Sergio Tinoco Solar

8 marzo 2018 | 12:27 hrs | | Gilberto Haaz Diez

Por Gilberto Haaz Diez

 

*La vida es un largo dolor que rara vez duerme y nunca se cura.
Camelot.

Era el payasito de la tele. Un buen y gran hombre. Sergio Tinoco Solar. De esos hombres que dejan huella a su paso y son recordados en el tiempo, no importa vientos ni tempestades. Le conocí en Veracruz, allá por los años 60s, por cosas del trabajo de medios radiofónicos y televisivos, Sergio ambientaba un buen programa en la tele veracruzana, lo que ahora es Televisa-Veracruz. Nos hicimos amigos desde ese tiempo. No me voy a extender en su amplio curriculum. Nacido en Orizaba, siempre amó la Radio, en la XEPP orizabeña se inició. Productor de cine, guionista muy inquieto y talentoso, brincó a Puebla y luego aterrizó en Veracruz, cuando don Carlos Ferráez inauguró esa Televisa, llamada XHFM, Telever. Llegó a Orizaba a la XETQ, tiempo que quien esto escribe por aquí también apareció. Su verdadera pasión fue el cine experimental, con una camarita de 8 milímetros filmaba y filmaba y no dejaba de filmar, como los peces en el rio. Sus actores, Miguel Ángel y Héctor Cruz Teísta, dan cuenta de su trabajo efectivo. Recuerdo que ganó una Diosa de Plata y otro script fue comprado para filmarlo nacionalmente. Fue autor, director y fotógrafo en 49 películas y 5 videohomes. Entre los años 70 y 80 produjo 62 películas cuyos escenarios y temas, en algunas de ellas, fueron los bellos paisajes y acontecimientos históricos de Pluviosilla. Rememoro un escrito del año 2015.

LA CARTA
Una carta del historiador José Romero Güereña, me hace ver una inquietud que cargo y he escrito desde hace mucho tiempo, preguntando el destino de las cintas de Sergio Tinoco Solar, el gran cineasta orizabeño, locutor, productor, director, creador del Payasito Bony en la Tele de Veracruz, al lado del gran Joe de Lara (q.e.p.d.) y de tantos otros amigos que han partido de esta tierra. Tinoco vivió sus últimos años en Orizaba. Laborando en XETQ Radio. Una de esas películas, que filmaba en 8 milímetros, sin dinero, con la ayuda de los amigos a quienes pedía no tanto como dinero, sino sus casas para filmarlas (en mi casa, creo que filmó unas cuatro, tenía cancha libre y allí por poco nos llevamos un Oscar, solo que la Academia no nos peló) resultó ganadora. Era una gente buena y querida. Sergio amó el cine como nadie. Una de sus películas, Cristo 70, fue premiada con un Ariel, creo que el actor era un tal Carlos Piñar. Si Gabriel Figueroa retrató en súper 8 muchas de las cosas brillantes de México, y hoy el Chivo Lubezky refrenda esos caminos, Tinoco en su tiempo hacia el esfuerzo del cine sin recursos. Para salir a un lugar de mar, pasaba la charola o pedía prestado. Orizaba le ha rendido homenaje, ese si es un hijo consentido. Cine experimental, le llamaron en su tiempo. Pues bien, el historiador Güereña dice en su carta que las 60 películas de Tinoco se cedieron a la Filmoteca de la UNAM, por el propio autor, lo asegura la señora enfermera Ana Beatriz Díaz Rojas, que ella conserva el ticket de entrega de esas películas. Bueno, están a resguardo. Piqué la página de la Filmoteca de la UNAM y algo aparece como Sergio Tinoco Solar. Que siga descansando en paz, mientras sus películas, para las que vivió y amó, estén a resguardo y deban ser exhibidas.

LA ELECCION MEXICANA
Mario Vargas Llosa, Nobel y excelente escritor, cada que puede abre la boca y se mete en líos. Los intelectuales tienen todo el derecho del mundo de hablar y dar a conocer sus opiniones, que son muy válidas, aunque mucha gente no coincida. En sus tiempos mas mozos era de izquierda, apoyaba a Fidel Castro y esa pandilla de comunistas, hasta que una mañana rompió con los barbones, como lo hizo José Saramago con su excelente escrito: “Hasta aquí he llegado’, que le asestó al líder barbón de la Revolución cubana. Vargas Llosa igual. Soltó un mensaje antilopezobradorista y retumbó en sus centros la tierra.

Lidera el ruso Andrelovicht la elección mexicana, y Vargas Llosa se puso las pilas para sugerir a los mexicanos tener cuidado con ese populismo. Exhibe un nuevo libro, La llamada de la tribu, ahí explora lo que quiere. Leo en El País un tema que le ocurrió: “Estaban en la cubierta de un barco, y Vargas Llosa había tenido un disgusto: “un artículo me había alterado e irritado porque en él se me insultaba y se decían mentiras sobre mí”. Neruda le profetizó: “Te estás volviendo famoso. Quiero que sepas lo que te espera: cuanto más famoso seas, tanto más te atacarán. Por cada elogio, recibirás dos o tres insultos. Yo tengo un cajón lleno de todos los insultos, villanías y maldades que un hombre es capaz de soportar. No me ahorraron ninguno: ladrón, pervertido, traidor, delincuente, cornudo… ¡Todo! Si te haces famoso, tienes que pasar por eso”. Ahí anda con su fama.

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Esta es opinión personal del columnista.