Un estadio anticlimático

18 junio 2018 | 23:23 hrs | Javier Roldán Dávila | Javier Roldán

La insoslayable brevedad

Los ‘decentes’ quieren prohibir el ‘ehhhh puto’ por sus ‘pelotas’

Ayer hacíamos referencia al uso del circo romano, como un paliativo para despresurizar la tensión social por medio de la actividad lúdica, el combate ritual que buscaba apaciguar a los dioses, en realidad saciaba la imperiosa necesidad colectiva de ver sufrir al adversario.

Además de lo anterior, el circo servía de escaparate para que la clase gobernante midiera su popularidad, por lo tanto, los asistentes tenían libertad absoluta para mentar madres al por mayor o, en el excepcional caso, rendir pleitesía al poderoso. No había fijón.

En México, hay entretenimientos como la lucha libre, que se convierten en una vía de escape de los problemas. A la arena se asiste a gritar albures, a beber cerveza y a insultar a los ‘rudos’. Las señoras son igual de participativas, hay equidad de hacer y decir.

Resulta obvio, que tales costumbres se dan en la mayoría de las sociedades, aunque en algunas con mayor intensidad. Basta ver los desmanes cometidos por los hooligans, para confirmar que el ‘modo guarro’ en un padecimiento global.

Por lo anterior, es inaudita la pretensión de la FIFA por acallar el ‘ehhhh puto’, grito de guerra de la afición mexicana, que no afecta las competencias, como si ocurre con el amaño de resultados, que suelen negociar los directivos.

El fondo no es el combate a la homofobia, sino la hipocresía de los dirigentes.

*Esta es opinión personal del columnista