Si he defraudado, lo devuelvo cuadruplicado

5 julio 2017 | 20:47 hrs | Negro Cruz

Entonces Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: He aquí, Señor, la mitad de mis bienes doy a los pobres; y si en algo he defraudado a alguno, se lo devuelvo cuadruplicado. Lucas 19:8

Una de las parábolas que encaja a la perfección con el tema de los políticos que actualmente viven emproblemados con la ley, por las presuntas irregularidades que cometieron, viene referido en el Evangelio de Lucas, justamente en el capítulo 19 y tiene que ver con la entrada de Jesús a Jericó y su encuentro con Zaqueo, el jefe de los publicanos de la ciudad, además de hombre rico.

Como ustedes saben, los publicanos eran en la antigua Roma, nuestra moderna versión de los cobradores de impuestos. Concretamente, tenían un arrendamiento de las autoridades imperiales para ejercer dicha potestad en determinada región.

En aquellos tiempos, como en los actuales, los que ejecutaban la referida actividad, no eran bien vistos por el resto de la población, sobre todo, cuando el modo de vida del recaudador empezaba a ser ostensiblemente el de una persona rica, lo cual significaba, como decimos coloquialmente, que le habían ‘metido mano al cajón’.

Ya lo hemos dicho en otras ocasiones., defraudar a la Hacienda pública es un delito que lastima mucho a la sociedad, son los dineros destinados al bienestar del pueblo, por lo tanto, agarrarlo indebidamente, es despreciar el bienestar de las mayorías.

Bien, continuando con el tema de Zaqueo, al este enterarse que El Salvador estaría en su ciudad, se aprestó a ir a conocerlo y debido a que era corto de estatura, se subió a un árbol para no perder pormenor del arribo del Mesías.

El detalle de lo que ocurrió después nos lo narra Lucas 19:5: “Cuando Jesús llegó a aquel lugar, mirando hacia arriba, le vio, y le dijo: Zaqueo, date prisa, desciende, porque hoy es necesario que pose yo en tu casa.”

El comentario llenó de emoción al publicano quien presto bajo del árbol para recibir la visita de Jesús, sin embargo, la multitud murmuraba que Cristo había entrado a descansar a la casa de un pecador, a lo cual Zaqueo respondió con lo que nos señala el epígrafe de este comentario: “la mitad de mis bienes doy a los pobres; y si en algo he defraudado a alguno, se lo devuelvo cuadruplicado.”

Es claro, el Espíritu Santo iluminó el entendimiento de Zaqueo, quien asumió con profundo arrepentimiento, la posibilidad de haberse equivocado.

Las palabras de Jesús que remataron el episodio contienen el fondo del asunto, nos dice Lucas 19:9-10: “Jesús le dijo: “Hoy ha venido la salvación a esta casa; por cuanto él también es hijo de Abraham. Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido”.

Esa es el meollo de la cuestión: Jesucristo vino a SALVARNOS, a recuperar para la causa del Todopoderoso, todas las almas que satanás ha pervertido, pero, lo importante es que nosotros nos redimamos, que aceptemos que el Señor nos ama y que el Hijo del Hombre murió en la cruz, para darnos la posibilidad del arrepentimiento y con ello podamos alcanzar Vida Eterna.

El gobernante, el recaudador, el ciudadano, todos podemos equivocarnos pero si lo hacemos, debemos aceptarlo y con humildad arrepentirnos, sobre todo, aquellos que han hecho el mal de manera reiterada.

Valoremos el sacrificio del Redentor, honrémoslo, no permitamos que sea en vano.

*Esta es opinión personal del columnista