Un gigante

28 febrero 2017 | 14:55 hrs | Mario Noriega Villanueva

Un auténtico gigante del micrófono, especialista en ser maestro de ceremonias. Quien no escuchó alguna vez sus trasmisiones deportivas con su inconfundible estilo, a través de las ondas hertzianas por XEPR, lo recordarán perfectamente. Su voz fuerte, sonora, firme. José Miguel Maldonado Silva, se ha ido. Supimos de su deceso sensible, el sábado cuando estábamos también en las afueras  de la sala de urgencias de la clínica 24 del IMSS y nos dijeron que acababa de ocurrir su fallecimiento.

En recuperación también nosotros y de pilón con mi cuñado Toño a punto de una presumible embolia, nos acercamos a su familia, para hacerles presentes nuestra solidaridad en esos momentos difíciles. Yo ya llevaba entonces 6 días inactivo por dos uñas enterradas que me calaban y hubo que extirparlas, pero superando nuestro malestar y el dolor de saber que un gran amigo, un gigante de la locución deportiva, se nos adelantaba en el viaje de ida sin retorno. Miguel, deja una gran huella no solo en el deporte, sino como maestro de ceremonias. Nadie como él.

Lo conocimos hace varias décadas y la amistad se hizo más cercana y fuerte, cuando me preparaba para presentar el examen –hoy ya no es necesario, cualquiera hace uso del micrófono aunque su cultura sea raquítica–, para obtener la licencia como locutor allá por los 90’s. Tuvimos la suerte ya como locutores, de trasmitir partidos de fútbol y béisbol en forma conjunta. Un conocedor extraordinario con una memoria fuera de serie sobre todo por lo que hace al rey de los deportes. Daba pelos y señales de los petroleros de la Liga Invernal como de la Mexicana de Verano, jugador por jugador, jugada tras jugada. Sin duda, un verdadero gigante de la narración deportiva.

En sus últimos años se desempeñó como el orador oficial del Ayuntamiento. Nadie como él. Todo un señor del micrófono y en las ceremonias recordaba anécdotas de los peloteros principalmente, pero también de momentos importantes, trascendentes de Poza Rica. Recuerdo también que a veces, me daba temas para escribir este espacio del cual era lector cotidiano y cuando teníamos tiempo, nos poníamos a platicar y recordar anécdotas de Los Petroleros, sus jugadores y entre más “atrasábamos” el tiempo, más momentos emocionantes recordábamos.

Se ha ido y siento mucho que los jóvenes cronistas de impresos, no hayan optado por seguir sus pasos. Con Miguel, no aprendía quien no quería. Era todo un maestro que sin más ni más daba tips, lástima de veras, que nadie haya seguido sus pasos. Miguel fue empleado municipal, funcionario público –tesorero en Tihuatlán–, y terminó su vida activa como empleado de confianza desempeñándose como ya lo dijimos, orador oficial del Ayuntamiento. Y si que era de las confianzas del actual presidente de Poza Rica, Sergio Lorenzo Quiroz Cruz, quien lo extraña desde que una enfermedad lo incapacitó a grado tal que ya no pudo superarla.

El nombre de José Miguel Maldonado Silva, quedará en la memoria de los pozarricenses, porque de veras, fue toda una leyenda de la crónica deportiva. Su familia debe estar orgullosa de él, porque además, fue un  excelente padre, un extraordinario esposo, gran amigo y en su honor proponemos que algún campo de béisbol, pueda llevar su nombre, lo merece, se lo ganó a ley, así que lo dejamos a criterio de la COMUDE y de las Ligas deportivas del rey de los deportes.

Sugerencias, críticas y comentarios: marionv8@hotmail.com

*Esta es opinión personal del columnista