Un héroe policiaco

19 enero 2018 | 10:25 hrs |

Por Gilberto Haaz Diez

 

*La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierran la tierra y el mar: por la libertad, así como por la honra, se puede y debe aventurar la vida. (Miguel de Cervantes Saavedra).
Camelot.

Dicen que los pueblos que padecen injusticias, suelen tener héroes. ‘Enséñame un héroe y te escribiré una tragedia’, decía con justa razón Scott Fitzgerald. Bertolt Brecht, también lo aseguró: ‘Desgraciado el país que necesita héroes’. Ayer una noticia corrió como reguero de pólvora. Sucede que a un policía, en la colonia Los Pinos de Veracruz, que, además, era de los escoltas del secretario Téllez Marié, al intentar evitar un asalto fue agredido por la espalda, por una o varias balas de un maleante que lo mató, logrando antes de morir abatir a otro de los asaltantes. Eso le pega mucho a México, que como país ve caer a sus soldados y policías y militares y federales y estatales, como el caso de Josué Reséndiz Vázquez, igual, al artero crimen a traición de los jefes en Cardel, que entregó su vida por nosotros, para que estemos un poco más seguros en este país que no tiene cómo parar la violencia. Deja muy seguro una viuda y unos hijos o unos hermanos y quizá una madre o padre, adoloridos, de luto, de nunca olvidar a lo que vino a este mundo, a ser policía para cuidar a la gente. En Estados Unidos, cuando abaten a un policía, las fuerzas del orden se van a la caza de los asesinos, hasta encontrarlos o liquidarlos. En Inglaterra, por igual. En México, como que les vale. Honremos su memoria y que descanse en paz, Josué, este servidor público que encontró la muerte sirviendo a su país y a su estado, cumpliendo con su deber.

HONRAR A SUS HIJOS
Los pueblos que honran a sus hijos tienen memoria, y de la buena. Nada hay como recordar a aquellos que en su tiempo dedicaron recursos económicos y sus influencias, para embellecerlo. Leo que en Fortín de las Flores, su presidente municipal, Antonio Mansur, dedicó con su Ayuntamiento una guardia de honor en memoria de Don Antonio Ruiz Galindo (1897-1981), benefactor de ese pueblo de tierra fértil. Cuentan las anécdotas que a Ruiz Galindo, cuando le preguntaban si era de Fortín, decía que no, que Fortín era de él. Pero no para su beneficio. Hay un busto de su persona y ahí pusieron una ofrenda floral, acompañando la familia. Empresario, dueño de DM Nacional, creó un bello hotel, el famoso Hotel Ruiz Galindo, donde las gardenias siempre flotan en esa alberca que se volvió mítica, legendaria. No solo eso, secretario de economía del presidente Miguel Alemán Valdés, llevó ayuda al pueblo y por años no permitió que ninguna cantina aflorara en ese bello sitio de gente que venía a descansar. Los chupamaros tenían que irse a Córdoba o a Orizaba, por un pegue y agarrar por su cuenta las parrandas, como la Paloma Negra. Voy a Wikipedia, que todo lo sabe. Se llamó Fortín porque se construyó un fortín, pegado al rio Metlac, para evitar salteadores de la época. Lo de las Flores le habrá venido después, porque allí florecen hasta los manzanos, por una eternidad, como cantaba Johny Laboriel. Todas sus calles son de doble sentido. Fortín tiene muchas historias: En la Hacienda las Ánimas filmaron una película con María Félix, “El Peñón de las Ánimas”. Es famosa porque aquí vivió el general Cándido Aguilar, yerno de Don Venustiano Carranza, diputado Constituyente en 1917, y tío abuelo del cordobés, Johny Aguilar, el último secretario de Finanzas de Miguel Alemán Velasco, que dice que él, Johny, salió como el maestro limpio, sin lana ni nada de apañarse. Atrás del parque hay un águila la cual se agarró a tiros el hermano de Porfirio Díaz “el Chato” donde lo salvó una marquesa de la realeza europea.

SERGIO RODRIGUEZ (OUT)
A otro que le sacaron tarjeta amarilla, primero, y ahora roja, es al exalcalde de Ciudad Mendoza, Sergio Rodríguez Cortés. Sucede que un día comenzó a pelearse con quien manda, paga y ordena, y enojado se fue del PRD, su partido, el que lo había hecho todo. Allá anduvo y otra mañana, arrepentido, quiso regresar con la cola entre las patas y Jazmín Copete Zapot, una mujer bien lista, Coordinadora del Grupo Legislativo del PRD, le dijo no eres bienvenido. Y al grito de aquí no entras, pues lo dejaron fuera. Hay días así.

RONALDINHO (BYE/BYE)
He escrito en este espacio, que alguna vez estando en Barcelona con mi esposa y espiando una tienda de ese club, que tiene un jugador que no es de esta tierra, es extraterrestre, Messi, frente a la Sagrada Familia a la que me disponía a entrar porque allí siempre hay una cola del carajo, y hay que aguantar vara, un viejecito que estaba tomando el sol dijo que ese día jugaba Barcelona. Dejé a Gaudí y su Sagrada Familia para otra ocasión y me fui a las taquillas del club en un taxi. Compré con tan buena suerte dos boletos de buen sitio, por 65 euros en aquel agosto de 2005 vi el debut de Leonel Messi, eso ninguna historia me lo quita. Pero en ese tiempo la estrella era Ronaldinho, que con su magia y driblings a la Garrincha, era el mejor jugador del mundo. Ese juego torneo llamado Joan Gamper, en memoria de un presidente del club muy querido, lo hacen con la parafernalia de Hollywood, presentan a los nuevos jugadores que actuarán en la liga y, cuando Ronaldinho salió, la perrada bufaba, eso sí, no olvidaban sus rollos independentistas y todo lo hablaban en Catalán, valiéndoles gorro el otro idioma, el español que aborrecen. Ahí también jugaba otro grande, el mexicano Rafa Márquez, uno de los tres mejores defensas europeos y del mundo, a quien luego tuve la suerte de tomarme una foto, un día después cuando coincidimos en el Hotel Art de Barcelona, mientras él cenaba con su primera esposa, foto que guardo en mi galería de picudos. Sucede que Ronaldinho se retira para siempre y el mismo Messi, que seguro fue su mentor, le dedicó un mensaje de alegría y de reconocimiento en su página de Facebook: “Como siempre dije, aprendí mucho a tu lado. Siempre te estaré agradecido por lo fácil que me hiciste todo cuando llegué al vestuario. Tuve la suerte de compartir muchas cosas con vos y me alegro muchísimo porque, además de un fenómeno con la pelota, sos una grandísima persona y eso es lo más importante. Aunque decidas irte, el fútbol no se olvidará de tu sonrisa jamás. Todo lo mejor, Ronnie”. Leo.

www.gilbertohaazdiez.com