Si no fuera porque es Héctor

29 marzo 2016 | 21:21 hrs |

Al Estilo Mathey

Gustavo Cadena Mathey

 

Buen día apreciado lector:

De veras que da tristeza todo lo que nos está pasando a los veracruzanos.

Aunque también sucede en el país y en el mundo.

Este reportero tiene muy claro desde las épocas de la infancia y la adolescencia en que la vida se desenvolvía en paz y armonía entre los ciudadanos.

De vez en vez, raras veces nos estremecían casos de asesinatos, de dramas familiares. Cada familia hacía su propia lucha por sobrevivir honradamente.

Había consideración absoluta a las personas, en la calle los señores se saludaban al paso alzando el sombrero y se demostraba total respeto a las damas.

La gente de calificaba de “bien nacida” o “gente de bien” y si se pensaba mal de alguien, eso se guardaba en lo íntimo del pensamiento o, en el cómplice pero irremediable y evidente alboroto silencioso del cuchicheo.

¡Qué bonito!, puedo decir hoy sin miramientos cursis.

Cada núcleo tenía su empleo, su negocito, su taller, los chicos debíamos trabajar también y no había quien se escandalizara por ello. Yo era “periodista junto con mi hermano Pedro, porque vendíamos “El Mensaje”.

Todavía, aunque lejana, persiste en mi mente aquella imagen en que un fin de mes, a temprana hora y regresando de vacaciones de mi escuela el Seminario Apostólico de Santiago Tuxtla a Acayucan, me topo en la banqueta del Hotel Ritz, vecino a la casa paterna, con mi hermano Raúl, el Benjamín de la familia que contaba con unos siete años de edad y ya se ganaba la vida barriendo la calle del frente del hotel: me dice entonces con decisión de gente grande: “¡Si necesitas dinero te doy de mis ahorros eh¡”.

En serio cómo me hubiera dado gusto que las actuales generaciones pudieran apreciar aquellos tiempos y aquella vida, esfuerzos y conducta de las personas de entonces.

Pero, como dijo Pablo Neruda, nosotros los de entonces, ya no somos los mismos.

Pero hasta el gobierno del priísta Miguel Alemán Velasco todavía en Veracruz vivíamos en paz. Como igual lo vivimos en los anteriores gobiernos priístas, con algunos muy malos detalles en los de López Arias, Hernández Ochoa, Acosta Lagunes, Gutiérrez Barrios, Dante Delgado y Patricio Chirinos pero en general fueron más positivos.

No creo que haya más malas diferencias con los gobiernos de otros partidos y otras entidades o el propio del gobierno federal.

Me consta y no pretendo polemizar con nadie.
Lamentablemente y como se decía en aquella serie de caricaturas de los años ochenta aún sin “la espada del augurio”, más allá de lo evidente todos hemos podido ver que las cosas se descompusieron a partir del priísta Fidel Herrera Beltrán a la fecha, con la irrupción del narcotráfico y su terrorífico paso.

En la actualidad, si no fuera porque el candidato a gobernador es Héctor Yunes Landa, yo también votaría contra el PRI.

Entre las reglas de oro del periodismo está la imparcialidad y así la he tratado de practicar a lo largo de mi trayectoria, pero en este caso conozco a Héctor Yunes Landa y se que es un político honrado, diferente y que si la sociedad veracruzana reflexiona en este punto y lo lleva a la gubernatura con su voto en las urnas, hará un papel positivo, muy diferente al de sus últimos antecesores.

Tampoco podrá resolver todos los problemas de la noche a la mañana. Eso nadie lo podrá hacer, ninguno de los demás aspirantes.

Incluso para resolverlo se necesita de la voluntad de apoyo del gobierno federal y por lo que se ve, Peña Nieto el Presidente de la República no quiere ayudar a Veracruz con los problemas económicos y de inseguridad.

Acaso Peña habrá ayudado ya al estado en otras situaciones, pero su gobierno federal está obligado a intervenir cuando menos en lo de la inseguridad y no lo hace como se debe.

De seguir así, obvio que el PRI perderá Veracruz, pero también la próxima elección presidencial.

Eso, ni dudarlo.

SOBRESALIENTE

***Ayer en la reunión de mis amigos que honran la memoria de Noé Valdés, saludé a la señora Sonia Guadalupe Sánchez, que fuera una digna primera dama de Veracruz: Su inteligencia, su talento pero también su nobleza, su sencillez y deseo de servir positivamente se advierten a leguas. La última vez que la traté fue en aquel campo deportivo de Pánuco, cuando le organizó un buen acto de despedida en el noviembre antes de que Patricio Chirinos entregara el gobierno del estado a don Miguel Alemán Velasco.

Aquella vez le vaticiné sería una “excelente senadora” por Veracruz. Es una mujer admirable a todas luces.

Tenga el lector armonía y paz entre sus seres queridos.

gustavocadenamathey@hotmail.com