Sin futuro la UV

4 septiembre 2017 | 9:43 hrs | Jorge Miguel Ramírez Pérez

Decía Giordano Bruno que aunque no sea verdad lo que se dice, debe estar bien dicho, y eso es lo que no sucede con la Universidad Veracruzana, a propósito de las declaraciones atropelladas de la señora Ladrón de Guevara deslindándose de sus amarres políticos con Javier Duarte; y con esa señora escurridiza y sobreprotegida de apellido Macías, cerebro de muchas de las tranzas de su marido y quien lo acercó a la clica que formó desde la universidad con todos los aventureros, que hurtaron por sus órdenes, a Veracruz hasta el extremo; y que por no se sabe que artes, se mantienen en la mas absoluta impunidad.

Decir por tanto que no había relación cercana con el infausto gobernador, es una vil mentira. No hay rector que no sea un empleado de cierta jerarquía del gobernante en turno o de alguno de sus colaboradores que le brinda protección.

Y esa práctica es una de las más frecuentes del sistema político mexicano, distante a lo que es un sistema educativo, del que solo toma superficialmente los elementos seudo conceptuales, para extender los brazos de la grilla a la educación superior; que de esa forma no tiene piso, sino es nada más un trampolín para obtener otro puesto; para muestra en este momento: el médico Narro, que me imagino nunca ha ejercido como tal, porque se ha dedicado en cuerpo y alma a la política, aunque no le entienda; al igual que la repetidora Ladrón de Guevara, que hace de la genuflexión su mas caro recurso para mantenerse en el cargo.

Hace ocho día lo señalé la final por la UV son dos contendientes: es López Obrador apadrinando a una burócrata universitaria; y es otra burócrata universitaria ya ensillada, que siempre juega al mejor postor; hoy tal vez con la autoridad estatal como ayer lo hacía con Duarte, hasta que lo vio débil. Tomó el partido contrario sin recato y se prestó a la simulación de encabezar eventos políticos y electorales con seudo expertos. En la realidad improvisados, como la tesorera, Clementina su mejor carta, que mostró bien pronto sus limitaciones profesionales y su apego a las nóminas seguras de esa universidad, que lo que más genera no es profesionales con reconocimiento científico, sino maestros mediocres, los sindicalizados que aspiran a jubilarse cuanto antes.

Por eso uno de sus líderes: Levet se aterroriza solo al pensar, que muy pronto la falacia de las jubilaciones, se van a a caer en el vacío financiero irremediablemente. Y todas las canonjías: doble sueldos de profes y de funcionarios, años sabáticos, largas vacaciones, puentes, permisos, enfermedades sicológicas y frecuentes crudas…. Se preguntan ¿quién las va a pagar?

Porque ese es finalmente el interés de las juntas de notables que proponen a los rectores, seguir en la gran simulación, que es la educación superior en México; que para lo que se ha alcanzado en materia económica en los últimos cuarenta años, ya debería ser el sistema de universidades públicas una garantía de independencia científica y tecnológica; no una inacabable succionadora de dinero bueno que al pasar por esos monstruos burocráticos, se hace basura; porque sencillamente ¿que seriedad puede tener aparentar  que se estudia un mito idolátrico para el país? ¿una vez? ¿y otra?

Como si no fuera suficiente con los atavismos que se entronizan en la política y la sociedad, para todavía rebajar más la investigación con temas, en los que el santo lebrel, tiene mejores conclusiones sobre la ignorancia, la mitomanía y la manipulación de los pobladores zafios.

Así que otros años más, para tirarlos al caño en la innovación científica y en la materia de aportaciones al conocimiento.

Porque se gasta mucho y usted mi estimado lector solamente debe calcular cuanto es el monto del presupuesto de la UV y dividirlo por el número de alumnos que tiene. El mismo ejercicio con otras universidades públicas como la UNAM y con cualquier tecnológico del gobierno que otorga títulos de licenciatura, para que estrepitosamente se vaya de espaldas de cómo desaparecen tanto dinero, sin que se le vea ninguna ventaja con instituciones superiores en calidad y similares en ser apéndices del sistema político, que no el educativo de México.

Los de la junta de notables que teatralizaron la reelección, una vez garantizadas sus intactas canonjías y certificada su pobre investigación de resultados, ganaron haciendo retroceder a la UV y negándoles a las nuevas generaciones un futuro educativo. Lo que viene es sombrío y repetitivo.

Una vez más la junta de gobierno de esa Universidad se va con la opción de la consigna; y se han de estar carcajeando de todos los que participaron, probablemente  tildándolos de cándidos, cometieron el pecado de creer que existían formas neutrales, que iban a respetar las perdidas metas de la educación…

*Esta es opinión personal del columnista