Silencio de mujeres defensoras

16 octubre 2017 | 23:02 hrs | Carlos Jes√ļs Rodr√≠guez

MAS ALL√Ā de la disculpa ofrecida por el Gobernador Miguel √Āngel Yunes Linares, y por el Fiscal General del Estado, Jorge Winckler Ortiz a la doctora Aida Araceli Serralta Gonz√°lez, e independientemente del cese fulminante de dos agentes ministeriales que intentaron, injustamente, detenerla este lunes por la ma√Īana en Boca del R√≠o, acech√°ndola desde que sali√≥ de su domicilio en el fraccionamiento Costa de Oro, siempre quedar√° la inc√≥gnita de si los elementos policiacos intentaban secuestrarla o, en realidad, se equivocaron de persona. Y es que hay razones para suponer que podr√≠a tratarse de un plagio encubierto o intento de desaparici√≥n forzada ‚Äďcomo han ocurrido much√≠simos en el Pa√≠s, sobre todo en Veracruz-, pues de acuerdo al Protocolo Nacional de Actuaci√≥n y Traslado concatenado con el nuevo C√≥digo Penal Federal, cuando se trata de la detenci√≥n de una mujer, los ‚ÄúResponsable de la Custodia del Imputado‚ÄĚ (RCI) deben ser, preferentemente, mujeres, y en este caso los sujetos eran hombres, vestidos como el com√ļn de la poblaci√≥n y armados, y en ning√ļn momento mostraron la orden de aprehensi√≥n contra la mujer a quien ordenaron detener la unidad que conduc√≠a, y que por supuesto no lo hizo hasta encontrar un lugar con presencia ciudadana para pedir auxilio, en tanto buscaba refugio en un tradicional caf√© de la zona conurbada. Hasta all√≠ llegaron los elementos que a empellones intentaban subirla a una camioneta con placas oficiales, pero ante la demanda de auxilio de que pretend√≠an secuestrarla, algunas personas rodearon a los representantes de la fiscal√≠a para exigirles que se identificaran y mostraran el documento que sustentaba el arresto.

LA DAMA desesperaba y al borde del desmayo pronunciaba su nombre, pero los polic√≠as, aferrados a ella como pulpos hac√≠an caso omiso, hasta que alguien pidi√≥ comparar el nombre contenido en el documento judicial con la identificaci√≥n de la doctora que, para entonces, estaba aterrorizada. Los apelativos, por supuesto, no coincidieron, lo que motiv√≥ que los mal encarados elementos procedieran a retirarse como si nada, cuando las personas que rodeaban a la galena les exigieron por lo menos se disculparan, a lo que accedi√≥ uno de ellos, el de mayor estatura, mientras que su compa√Īero ‚Äďun chaparro y regordete- trataba de justificarse: -por eso le ped√≠ que detuviera su auto para solicitarle su identificaci√≥n-, a lo que la profesionista respondi√≥: -¬Ņy como me voy a parar si me apuntaba con una pistola?-. Y es que en estos tiempos de inseguridad, ya no se sabe qui√©nes son los delincuentes y cu√°les los polic√≠as, independientemente de que en muchos acontecimientos de desapariciones forzadas se han visto involucrados elementos policiacos que han sido detenidos gracias a videograbaciones, y esta vez no fue la excepci√≥n: la oportuna intervenci√≥n del colega Marcos Miranda Cosco, ex rey del carnaval que se apresur√≥ a grabar la escena de principio a fin, fue fundamental para identificar a los malos elementos y evitar, en gran medida, un arresto que pudo haber sido de graves consecuencias. Aunque no todos los polic√≠as son malos pues, desde luego, hay que reconocer que tambi√©n hay buenos elementos.

