y el café de la Parroquia, que aún no existía. Allí en ese sitio, el tercero de la dinastía de los Yunes, Fernando, que los tres van que zumban para gobernadores, como la dinastía china de Jin, que en el año 280 conquistaron el reino de Wu, y corrieron al otro imperio (aquí debe ir el PRI) y se quedaron por siempre y para siempre reinando, como lo harán en todo Veracruz, si ganan. Bueno, pues mientras venia en el camino (una piedra en el camino, me enseñó que mi destino, era llorar y llorar) prendí en mi IPhone el Facebook y encontré a Papá Yunes que transmitía el evento del hijo, en ese sitio donde en tiempos de otro imperio, el de José López Portillo, reunió a la Republica en aquella Quinta reunión como si fuera la V República de De Gaulle, en Francia. Portillo traía a todos los gobernadores, todos eran priístas, aún no llegaba Ruffo Appel en tiempos de Salinas a ganar la primera gubernatura. Alguien de aquel tiempo me dice que era secretario de Turismo Manuel Muñoz Ganem, que de alcalde de Tuxpan lo trajo el gobernador Rafael Hernández Ochoa, y sigue siendo un alabardero de Miguel Yunes, y Virgilio Cruz Parra, alcalde de Veracruz. Poco después Jolopo comenzó a defender el peso como un perro, y la historia lo maldijo.

 EL OTRO SAN JUAN

 Allí mismo también, ahora lo recuerdo, el gobernador del cuatrienio, Dante Alfonso Delgado Rannauro, reunió a todos los radiodifusores del país, concesionarios y jefes de grupos, no recuerdo si Clemente Serna Alvear era el presidente nacional. Pero el buen Dante nos hizo una cena de poca madre (eso es que es buena) y llevó a un Parroquín decimero y jaraneros y fue una noche jarocha inigualable, los radiodifusores lo querían promover para presidente de la nación. Con el poder de su firma, fletó un avión de Taesa, aún no se comenzaban a caer, y llevó a un grupo a conocer El Tajín, vinieron encantados. Dante les regaló unas monedas conmemorativas y en todas las estaciones del país lo trataban como a un gran rey, digo, un gran gobernante. Allí mismo en San Juan de Ulúa, Fernando Yunes Márquez protestó como alcalde de Veracruz, al que históricamente le tocará celebrar los 500 años de cuando llegaron aquellos arriba del caballo y los nuestros los veían como extraterrestres. En el tiempo que por la Antigua llegaron bailando ricacha.

Ah, en San Juan de Ulúa también estuvo Chucho el Roto, pero esa es otra historia.

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*Esta es opinión personal del columnista