Sufren algunos veracruzanos delirio de “Truman Show”

17 julio 2017 | 10:10 hrs |

Por Emilio González

El que busca encuentra, y así hurgando encontramos que la primera persona en sufrir el síndrome de “Truman Show” fue registrada en Estados Unidos en el año 2003, donde fue atendida por el siquiatra Joel Gold en el hospital Bellevue.

Es más: estaba convencido de que tenía cámaras de video implantadas en sus ojos y decidió viajar a Nueva York para pedir asilo en las Naciones Unidas. Cuento corto: fue trasladado al hospital siquiátrico.

Más allá de lo anecdótico que pueda parecer, este trastorno es bastante serio. En Australia, Anthony Waterlow asesinó a su padre y a su hermana porque estaba convencido de que televisaban su vida, para cuyo objetivo sus parientes tenían cámaras escondidas en la casa.

Y en el año 2006, William Johns un siquiatra estadounidense (aunque parezca irónico) viajó desde Florida a Nueva York afirmando que debía escapar del “Truman Show” y una vez en la Gran Manzana, atacó a un niño de dos años que jugaba con una bicicleta y estranguló a su madre.

En una entrevista con el sitio británico The Telegraph, el doctor Joel Gold contó que había sido contactado por el padre de una niña que pensaba que el suicidio era la única vía de escape del show televisivo en el cual estaba atrapada.

¡Luz, cámara y acción!

Sin embargo, el delirio de “Truman Show” no es una enfermedad nueva. Joel Gold, consultado, explicó que es una variante del delirio de persecución y de grandeza. “Es importante definir que el delirio de Truman Show es un síntoma de psicosis”, aclaró.

La forma que adquieran los delirios de persecución y grandeza dependen de la época, condiciones y lugar donde se viva, pues la mente toma las ideas que existen en el contexto de la persona para distorsionarlas. De este modo, durante la Guerra Fría un individuo psicótico podría haber pensado que la KGB o la CIA lo andaban siguiendo, en los tiempos de la radio alguno habría dicho que le controlaban el cerebro a través de ondas de radio y para otros el problema puede tomar la forma de un Alien que trata de abducirlos.

Hoy en día con un número mayor de cámaras de seguridad en los espacios públicos, la popularidad de Internet y las redes sociales, los drones, y los dispositivos móviles. La idea de participar en un reality show sin desearlo es una historia que se vuelve fácil de incorporar en el delirio.

Un trastorno angustiante, que hace pensar a quien lo sufre que sus seres queridos se han coludido en su contra para hacer público cada detalle privado y donde cámaras siguen los movimientos del protagonista sin su autorización. Una enfermedad que no es nueva, pero cuya versión más moderna toma forma gracias a la tecnología y la exposición mediática. Y leemos que veracruzanos sufren delirio de persecución combinado con el síndrome de “Truman Show”.

¡Sonríe! Te estamos grabando.

 

NR. Esta es opinión personal del columnista.