Tamal zacahuil, rica tradición prehispánica que perdura

Zacahuil ignifica “tamal grande” en náhuatl, el cual tiene su origen en la época prehispánica y es elaborado por las etnias nahuas y tenek

Foto: Agencia NTX
17 octubre 2016 | 12:14 hrs | Agencia NTX

San Luis Potosí.- Uno de los platillos más importantes en las celebraciones sociales de la zona de la Huasteca es el zacahuil, que significa “tamal grande” en náhuatl, el cual tiene su origen en la época prehispánica y es elaborado por las etnias nahuas y tenek.

Este platillo está elaborado a base de masa de maíz relleno de carne, salsa y otros ingredientes y se considera uno de los tamales más grandes del mundo, pues mide más de cinco metros, por esta razón se le ha llamado el “Rey del Tamal”.

El zacahuil es uno de los platillos emblemáticos de la Huasteca, pues en cada evento social, como una boda, bautizo y 15 años, se prepara para compartir entre los invitados, puede llegar a pesar hasta 20 kilogramos y alimentar a más de 100 comensales.

También es preparado durante la celebración tradicional de Xantolo o Todos Santos, celebrada el 1 y 2 de noviembre, que es la fiesta más importante de la Huasteca, donde se ofrece el zacahuil como un gran manjar en la ofrenda de muertos.

Margarita Ibarra y Adán Padilla Ibarra, madre e hijo, explicaron, en entrevista con Notimex, la preparación de este típico platillo huasteco, el cual preparan desde hace más de 23 años para el restaurante Rincón Huasteco.

Adán habló del proceso de preparación que es todo un ritual, en el que se debe contar con ocho kilográmos de nixtamal de maíz, el cual debe pasarse por el molino de tal forma que quede martajado y previamente cocido con cal.

También se requiere sal, chile ancho, chile guajillo, chile pasilla, cebolla, ajo, un kilogramo de manteca, diversas especias, carne de cerdo, carne de pollo o de pavo y no pueden faltar las hojas de plátano verdes previamente asadas.

Por su parte, Margarita Ibarra explicó que a la masa o maíz martajado se le agregan 18 cucharas de sal, enseguida se muelen todos los chiles con el ajo, las especias y la cebolla para elaborar una salsa que se va a mezclar con la masa y luego se prepara el recipiente, donde se va a verter la preparación.

Al molde se incorpora un kilogramo de manteca sobre toda la superficie, posteriormente la masa enchilada y luego las porciones de carne repartida en el recipiente.

“En la Huasteca sólo se vierte sobre las hojas de plátano, nosotros ocupamos un cazo metálico que se cubre con aluminio primero para conservar el calor y se guarda el caldo que suelta la preparación, por último se cubre con las hojas de plátano”, refirió Adán.

Destacó que antes de iniciar la preparación de los ingredientes se calienta el horno con leña y se introduce el zacahuil para que tenga una cocción de alrededor de 12 horas.

Una vez que transcurre ese tiempo, se saca con cuidado del horno que aún se conserva caliente y está listo para servirse acompañado de chiles en vinagre, dijo.

La cocinera tradicional resaltó que la costumbre es que se debe servir en un plato hondo encima de una hoja de plátano tomada de donde se cocinó y se acompaña de un café de olla.

En la región es muy fácil encontrar este delicioso platillo en las plazas y mercados. En la capital potosina se puede disfrutar de este tamal en el Rincón Huasteco, donde además hay otros guisos tradicionales.

En la época prehispánica el zacahuil se rellenaba de jabalí y armadillo. A la llegada de los españoles introdujeron a México la carne de res, cerdo y la manteca, y se modificó la preparación del zacahuil hasta como se prepara hoy.

Es un platillo rico en nutrientes y culturalmente es importante porque ha pasado de generación en generación, consideró la entrevistada.