Sorteo de la FIFA

2 diciembre 2017 | 10:03 hrs | | Gilberto Haaz Diez

Por Gilberto Haaz Diez

*De Santiago Bernabéu: “No hay jugadores jóvenes o viejos. Los hay buenos o los hay malos”.
Camelot

 

La Mano de Dios sacaba en las urnas a México. Nos mandó al infierno. Vamos en el Grupo de Alemania, con los campeones del mundo, aquellos que no son un equipo, son una locomotora infernal, una trituradora. El gran Diego Armando Maradona nos mandó a enfrentarlos, con su mano salada, que sirve para hacer goles fantasmas, que nadie ve, a la poderosa Alemania. El primer rival difícil, invencible. En la tele, desde Rusia con amor y a la vista del Putin que no es putin, las caras de los inútiles Decio de María, Juan Carlos ‘Cambios’ Osorio y el otro, Guillermo Cantú, los tres tragaron sapos calientes. Enfrentar a Alemania es una odisea. Los mismos ingleses decían que el fútbol lo inventaron los ingleses, para que los alemanes se coronaran campeones del mundo. Y si lo dudan, solo recordemos que en el pasado Mundial Alemania venció a Brasil por 7-1, un lindo baile similar a los de Oktoberfest, los que hacen bebiendo cerveza como cosacos. México nunca ha llegado al maldito Quinto Juego. Con este sorteo, pensamos que tampoco. Menos con el inútil entrenador apapachado, cobijado por esa cosa llamada Federación Mexicana de Futbol, el colombiano que aún no encuentra el equipo titular, y que los juegos que ha ganado los gana porque las individualidades de los nuestros así lo llevan al triunfo. Es producto de que a los jugadores mexicanos, exceptuando a Chivas, que no acepta extranjeros, el fútbol nuestro está plagado de extranjeros, una prueba fue que en el juego de Monterrey de la liguilla, el pasado, solo un mexicano alineó, los demás fueron extranjeros, así lo hace también el mamila del Tuca Ferreti, un tipo acomodaticio que tiene mil años en el fútbol mexicano y solo ha ganado creo que tres o cuatro campeonatos mexicanos. Ya está nuestro Grupo. Nos toca Alemania, Korea y Suecia. Un fuerte y dos regulares. Cuidar el espectro para que no nos pase lo que en Argentina 78: “Le ganamos a Túnez, perdemos con Alemania y le ganamos a Polonia”, declaró el entrenador Roca, previo al Mundial. Nada de eso pasó, quedamos en el 16 lugar, el último, fuimos los coleros. Ese Mundial, México presentó la peor selección de su historia. Alemania nos metió 6-0, Túnez, un equipo africano, ganó por primera vez en su historia un juego mundialista, 3-1 y Polonia nos repitió el marcador, 3-1. Cuidemos lo que viene. Tengo un sobrino, Gustavo, que tiene un defecto, le va al América, me mandó un mensaje del sorteo de FIFA: “Ya valimos madre”, decía lloroso. Hay un poco de esperanza, dice Lavolpe en la tele con Joserra y Faitelsson. Esperemos. Mientras, que no haya ilusos para que no haya desilusionados, dijera el padre del panismo, Manuel Gómez Morín.

HISTORIA DE LA CANCIÓN CARUSO
La primera y original versión de esta canción fue escrita y cantada por Lucio Dalla, que dedicó esta canción a Caruso, después de haber estado en Sorrento y haber quedado impresionado por la belleza de esta ciudad.
A Lucio Dalla se le estropeó el barco y en Sorrento solo había disponible el lujoso apartamento en el Grand Hotel Excélsior Vittoria, donde Caruso vivió los dos últimos meses de su vida y donde se conservaban intactos sus libros, sus fotografías y su piano. Angelo, que tenía un bar en el puerto le contó esta historia… y él nos la regala con música. Caruso estaba enfermo de cáncer en la garganta y sabía que tenía los días contados, pero eso no le impedía dar lecciones de canto a una joven de la cual estaba enamorado. Una noche de mucho calor no quiso renunciar a cantar para ella, que lo miraba con admiración, así que, aún encontrándose mal, hizo llevar el piano a la terraza que daba al puerto y empezó a cantar una apasionada declaración de amor y sufrimiento. Su voz era potente y los pescadores, oyéndole, regresaron al puerto y se quedaron anclados bajo la terraza. Las luces de las barcas eran tantas que parecían estrellas, o quizás las luces de los rascacielos de Nueva York. Caruso no perdió las fuerzas y siguió cantando sumergiéndose en los ojos de la muchacha apoyada al piano. Esa noche su estado empeoró. Dos días más tarde, el 2 de agosto de 1921, moría en Nápoles. Esta canción narra el drama de esa noche… con luces y sombras del pasado… con muerte y vida… un hombre enfermo que busca en los ojos de la muchacha un futuro que ya no existe… un testamento de amor… este fue su último concierto, y este fue su excepcional público, el mar, las estrellas, los pescadores, las luces de las barcas y su amada. El estribillo de la canción no está en italiano, sino en el dialecto napolitano… ¡por eso cuesta mucho entenderlo! Lámpara: es un tipo de iluminación que los pescadores usan para ir a pescar por la noche y que ha dado el nombre también a los mismos barcos de pescadores.

ESO TE VA A CURAR
Hace algunos años, en los paraolímpicos infantiles de Seattle, nueve concursantes, todos con alguna discapacidad física o mental, se reunieron en la línea de salida para correr los 100 metros planos. Al sonido del disparo todos salieron con gran entusiasmo de participar en la carrera, llegar a la meta y ganar. Todos, es decir, menos uno, que tropezó en el asfalto, dio dos maromas y empezó a llorar. Los otros ocho oyeron al niño llorar, disminuyeron la velocidad y voltearon hacia atrás. Todos dieron la vuelta y regresaron,… todos. Una niña con Síndrome de Down se agachó, le dio un beso en la herida y le dijo “Eso te lo va a curar”. Entonces, los nueve se agarraron de las manos y juntos caminaron hasta la meta.

UNA DE RAÚL DEL POZO
Henry Kissinger, cuyo lado oscuro es muy oscuro –fue acusado de criminal de guerra y recibió el Premio Nobel de la Paz en 1973–, justifica la mentira en política leyendo libremente a Maquiavelo. Comenta que la gente prefiere a los políticos que saben engañar. No es sólo que sea un sinvergüenza, es que conoce el percal y llega al colmo de la lucidez al decir: “El 90% de los políticos da mala reputación al 10% de los restantes”.

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NR. Esta es opinión personal del columnista.