Una de perros

27 junio 2016 | 16:44 hrs |

Por Gilberto Haaz Diez

*Del Popol Vuh: ‚ÄúQuien busca al Esp√≠ritu, que siga el camino de los animales‚ÄĚ.
Camelot

 

Poco antes de partir a Houston, Texas, a ver la magia de Messi y de los argentinos, en un comedero orizabe√Īo, al celebrar el D√≠a del Padre anticipado, mi hija Ximena y Karina me hicieron una propuesta como El Padrino, de esas que al principio se rechazan. Sensibilizaron mi sentimiento y me contaron la historia de dos perritas, una que era la madre y que estaba ciega, ciega ya de por vida porque ninguna operaci√≥n le devolver√≠a la vista, y una hija, una chiquita que le serv√≠a de gu√≠a a la madre pues, al solo olfato la sigue y la perra chica la va orillando por los caminos de la vida, como un Lazarillo de Tormes. Era una tragedia, dec√≠an, porque si no les encuentran hogar de adopci√≥n, las sacrificar√≠an en la perrera municipal. Me hacia el desentendido. Tengo dos perreras porque siempre tuve perros, los dos √ļltimos fueron un Boxer y una perrita Buldog inglesa, los domingos los acostumbraba que les compraba un pollo rostizado y hubo veces que comieron mejor que yo. Son inteligent√≠simos, el domingo me ve√≠an llegar y sab√≠an que ese d√≠a comer√≠an como si fuera restaurante dominical. Murieron en poco tiempo los dos, una se llev√≥ al otro, la perrita tuvo que morir en domingo, sabiendo que era el d√≠a que les llevaba el alimento de la calle. La encontr√© tendida, inm√≥vil, echada con las cuatro patas estirada, le llamaba y nada. Present√≠ que hab√≠a muerto y, cuando uno los encuentras as√≠, duele, hasta l√°grimas se derraman. Llam√© a un vecino para que me ayudara a envolverla en un zarape y la met√≠ a una caja para llevarla a sepultar, la enterramos con el cari√Īo que le tuvimos los a√Īos que vivi√≥ con nosotros. Poco tiempo despu√©s muri√≥ el perro Boxer, ella se lo llev√≥, jugaba sola en el cielo y quer√≠a a su compa√Īero. Lo mismo, el dolor que llega. Operaci√≥n similar, enterrarlo. Jur√© ni uno m√°s en lo que me queda de vida. Las perreras se limpiaron y as√≠ se sostuvieron por un a√Īo. Sin los ladridos nocturnos o ma√Īaneros. A ese ruido lo supli√≥ unos gallos de pelea que un vecino llev√≥ y que en azotea colindante con la m√≠a, joden y joden por las madrugadas. Despertarse cada ma√Īana con el despertador es un suplicio para muchos, pero para los gallos no supone ning√ļn problema. Seg√ļn un estudio, estas aves, no necesitan la luz del sol para despertarse, pues tienen un reloj interno que les alerta de la hora del amanecer, incluso en los cambios de estaci√≥n. Al t√©rmino de la comida, con la insistencia de mi nieta Maraya, les dije que, a mi regreso de Houston decid√≠a si las adoptaba. Regres√© y no esperaron ni un minuto, me imagino que el avi√≥n aterrizaba en Veracruz cuando ya estaban las dos perras, madre e hija, en mi domicilio, en ese prado bello que mi jardinero de la Perla, Joel, conserva como los de Versalles. Ya estaban all√≠ las dos moviendo la colita como hacen los perros para presentarse. Es una historia triste, la madre callejera y ciega pari√≥ a 8 perritos cruza con Labrador, en un contenedor de la calle, de los cuales solo vivieron 3. La perrera municipal las tuvo en custodia, adoptaron a dos de ellos, la √ļltima no pudieron separarla porque era la gu√≠a de la madre. O se llevaban las dos o sacrificaban a la madre ciega. Terrible. Pues ya tienen nueva vida. Tarea para todos, para la tropa que los ver√°: Marta, Irene, Rosal√≠a, Jorge, Joel, Montiel, cada uno de ellos tendr√° la encomienda de que vivan bien y felices. Es la historia de dos perritas que un d√≠a llegaron a casa y ah√≠ est√°n, como la Puerta de Alcal√°, viendo pasar el tiempo.

 

JUAN GABRIEL
Fui la semana pasada al concierto del maestro Juan Gabriel, el llamado Divo de Ju√°rez es una gente de talento, talentos√≠simo. Durante dos horas y media puso locos a cientos de orizabe√Īos y cordobeses y gente de la regi√≥n. Bail√≥ desde su Noa Noa hasta lo que le apareci√≥. El escenario fue la Plaza de Espect√°culos La Concordia, antiguo feudo de toros, all√≠ Juan Gabriel cort√≥ orejas y rabo y la gente sali√≥ content√≠sima. Llovi√≥ y aprovech√≥ para improvisar que por eso vino a Orizaba, quiz√° sabiendo que es la ciudad de las aguas alegres. Aquello era una coladera, hab√≠a que driblar el agua, porque las goteras eran fr√≠as en ese calor humano donde Juan Gabriel sublimaba. He escrito hasta el cansancio que Orizaba es una ciudad de primera, presenta espect√°culos musicales, arte, tiene un Telef√©rico y much√≠simo parques de recreaci√≥n para los pobladores. Casi al final del concierto, se le vio malito, al comenzar a levantarse en los tiempos que se sentaba, se le notaba el dolor en una pierna, sus asistentes le cambiaron zapatos y le pusieron unas tipo chanclas y el hombre no dej√≥ de cantar. Llena donde se presenta. Es caro el boleto, pero lo vale. Gracias, Maestro, hiciste la noche casi de San Juan a cientos y miles de orizabe√Īos. Que Dios le cuide, para seguir oyendo esa m√ļsica solo de √©l. Sali√≥ del concierto enfermo. En el mismo camerino le atendieron. Una lesi√≥n en una rodilla, que luego atendi√≥ el m√©dico traumat√≥logo, Roberto Arenas Diaz en Trauma Center. Se le agradece, por cuidarlo. Es una gloria muy nuestra. Un orgullo de M√©xico.

 

COPA EUROPEA DE SELECCIONES
Cuando el juego termin√≥, y la selecci√≥n de Portugal, sin merecerlo, gan√≥ en el √ļltimo minuto que tambi√©n tiene 60 segundos, seg√ļn Fernando Marcos, Cristiano Ronaldo y Pepe, dos del Real Madrid, corrieron a consolar al gran Modric, su compa√Īero en ese equipo. Nunca hab√≠a habido tantas l√°grimas en un juego, como esas que soltaron los croatas, pero el futbol es as√≠, no siempre gana quien mejor juega.

 

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