Sucesión ¿Estabamos mejor, cuando estabamos peor?

30 mayo 2016 | 10:49 hrs |

Adiós, adiós. A 184 días y a 6 de elecciones.  No hay fecha que no se cumpla. Más evidencias de hampa electoral  y resistencia al cambio. Increíble,  costosa  y con cargo al presupuesto,  la “guerra sucia” contra principal candidato opositor.  Aumentan pobreza, hambre e inseguridad. Más desaparición y desvío de recursos públicos. Más empresas “fantasma”, inexistentes beneficiarios y contabilidad a modo. Más debilitamiento y destrucción de instituciones.

GOBERNAR LA REALIDAD DE AHORA Y AQUÍ.

No aprendemos. Ahí están muriéndose de la risa y enriqueciéndose a costa del hambre, inseguridad y miseria de millones, y no pasa nada. Se  padece, cada vez más,  ineficiencia e insuficiencia, continuidad en complicidad  e impunidad; apuntalados  por un costoso entretenimiento político electoral de divide y vencerás, de fragmenta y proseguirás, que  asegura  continuidad. Contradicción de la “Democracia”,  basada en dominio e impunidad  de la minoría mayor.

De una y mil formas se sabe porque se  sufre; el colmo, los perpetuadores de su propio beneficio y aprovechamiento del gobierno,  hacen como que cambian y solo simulan, cambiando para que todo siga igual o peor.

Forma que deforma la política e imposibilita  representación y poder públicos auténticos y eficientes.

No aprendemos. Caro y contraproducente, conflictivo y perjudicial permitir que se gobierne desde y para otra realidad; peor cuando se comprueba que lo único  que les importa es su beneficio, ventaja  y comodidad personal, familiar  y  de grupo.

Desfile interminable de intocables y reciclables, de complicidad e impunidad. Historia sin fin de abuso, saqueo y engaño.

¿Si 20 años no es nada, 87 de más de lo mismo es masoquismo?

De la realidad real, imparable la pregunta central se hace presente: ¿Continuidad o cambio?

¿LO QUE VIENE, CONVIENE?

Pues sí, en el refugio de las frases sin sentido, siguen en aumento  hartazgo  e inconformidad social,  demasiados veracruzanos se preguntan o afirman: ¿estábamos mejor cuando estábamos peor?

La respuesta está en la inocultable cotidianidad, en la sobrevivencia de todos los días;  y, desde luego, en lo más difícil y penoso que resulta,  esforzarse y esforzarse para alcanzar solo  lo más elemental. Notorio el poco o nulo avance logrado en Bienestar Social.

Fácil  comprobar limitaciones, sacrificios y sufrimientos que a diario millones y millones repiten y aguantan. El mínimo análisis y la elemental evaluación  seria y objetiva que se haga de la realidad presente, muestra el deterioro  e inmolación popular  alcanzados.

Apremiante, atender al mismo tiempo administración y previsión, en el presente,  para  asegurar un futuro mejor.

Evaluación necesaria e insustituible para evitar pérdidas y errores, pendientes y retrocesos,  ineficiencia y delincuencia oficial.

Ni ocultar, ni fragmentar. Insistir en el deber gubernamental de administrar y prevenir,  bien y a tiempo.

No depender y basarse, como siempre, solo en los discursos oficiales  o en  las descalificaciones o negaciones anticipadas; ni en las reiteradas y conocidas buenas intenciones o en las abrumadoras  promesas y compromisos de campaña, despegados en su mayoría de esa realidad presente,  que hay que conocer para poder atender, resolver y transformar para bien.

Así que, además del circo electoral y de la obligada participación ciudadana que da sentido y razón a la gobernabilidad,  hay que preocuparse y ocuparse de lo actual y de lo que viene después de las elecciones.

Habrá  que transitar,  por todo el proceso previsto por la ley, hasta la última instancia: elección o anulación.

No aprendemos. Perentorio, insistir al mismo tiempo, en atender el aquí y ahora, repleto de  innumerables asuntos,  impostergables necesidades y crecientes reclamos sociales.

Se sabe  que aumentan, tanto pérdidas, daños  y sacrificios, como retrocesos, endeudamientos y rezagos;  que en consecuencia, son más que justificadas las críticas, reclamos y condenas,  al pobre o inexistente trabajo gubernamental realizado. Y que, indignación e inconformidad,  no se hacen esperar y aumentarán en el corto plazo.

Problemática que ya se hace sentir, que hay que señalar  para atender y prever hasta donde sea posible; para identificar, lo que  puede suceder a corto plazo, empezando por  este breve periodo de seis meses que ya está encima.

Periodo que puede convertirse en “hoyo negro” en donde se complique e incremente, aún más, la problemática veracruzana.

Sobre todo si se ignoran contextos nacional y mundial.

HOY MAÑANA, MÁS DE LO MISMO ES MASOQUISMO.

Forma simple y sencilla de empezar es insistir en señalar e identificar  lo que hasta el momento se ha hecho, si es suficiente o de plano está mal y es contraproducente.

Pero al mismo tiempo, es preciso atender  tanto realidad nacional como internacional. Informarse y actualizarse, para tomar en cuenta situación, influencia y evolución posible, esto es,  analizar y considerar  como  están  moviéndose también, hacia situaciones más complejas, difíciles y adversas.

Veracruz no está aislado ni es independiente. Depende e interrelaciona, con lo  nacional y mundial.

Por desgracia, hasta el momento, en la limitada y cuestionada forma de gobernar,  inexplicable e injustificablemente no se toman en cuenta, bien y a tiempo,  los contextos y sus determinaciones e influencias. Notorio y repetido error, que ocasiona  múltiples pérdidas, costos y efectos negativos.

Resultado de más de lo mismo, es repetir y seguir la inercia, improvisar e imponer impertinencias  sin importar costos y consecuencias; en recurrir a caprichos y ocurrencias, tan inconsistentes como contraproducentes;  y  en simular, apoyándose en verdades a medias y mentiras enteras, en distractores y entretenimiento.

Imprescindible ajustar políticas públicas y formas de gobierno. Sobre todo, actualizar y fortalecer transparencia, rendición de cuentas, verdadera fiscalización e ineludible evaluación pública.

Incorporar y aplicar de inmediato los ajustes federales recientes y atender los pendientes de combate a  corrupción e impunidad.

Insistir e insistir. Imprescindible y urgente participación ciudadana y social efectivas. Evaluación pública, real  y objetiva, para aprobar o reprobar, reconocer o condenar   trabajo gubernamental.

Y desde luego, revisar y actualizar estrategias  y programas económicos, políticos y sociales,  de acuerdo a los nuevos contextos nacional e internacional. Imposible avanzar si parte o mucho de lo importante,  se va a ignorar.

Lamentable. Poco o nada se hace al respecto. Globalización y cambio están presentes y no esperan.

*AcademicoIIESESUV@RafaelAriasH.Facebook:VeracruzHoydeRafaelAriasHdez