Títere Vivo: diez años de camino divertido

El proyecto creció lentamente con presentaciones esporádicas

Foto: Noreste
19 noviembre 2017 | 19:08 hrs | Ana Martina Ortiz León

Xalapa, Ver.- La compañía Títere Vivo utilizó las siete tijeras, las herramientas primarias con que transforman diversos materiales, para cortar el listón de la exposición fotográfica que conmemora su décimo aniversario de entretener a las familias de la región.

Joel Vences, el director que cree que el teatro es un matrimonio para toda la vida; Jonathan Barrales, “el chico malo del teatro” y que no planeaba ser titiritero; y Niza Rendón, “la amalgama perfecta entre experiencia y juventud”, son los tres integrantes que celebraron el acontecimiento con discursos, pastel, pizzas, refresco de manzana burbujeante y pasarela de personajes inolvidables.

Era agosto de 2007 y Joel tanto como Jonathan acababan de egresar de la Facultad de Teatro. El primero ya había escrito “El tonto Simón” que deseaba representar con títeres. Existían dos inconvenientes: la mayoría de los cinco compañeros más que invitó a participar desconocían su construcción y manipulación; tampoco poseían los veinte mil pesos para solventar la producción.

Con un inversor asegurado, Joel consiguió que Héctor Mora, actor de la Compañía Titular de Teatro de la Universidad Veracruzana, los asesorara y enseñara a tallar el hule espuma y a que el alambre se transformara en esqueleto.

Cuando faltaba poco para animar los títeres en el escenario el productor canceló el trato.

La convocatoria del Ayuntamiento de Xalapa de ese entonces para participar en el Festival de Día de Muertos fue la oportunidad que él y sus compañeros aprovecharon al llevar a escena la leyenda de “El callejón de Jesús te ampare”, que se presentó en el Paseo Los Lagos durante el Festival Mictlan a fines de octubre de 2007.

“Los títeres estaban terminados, no tenían vestuario, no había escenografía y mucho menos teatrino. Por lo que todos utilizamos la creatividad y convertimos madera de una cama en teatrino, tela donada en vestuario y telones que nos prestaron”, narra el relato “Cómo nació Títere Vivo”, alojado en la sección de Anecdotario de la página web de la agrupación.

El proyecto creció lentamente con presentaciones esporádicas o que respondían a temporadas específicas como festivales mortuorios, navideños o dedicados a la infancia; además de salidas de miembros fundadores y entradas de actores y actrices que respondían a la invitación momentánea pero no lograban hacer clic con la dinámica y las exigencias de una compañía que intentaba practicar lo que en ese entonces aún se consideraba un género menor y al que pocos profesionales de las artes escénicas le apostaban.

“Hace diez años éramos dos o tres compañías que nos dedicábamos al teatro de títeres y ahora somos alrededor de doce. El hecho de que cada fin de semana haya una obra de títeres –según Jonathan Barrales, el segundo miembro original del proyecto– habla también de que el movimiento ha crecido y de que existe una demanda real por parte del público”.

“Ñaca ñaca llegaron las leyendas”, la primera obra formal y que en 2014 llegó a las cien representaciones; “Con cine o sin ti”, un homenaje a Pedro Infante, María Félix y Jorge Negrete; “La Maldición de Ulises”, estrenada en marzo de 2017 y cuya temática es la migración; “La señora del Clavo”, que sirvió para incursionar el año pasado en las tradiciones mortuorias de Naolinco; y “Friendzone”, un proceso de investigación actoral que Joel Vences realizó en 2003, son algunas obras que hasta la fecha han materializado en teatros, escuelas primarias, telesecundarias, parques y otros espacios públicos y privados alternativos.

Foto: Noreste

“En todas las funciones sucede una anécdota diferente y en sí lo que puedo contar como generalidad es la aceptación del público porque es muy divertido cuando sale un personaje y alguien exclama ‘igualito a tu tío’ o ‘eso mismo me pasó a mí’. Cuando conectas con la gente –opina Joel Vences– que ríe o que te dice que tu obra fue la primera que ha visto en toda su vida nos llena de muchísima satisfacción”.

El estreno de “Lisandra” en el Festival Mictlan de 2012 marcó un parteaguas en la mitad de la trayectoria del grupo porque el títere femenino y protagonista posee los rasgos fisonómicos de Niza Rendón, la joven que cursaba el último semestre de la Licenciatura en Teatro y la única actriz que se tomó en serio la invitación de Vences.

Su llegada trajo luz y frescura. Aunque tampoco pensaba dedicarse al teatro de títeres como también lo confesó Jonathan, ella pronto demostró que la creación escénica, la rama por la que se inclinó durante la carrera, no estaba peleada con los aspectos administrativos de una empresa cultural y creativa.

“Para mí fue la oportunidad perfecta, porque cuando salí ya tenía un grupo con el que trabajaría. La verdad no sabía cuánto tiempo estaría en el proyecto, si crecería o cuántas funciones daría junto a ellos, pero creo que los tres nos hemos adaptado muy bien y hemos formado un gran equipo. Fue apenas hace dos años que el maestro Edwin Salas nos hizo reflexionar que realmente somos nosotros tres los que hemos mantenido y fortalecido a Títere Vivo y espero que así sigamos muchos años más”.

Títere Vivo continúa soñando y para el próximo año planea concretar –a través de un proyecto de Fondeadora– el Titiribus, un transporte que lleve funciones de títeres a comunidades alejadas de Xalapa todo el año.

“Parte fundamental de la labor de la gente de teatro es crear públicos y s ino existen las condiciones hay que llevarlo a esos espacios. También nos da mucho gusto ser ejemplo para otros compañeros que con sus grupos de títeres nos siguen los pasos y a su vez nosotros seguimos los paso de personas encumbradas y que admiramos”, reiteran Jonathan y Joel.

Ahora la exposición fotográfica “Títere Vivo. Los primeros 10 años” que aún se exhibe en el Centro Recreativo Xalapeño resume trabajos representativos, obras amadas y servicio social a la comunidad. Su texto de sala habla de esa filosofía:

“Este no ha sido un camino fácil pero sí un camino divertido, uno de los mayores logros que hemos obtenido como agrupación es tener un grupo deseguidores en crecimiento. Hemos contado con el apoyo y la colaboración de parte de personas del sector público y privado, que han coadyuvado a llevar a cabo estos 10 años de intensa labor creativa”.

Foto: Noreste