Tiroteo en Texas para Trump, no fue un problema de armas sino de “salud mental”

Tras el tiroteo, el presidente estadounidense escribió en su cuenta oficial de Twitter: “Que Dios esté con el pueblo de Sutherland Springs, Texas. El FBI y las agencias de la ley están sobre el terreno. Estoy siguiendo la situación desde Japón”.

6 noviembre 2017 | 10:07 hrs | El Clarín

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, consideró hoy que el tiroteo ocurrido ayer en una iglesia bautista en los alrededores de San Antonio, Texas, donde un hombre asesinó a balazos a al menos 26 personas, no hay que abordarlo desde el debate de la posesión de armas, sino desde la “salud mental”.

“No es una situación de armas”, fue la inmediata respuesta del mandatario durante una conferencia de prensa en Tokio -donde se encuentra en el marco de su gira por Asia-, cuando le preguntaron si una ley de armas más estricta en su país es la respuesta ante este tipo de matanzas masivas, cada vez más frecuentes en Estados Unidos.

“Creo que la salud mental es el problema aquí”, dijo Trump, que aseguró basarse en “informes preliminares” que indican que el autor -identificado como Devin P. Kelley- es “un individuo muy trastornado, con una gran cantidad de problemas durante un largo período de tiempo”, informó el Washington Post en su edición online.

Acto seguido, el republicano argumentó que la situación ayer pudo ser mucho peor de no ser porque “afortunadamente, alguien más tenía un arma que disparó en la dirección opuesta”,aludiendo a un residente local, que armado con su propio fusil se enfrentó a Kelley cuando salía de la iglesia y comenzó a disparar, lo que lo llevó al atacante a huir en su vehículo.

Con estas palabras, brindadas durante la rueda prensa conjunta con el primer ministro japonés, Shinzo Abe, en Tokio, Trump sentó posición en relación a los cuestionamientos sobre la venta de armas de fuego en Estados Unidos, un tema que regresa a la agenda política norteamericana con más fuerza cada vez que se producen matanzas como la de ayer.

Apoyado en su campaña electoral por la mayor organización estadounidense defensora del derecho a poseer armas de fuego, la National Rifle Association (NRA), Donald Trump siempre fue un feroz defensor de la Segunda Enmienda de la Constitución, objeto de ásperas discusiones sobre su interpretación, que estipula que no se puede atentar contra “el derecho del pueblo a tener y portar armas”.

“Fue un ataque espeluznante en una iglesia de una zona preciosa; qué triste, quién podría pensar que algo así podría pasar”, dijo el mandatario estadounidense que al inicio de la rueda de prensa envió sus condolencias a los familiares de las víctimas y señaló que EE.UU. “siempre es más fuerte cuando estamos unidos”.

Un total de 26 personas murieron ayer cuando asistían a un servicio dominical en el templo First Baptist Church, en Sutherland Springs (Texas) por los disparos que Kelley hizo en su interior con un rifle de asalto semiautomático.

La masacre de Sutherland Spring ocurre apenas un mes después del peor ataque con un arma en la historia de Estados Unidos, en Nevada, que causó la muerte de 60 personas y más de 500 heridos durante un concierto de música country, cuando un hombre de 64 años disparó ráfagas contra miles de asistentes en una céntrica explanada de Las Vegas.