Un día después (el día D)

6 junio 2017 | 10:41 hrs | Gilberto Haaz Diez

*Las elecciones, a veces, son la venganza del ciudadano. La papeleta es un puñal de papel. Camelot.

Casi 30 días, después de una campaña donde los y las candidatas recorrieron los municipios por las alcaldías, todo se terminó dentro de mí, como canta Emmanuel. Cada cual dio lo que pudo de sí mismo. Después de votar, y ver los restaurantes orizabeños llenos, con gente que disfrutaba el buen día, soleado y con aire fresco, a acuartelarse en la tarde a la tele. Se sabía con anticipación que no habría resultados ni del PREP ni de a Boca de Urna, ni nadita de nada. O sea, a las 6 cierran casillas y esperar que allá, a las 8 de la noche, comenzaran a llegar las informaciones de las sábanas, que para muchos eran como la sábana Santa, guardando las proporciones y sin blasfemar. Orizaba se alzaba con la victoria del PRI, algo que ni los mismos priístas creían. Se les vaticinaba un tercer lugar por el factor Duarte. Pero no fue así. La gente votó por la continuidad. La buena Administración y la ciudad más bella que nunca, los motivaron a votar así. Seguir con más de lo mismo, y mejorado.  Se aupa Juan Manuel Diez a los altares del triunfo, porque en dos elecciones suyas pasadas, con Eva Campos y Juan del Bosque, las había perdido. Pero esta Municipal no se les iba. Tanto que los priístas gritaban en su bunker que lo querían para gobernador. ¿Qué pasó con el PAN? Hablé con una gente allegada a la campaña. Varios factores incidieron. Uno de ellos, se quejaba, fue que José Luis Schettino les quitó 3 mil 591 votos, que eran de ellos. Schettino fue un buen candidato, no le dio más por el partido en donde iba, hubo gente que votó por él, convencida. El PRI aventajó con pocos votos, 14,889 votos contra 14,469 del PAN. Diferencia de 420 votos. Final casi de fotografía. Salió poca gente a votar, me decía el amigo panista. La policía municipal los traía a raya, por todos lados. Otra, cuando hicieron el cambio de delegado de tránsito, llegó una gente de Tomás Trueba (Martin Badillo), eso hizo que el alcalde Diez rompiera con el gobernador y la población lo tomó a mal, porque aún no gobernaban y ya sentían hacer y deshacer. Además, los de Trueba ya habían gobernado, eran emisarios del pasado y no tenían nada que hacer con esta sangre nueva del panismo. Allí perdieron muchos votos. Las elecciones así son, se gana y se pierde. El que es buen gavilán no chilla, me dijo un priísta. Y uno debe entender lo que ocurre.

 EL HORIZONTE

 Cada quien ve la elección cómo le va en la feria. En la región de las Altas Montañas, el PAN-PRD gana Ixtac, con un Castelán (Angel), que de priísta de siempre se fue por los azules yunistas, acusado Aquileo Herrera Munguía, su socio y amigo y alcalde, de chaquetero con el PRI (se espera la expulsión del alcalde de Ixtaczoquitlán, pero creo que esperan hasta que llegue Enrique Ochoa Reza a acusarle de Judas traidor). Mendoza lo ganó el clero, Melitón Reyes Larios, hermano del Arzobispo Hipólito, que algún tiempo le conocieron como Pripólito, se apodera de ese municipio, que quedó en buenas manos. Nogales para el PRI y Rio Blanco para Morena. Córdoba y Fortín, para el PAN-PRD. No por algo Miguel Angel Yunes Linares presumió por la mañana que había ganado 113 municipios, de los 212 a disputar.

En mi pueblo, Tierra Blanca, ganó el PAN-PRD. Qué bueno que así fue, y ni siquiera conozco al candidato azul, Patricio Aguirre Solís, pero si conozco de la maldad del candidato de Morena, Miguel Angel Ochoa Cruz, que fue Diácono pero parecía el Diablo, gritaba que de ganar desaparecería los dos medios: XHJF Radio y Crónica de Tierra Blanca y denostaba a la comunicadora Ana María Vela, tanto que llegó en su auxilio la CEAPP, la Comisión que defiende a los periodistas,  en su tiempo el diablo fue acusado ante la cúpula de Morena, pero ese otro diablo, Manuel Huerta Ladrón de Guevara, ni caso hizo, ahí pagó las consecuencias. Era un peligro para el pueblo. Y ya no tenían a Duarte ni su dinero, que mucho los elevó con votos en la pasada elección. Gachos.

Veracruz y Boca del Río son territorios comanches. Como Boston con los Kennedy, allí solo los chicharrones de los Yunes truenan, padre, hijo y espíritu santo, quien llegué allí a pelear con los comanches, le pasará lo que al General Custer en la batalla de Little Big Horn, que mordió el polvo y le costó la vida al enfrentar a los Sioux de Caballo Loco.

Termina el proceso electoral y habrá calma, el músculo duerme, la ambición trabaja. Vendrán las impugnaciones, nada pasará, a darle vuelta a la hoja. Que haya sido por el bien de Veracruz. Miguel Angel se trepa a las ligas mayores, pierde importantes ciudades, como Xalapa, con una buena candidata, Ana Miriam Ferráez, pero ese era territorio moreno. Coatzacoalcos y Minatitlán y Poza Rica, con Morena todos, pero en el total se levanta con la aureola del triunfo. Lo presumía Ricardo Anaya en la tele, donde Margarita Zavala pidió su cabeza y que se vaya. Yunes se mete a esa lista donde están la esposa de Calderón, Moreno Valle y el mismo Anaya, para contender por la presidencia en 2018.

La global fue: PAN-PRD: 1,038,860. MORENA: 550,947 (ya no tenían a Duarte). PRI-VERDE: 705,133. PVEM 190 mil votos y 18 municipios, los que nunca habían tenido.

Así quedaron, así se verán para la presidencial y gubernatura.

Visítenos: www.gilbertohaazdiez.com

*Esta es opinión personal del columnista