Un manuscrito del Marqués de Sade declarado Tesoro Nacional de Francia

El pergamino es un icono indiscutible de la literatura francesa y un microcosmos de controversias políticas y morales del antiguo régimen

A photo taken on April 2, 2014 at the Institut des Lettres et des Manuscrits de Paris shows the manuscript of "The 120 Days of Sodom" written by the Marquis de Sade while he was imprisoned at the Bastille in 1785. Sade wrote the manuscript in tiny script on both sides of a sheaf of narrow paper, whose sheets he attached into a single 39-foot-long roll. Fearing that his work would be confiscated, he hid the roll in a crevice in a stone wall of his cell. AFP PHOTO / MARTIN BUREAU (Photo credit should read MARTIN BUREAU/AFP/Getty Images)
24 enero 2018 | 9:46 hrs | El Reto Histórico | Redacción

La historia de este pergamino es curiosa. Fue robado a principios los 80, del siglo XX, de la casa de su propietaria, Natalie de Noailles, hija de un vizconde y descendiente del Marqués De Sade por parte de madre, y vendido en Suiza a un coleccionista privado. Noailles demandó el caso tras enterarse de la subasta fraudulenta y ganó el juicio, aunque la sentencia de los tribunales franceses fue ignorada por el coleccionista suizo.

Tras la muerte de aquel suizo, sus herederos vendieron el pergamino con autorización de una sentencia judicial suiza que anulaba a la francesa (no soy abogado, pero esto es un poco raro). Así, en 2014, el manuscrito llegó a las manos del coleccionista Gérard Lhéritier, fundador de Aristophil, una empresa que se dedicaba a vender acciones sobre el valor de este tipo de obras manuscritas y que terminó cerrada por fraude a las arcas francesas.

Cuando la cúpula de Aristophil fue detenida en marzo de 2015, la colección de manuscritos sobre la que operaban fue confiscada. Ahora habría un nuevo fallo judicial, con la policía de por medio, y este no era tan fácil de ignorar. Toda la colección, 130.000 manuscritos históricos, debía venderse -según esa orden judicial- en una subasta para que los inversores defraudados pudieran recuperar el dinero de sus acciones.

En octubre de 2016, un tribunal nombró a la casa de subastas Aguttes para encargarse de la venta de la colección. En noviembre de 2017, la casa Drouet anunció la primera de más de 300 subastas que se celebrarían durante el plazo de seis años. Según la decisión judicial, se estableció este plazo para que el mercado no se inunde con importantes manuscritos y su valor decrezca.

Mientras tanto, la Biblioteca Nacional de Francia, que ya le había echado el ojo hacía tiempo al manuscrito cuando lo tenía la familia Noailles, hizo su jugada: elevar la petición para que el manuscrito de Sade fuera declarado tesoro nacional, para así obstaculizar su venta (y salida segura de Francia).

Les llevó su tiempo como vemos, pero Francia clasificó el manuscrito de Sade como Tesoro Nacional. Eso significa que su exportación está prohibida. El gobierno tendrá 30 meses para hacer una oferta de compra de una suma equivalente al “valor de mercado internacional”, que sin duda será de unos cuantos millones de euros.

La Bibliothèque Nationale logró recaudar 5 millones para comprar el pergamino, pero la oferta no fue aceptada.

El pergamino es un icono indiscutible de la literatura francesa y un microcosmos de controversias políticas y morales del antiguo régimen, la Revolución francesa y los primeros años de la era napoleónica. El marqués de Sade lo escribió a partir de trozos de pergamino unidos, mientras estaba encarcelado en la Bastilla, formando algo que parece más un rollo de papel higiénico que un libro. Sade quiso condensar en esta obra todas sus teorías, y creó, cien años antes del psiquiatra Krafft-Ebing, lo que se llamaría «psicopatía sexual».

El rollo fue encontrado en la grieta de una pared de su celda en la que, seguramente, lo introdujo alrededor del 4 de julio de 1789, fecha en la que se traslada al manicomio de Carenton y apenas 10 días antes del asalto a la Bastilla. Dea ahí que se le conozca también como “el rollo de la Bastilla”

Ahora la pregunta es, ¿Cuál será la siguiente aventura del “rollo de la Bastilla”? ¿Podrá permitírselo alguna institución francesa?