Sucesion, crece y crece tamaño del daño

13 octubre 2016 | 9:53 hrs |

Por: Rafael Arias Hernández

A 49 días del final. Incontenibles crecen las deudas oficiales, también aumentan protestas y bloqueos; inocultables ineficiencia y delincuencia en el gobierno estatal. Hasta los cómplices reclaman.

¿En dónde están los miles de millones de pesos desaparecidos?

Inevitable el adiós y sus consecuencias. O antes, licencia obligada, si permanecer es inaguantable y de mayores y peores costos.
Otro Congreso  Estatal en 24 días. Los nuevos diputados, ¿cumplirán con las leyes y exigirán y fincaran responsabilidades a ineficientes y delincuentes? ¿O los encubrirán y protegerán con más impunidad?

A los que están y ya se van se les exigirán  verdaderas transparencia y rendición de cuentas, fiscalización efectiva y evaluación social puntual a los intocables y reciclables, autores y partícipes de la catástrofe en la que se encuentran administración y finanzas estatales. El cambio real y efectivo demanda no  más de lo mismo y peor.
Pronto se sabrá de los alcances del cambio ordenado por los veracruzanos. Para empezar, se debe exigir un informe de gobierno real, que refleje el desastre y saqueo que se ha ocultado durante estos años; y, desde luego, los funcionarios  cómplices con sus comparecencias, ¿justificaran lo injustificable o simularan como es costumbre?

Y hay que empezar a preguntar y hacer responsables a los supuestos y caros fiscalizadores, ¿que han estado haciendo en todos estos años además de cobrar y hacer negocios con contralorías y auditorias “a modo”? ¿Habrá limpieza efectiva o encubridora simulación?

Mientras, continúa la distracción y manipulación de la opinión pública. Por ahora, sigue temporalmente enfocada, en el circo partidista de las múltiples pistas, como el intrascendente e inútil espectáculo distractor y de entretenimiento  de las suspensiones internas que por cierto, son tan o más lentas que la acción de la Justicia.

Espectáculo  tan caro como innecesario, tan solo téngase siempre presente, que el PRI (y ningún partido) es autoridad judicial; y desde luego, el PRI no es el partido oficial, único y determinante.

La solución simple y sencilla, es no esperar  y  aplicar de inmediato la ley, para evitar más pérdidas y sacrificios de los veracruzanos. Porque en el colmo es que,  los causantes del desastre gubernamental y los innumerables sacrificios de millones de veracruzanos, siguen ahí, cobrando y saqueando, hasta el último minuto; otros ya tienen fuero federal y estatal.
Vieja costumbre de ineficientes y delincuentes en el gobierno,  recurrir y abusar de distracción, manipulación y entretenimiento, para no atender ni resolver los urgentes problemas de Veracruz.
En fin, no hay de otra que participar, para aprovechar la oportunidad y convertir en realidad el cambio verdadero.
Hay que insistir y repetir. Para resolver un problema, primero hay que definirlo y conocerlo.

De ahí que es  indispensable señalar a los malos y peores funcionarios y gobernantes; así como cuantificar daños, pérdidas y retrocesos que han causado.
Ni perdón cómplice, ni olvido encubridor.

Corregir, remediar y prevenir son prioridades.
Desde luego, es imprescindible identificar aciertos, logros y avances, por pocos que sean; y también, los buenos servidores públicos, que los hay.
Mientras tanto, al grito de sálvese quien pueda,  habrá más renuncias, huidas, traiciones, ingratitudes y deserciones. Más escándalos y revelaciones.

Crece y crecerá el tamaño del daño. Sigue en aumento hambre y pobreza, desempleo e informalidad, deuda pública y crisis financiera.

Más recortes presupuestales y disminución de disponibilidad.
Imparable el debilitamiento y destrucción de instituciones y dependencias oficiales.
PRI, fuera de la realidad, convertido en partido zombi. Lejos, muy lejos de constituirse en oposición digna y confiable.
PAN y MORENA crecen y se fortalecen.
A su vez, el gobierno de la alternancia,  se esfuerza en contener y evitar más daños; en obtener información y procedimientos propios de una transición responsable, pero que indebidamente se le niega, oculta y sabotea; en solicitar la intervención de un gobierno federal catatónico, que a pesar de que ve, oye y sabe del desastre en Veracruz, no actúa y deja pasar; y en la búsqueda de posibles soluciones, a lo que ya se comprueba como una gran desastre administrativo, financiero y gubernamental.
TODOS A COBRAR.
La noticia poco a poco se vuelve costumbre. A todos se debe y de todas partes se exige el pago. Como siempre, en medio del desorden, el reclamo incluye a muchos socios, cómplices y convenencieros que se aprovechan y obtienen cuantiosos beneficios, al cobrar lo que no se debe.

Pero hay que insistir que el daño no sólo es administrativo y financiero; el daño es todavía mayor, difícilmente cuantificable ya que ha consistido en debilitar y destruir instituciones y dependencias gubernamentales.

Para no hablar por ahora,  de Pensiones, la UV, el Poder Judicial o cualquier otra dependencia vale la pena señalar, que innumerables gobiernos municipales han sido profundamente afectados por un gobierno estatal arbitrario y, desde luego, por muchos a cargo, que no han cumplido con sus responsabilidades, ni han defendido  intereses, recursos y atribuciones del Municipio en Veracruz.

Lo novedoso es que ahora los que guardaron silencio durante muchos años, salvo honrosas excepciones, también se dicen afectados,  declaran y exigen.

Reclaman a los usuarios de “la licuadora del gobierno del estado”, que entreguen lo que se tomó y dispuso,  y era municipal, como el caso de los fondos federales  que ahora, ya casi al final, resulta que en su mayoría no se han entregado en tiempo y forma, acumulado y aumentado  mucho, mucho más lo que se ya les adeuda.

El caso es que, entre esas instituciones debilitadas se encuentran muchos Ayuntamientos, que ahora o muy pronto, ya no podrán  atender bien y a tiempo, las necesidades y servicios básicos sociales que les corresponde.

Por ahora, baste adelantar que este otro aspecto del desastre veracruzano se hará más y más presente. Por lo pronto todos a cobrar y reclamar lo que se les ha retenido o adeuda.

El tamaño del daño aumenta y sus autores y beneficiarios confían que no pasa nada, ni pasará. ¿Prevalecerá la continuidad de la impunidad?  ¿Seguirán también sin castigo los responsables del costoso e inútil espectáculo de fiscalización simulada?

*AcademicoIIESESUV@RafaelAriasH.Facebook:VeracruzHoydeRafaelAriasHdez