AUN SE recuerda cuando en Enero del a√Īo pasado, en el municipio de Tierra Blanca, elementos policiacos ‚Äúlevantaron‚ÄĚ a cinco j√≥venes de Playa Vicente que retornaban a su lugar de origen tras pasar un fin de semana en el puerto de Veracruz. Los muchachos jam√°s aparecieron, y acaso nunca se sabr√≠a qu√© pas√≥ con ellos de no ser por las c√°maras de video que grabaron los hechos. Fue as√≠ como la Fiscal√≠a del Estado ‚Äďque en ese tiempo encabezaba Luis √Āngel Bravo Contreras- orden√≥ la detenci√≥n del subdelegado regional de la Secretar√≠a de Seguridad P√ļblica en aquella zona, Marcos Conde (con antecedentes de haber ordenado el ‚Äúlevant√≥n‚ÄĚ de j√≥venes en Cardel que, posteriormente, aparecieron muertos), junto con cinco elementos que ser√≠an juzgados por desaparici√≥n forzada. Y es que los jen√≠zaros, de acuerdo a la investigaci√≥n, los entregaron a una c√©lula delincuencial que los habr√≠a asesinado en un rancho del municipio de Tlalixcoyan, donde fueron encontrados alrededor de 8 mil restos humanos y diversos objetos utilizados para el robo de combustible. Y fue, precisamente, ese caso el que puso en evidencia las desapariciones forzadas ejecutadas por elementos policiacos en la Entidad, colocando a Veracruz en el escenario nacional al probar que uniformados de la Secretar√≠a de Seguridad eran responsables de detenciones y desapariciones de j√≥venes. Esto mismo se repiti√≥ en Papantla, Alvarado, Isla e, incluso, Xalapa, donde infinidad de muchachos tras ser detenidos aparecen ejecutados o, simple y llanamente, ya no aparecen porque fueron desaparecidos en √°cido o enterrados clandestinamente en lugares desconocidos.

EN EL cap√≠tulo VIII de la Ley Org√°nica de la Fiscal√≠a General del Estado referente a la ‚Äúconducci√≥n y mando‚ÄĚ de esa dependencia, el Art√≠culo 42 refiere que ‚Äúla Polic√≠a de Investigaci√≥n estar√° bajo la conducci√≥n y mando del Fiscal General, as√≠ como del Abogado General, Fiscal de Investigaciones Ministeriales, Fiscales Regionales, Fiscales Especiales, Fiscales de Distrito y Fiscales Especializados‚ÄĚ, y deja en claro: ‚ÄúLos elementos de la Polic√≠a de Investigaci√≥n actuar√°n bajo la conducci√≥n y mando de la Fiscal√≠a General y la auxiliar√°n en la investigaci√≥n de los delitos y, en su caso, en la persecuci√≥n de los presuntos responsables. En consecuencia, acatar√°n las instrucciones que se les dicten para tal efecto, cumplir√°n las actuaciones que les encomienden durante la investigaci√≥n y deber√°n hacer cumplir las citaciones, presentaciones y notificaciones que se les ordenen. Tambi√©n ejecutar√°n las √≥rdenes de aprehensi√≥n, cateos y otros mandamientos que dispongan los √≥rganos jurisdiccionales‚ÄĚ

Y SI esto es as√≠, el intento de ‚Äúaprehensi√≥n‚ÄĚ, ‚Äúlevant√≥n‚ÄĚ o ‚Äúsecuestro‚ÄĚ de la doctora Aida Araceli Serralta Gonz√°lez no debe quedar en una simple disculpa, pues el tema, independientemente de que los agresivos elementos ya fueron despedidos ‚Äďm√°s como un asunto de car√°cter pol√≠tico que judicial-, involucra al Fiscal Regional en la zona conurbada, a los comandantes e, incluso, al Fiscal General, y un ‚Äúusted persone‚ÄĚ no alivia la zozobra vivida por la v√≠ctima. Por cierto, ante este hecho censurable, uno se pregunta: ¬Ņd√≥nde est√° el Instituto Estatal de la Mujer con su ‚Äúaguerrida‚ÄĚ titular silenciosa? ¬ŅD√≥nde la Comisi√≥n Estatal de Derechos Humanos y d√≥nde las diputadas ‚Äďy diputados- que se asumen como defensores de las f√©minas? El mutismo c√≥mplice los condena e induce a suponer que el servilismo les consume, OPINA carjesus30@hotmail.com

*Esta es opinión personal del columnista