Todas las violencias matan

18 septiembre 2017 | 23:01 hrs | Javier Roldán Dávila

Si cambiamos los parámetros, la infelicidad sería la principal causa de muerte…en vida

El homicidio de la joven Mara Fernanda Castilla, como es usual en estos casos de alto impacto, cimbró a buena parte de la sociedad mexicana, sin embargo, debemos reflexionar respecto de otros tipos de violencia que causan los mismos efectos perniciosos. Así como la muerte de Mara es un agravio irreparable, hay situaciones, que toda proporción guardada, resultan igual de inadmisibles.

La violencia que deviene de las políticas públicas que conciben al ciudadano como una estadística,  son un modelo que clausura las oportunidades de vida de muchos mexicanos.

El fetiche económico que resulta de mantener la ‘estabilidad macroeconómica’, se manifiesta en la imposibilidad de acceder a satisfactores básicos como son la salud, la cultura, la vivienda y la educación. El Fondo Monetario decreta y los ujieres cumplen.

El nacer en el marco de una familia indígena, ser mujer, optar por preferencias sexuales diferentes, hacer crítica periodística, el desempleo, el activismo social, la lucha por el desarrollo sustentable,  el llegar a viejo, creer en un Dios distinto al oficial, por citar algunos ejemplos, nos puede convertir en objetos de la violencia oficial y social.

La impunidad del poderoso, es un mecanismo que violenta todos los logros civilizatorios.

La violencia se presenta bajo instintos rostros, todos laceran,  todos inhiben el bien común, el progreso social, son anti evolutivos.

El estrangulamiento, el balazo a quemarropa, el cercenamiento de los miembros, sólo son la versión final, la atroz estética de la muerte insana, de un talante incubado en una sociedad fundada en la desigualdad.  Hemos convertido la cicuta en agua de uso.

*Esta es opinión personal del columnista