Trump toma delantera: Irán y la purga hemisférica que comienza con García Luna

6 enero 2020 | 13:12 hrs | Jorge Miguel Ramírez Pérez | Jorge Miguel Ramírez Pérez


Por Jorge Miguel Ramírez Pérez

Este fin de semana ha sido clave para entender la nueva geopolítica en lo concerniente al Medio Oriente porque lo que pasa allá, como lo que sucede en el juicio a García Luna, tiene como objeto coincidente el desmantelamiento de las estructuras de poder geopolítico que gobernaron durante 28 años desde George Bush hasta Obama; tanto porque se transita a una geopolítica sustancialmente distinta, como porque la confrontación con la izquierda internacional, sirve para detener a los socialistas domésticos, engallados por Obama y la Clinton: Biden, Sanders y la Warren que soñaban con desplazar a Trump y meterle una zancadilla que ha resultado de plastilina.

Por eso contra lo que comentan los muchos analistas internacionales afirmando que Donald Trump, el presidente de los Estados Unidos no quería chocar con Irán, se demuestra lo contrario porque desde su candidatura tuvo expresiones claras contra el clero político, que gobierna la antigua Persia. Lo dijimos en el 2016.

Existía la preocupación de una respuesta tibia de parte del gobierno de EUA después de: los ataques fallidos a Irán de drones estadounidenses; de la ofensiva de los iraníes de mano de los yemenitas hutíes rebeldes que usaron diez drones en septiembre, contra la mas importante refinería del mundo y un campo petrolero en Arabia saudita; así como la salida de la zona kurda de las tropas estadounidenses hace algunos meses, porque se recreaba la idea, que también comenté en la que Rusia, se quedaba como árbitro indiscutible en la zona; se añadieron la muerte de un contratista estadounidense y finalmente el ataque a la embajada en Bagdad.

Pero las dudas se disiparon y hoy la media luna chiíta, integrada por Irán, Irak, Siria y el Líbano de Hezbolá acaba de sufrir un revés de fondo. La muerte planificada desde Washington del general iraníe Qassem Soleimani, pone en predicamento a todas esas naciones aliadas porque como han dicho expertos, éste militar era el que mandaba en las operaciones del estado mayor conjunto, pero a la vez era una especie de jefe de la CIA iraní.

Le pegaron con un dron al centro estratégico del gobierno de los ayatolas que designaron a Esmail Ghaani un lugarteniente de Soleimani, porque urgen de una venganza o de una serie de venganzas, como le denominan: una yihad; que como dijo el experimentado general Petraeus, los obliga a revisar el menú de opciones para contratacar; cosa que los estadounidenses por su parte, ya están en prevención para responder como declaro Trump en 52 objetivos.

Todo indica que Trump en esa espera que me parecía prolongada, quería tener en su haber una pieza mayor incluso que la figura de Osama Bin Laden. Una más importante que el desquiciado jefe del estado Islámico Abu Back al-Baghadadi ultimado en octubre en Siria. Soleimani era hasta hace unos días, el estratega del chiísmo, el principal instigador y operador de las fuerzas militares aliadas a Irán. Sin él, la reconstrucción de ofensivas iraníes y su papel político en Siria y Líbano, sufrirá un retraso cualitativo que puede fomentar el descontento social en Irán, que pasa por un momento adverso, de estancamiento económico y de protestas que han sido acalladas mediante los asesinatos a los manifestantes de parte de ese gobierno altamente represivo.

Pero para Trump no solo era preciso tener en la mira de inteligencia al militar enemigo; sino también poner en evidencia la errática política exterior de los demócratas que le precedieron; y quiere desquebrajar la red que construyeron mediante “dobles juegos”, como recomendaba en su documento póstumo Zbigniew Brzezinski en abril del 2016; que se debía continuar sirviéndose de los sunníes; algo que ahora se ve como absurdo ya que los ataba a una alianza costosa e inútil.

Por eso el golpe a Irán fue estratégico y no una respuesta táctica, porque siguió a la muerte del jefe del Estado Islámico emblema sunní, con la ayuda paradójicamente del propio Soleimani, de tropas sirias y turcas; incluso de los rusos que dieron el golpe decisivo contra esa alimaña: el Estado islámico, que las inteligencias le endilgaban a la tía Hillary su patrocinio.

Trump como la mayor parte de los presidentes de EUA, recurrió a los “tiempos de guerra” parafraseando el Eclesiastés; a una guerra calculada contra los ensotanados de Irán en un momento en el que se les considera con cierta debilidad. Pero además hay dos pistas adicionales: internamente logró poner en el foco de la opinión pública, los esfuerzos, que ahora se ven mezquinos de la Nancy Pelossi la líder de los demócratas en el Congreso quien ya no puede sacar raja del impeachment ficticio, sino que ahora es vista como antipatriótica.

Y la otra pista de este certero golpe es “filosófica” porque EUA regresa a la doctrina realista y se deslinda de los viejos compromisos contradictorios del idealismo de los demócratas con algunas de las conflictivas élites en el Medio Oriente. Incluso tan fue efectiva la acción, que Rusia únicamente objetó que no se hubiera planteado el asunto en la ONU.

Y continúan los deslindes también en esta parte del mundo.

Por eso la negativa de García Luna de declarase culpable, no solo empeora la situación para sus contactos en México, sino afecta a los que tenía con los gobiernos anteriores de Estados Unidos, porque la andanada viene en un primer plano contra la plataforma demócrata de inteligencia; y sigue contra los políticos que estaban enterados y en el mando, tal vez por eso la Clinton se hizo nombrar rectora de la Universidad de Queens, un cobijo de medio pelo.

García además en el juicio ahora largo, se va a llevar entre las patas políticos mexicanos que fueron de los gabinetes de los tres presidentes mexicanos y también gobernadores. Todos con mucho dinero.

Por eso mi estimado lector no dude que la purga que viene es una purga geopolítica que va a alcanzar a muchos tal como circulan fake news de manufactura de inteligencia que empiezan asustando a los corruptos. El diseño y la paciencia mostrada señalan que la purga será a nivel hemisférico y se puede llevar el proceso completo incluso la primera mitad del segundo gobierno de Donald Trump.