Sensualidad, nobleza y poder: ¿quién fue Cleopatra?

Bella, fuerte, provocadora; por el momento el diálogo acerca de la verdadera identidad de Cleopatra no puede cerrarse como una verdad absoluta

9 febrero 2018 | 10:12 hrs | Cultura Colectiva | Redacción

Desde quienes la consideraban una ramera hasta los que veían en ella a una mujer sabia y capaz de controlar a todo un pueblo, la figura de Cleopatra sigue siendo un verdadero misterio para la Historia.

Crear mitos acerca de una figura histórica importante se hace cada vez más sencillo conforme avanzan los años. Desde un lector ocasional hasta el historiador más experimentado, todos han sido víctimas de los mitos que rodean algunos personajes tan míticos como Julio César, Hitler o hasta el mismo Jesucristo; que si llevaban dietas extrañas o eran miembros de cultos oscuros, absolutamente todo es posible. Al final, ¿quién lo vio? ¿quién puede asegurarnos que se trata de una mentira?

Bajo este tipo de preguntas torpes, han aparecido cientos de libros que dicen contener la verdad acerca de algún personaje o acontecimiento clave para nuestra historia. Sin duda, Cleopatra ha sido una de las figuras que más se ha visto sometida a dudas y especulaciones acerca de su verdadera identidad. De repente todos estos autores nos hacen sentir que su importancia no radica sólo en el hecho de haber sido mujer o la última emperatriz de uno de los reinos más poderosos del mundo antiguo, sino en los mitos que rondan su persona, llevándola a extremos totalmente opuestos. Fantasías que van de una sabia gobernante hasta una ramera.

¿Femme fatale o mujer sabia?

Sin exagerar, podemos decir que sobre la belleza de Cleopatra se han escrito bibliotecas enteras y muchas de ellas ni siquiera abordan su sabiduría como una parte del atractivo que apasionó a egipcios y extranjeros. Marco Antonio, quien vivió enamorado de ella la describió de esta forma: «La edad no puede marchitarla, ni podrá la costumbre agostar su infinita variedad: otras mujeres sacian los apetitos que despiertan, pero ella da más hambre cuánto más satisface. Incluso lo más vil se vuelve puro en ella, y hasta los sacerdotes bendicen el ardor de su lujuria».

No obstante de todos los relatos que la pintan con una belleza similar a la de una diosa, quizá esa belleza se esté confundiendo con la increíble sabiduría y destreza que empleó para gobernar el imperio egipcio y establecer relaciones con otros gobernantes de Roma y Grecia, quienes le adjudicaron esa belleza en función de la forma en que podía influir sobre las decisiones de los demás con una mirada.

Por supuesto que hubieron quienes en su afán por desprestigiarla no dudaron en llamarla ramera, puta o lasciva. Sin embargo, además de que estos comentarios venían directamente de quienes querían despojarla de su trono; los estudios y análisis realizados a su cadáver apuntan que su belleza era más bien intelectual, pues su rostro no era precisamente agraciado para los cánones contemporáneos.

Sus técnicas de belleza

El mito de la leche de burra es conocido por todos, no obstante, este baño casi milagroso al que se le atribuye la belleza y suavidad de la piel de la emperatriz constituye otro de los grandes misterios acerca de Cleopatra, pues hasta ahora no hay un registro arqueológico o científicamente comprobado de que haya usado más maquillaje o tratamientos especiales para el cuidado de la piel diferentes a los que usaría cualquier mujer de la época.

Diversos son los libros que la pintan como una adicta al maquillaje, aunque es seguro que no haya usado nada fuera de lo normal, pues pintarse los ojos y usar otro tipo de “embellecimiento” era más bien con el fin de tener buena salud; muchas de las sustancias que los egipcios usaban para arreglarse tenían una función antiséptica mucho antes que estética.

Bella, fuerte, provocadora; por el momento el diálogo acerca de la verdadera identidad de Cleopatra no puede cerrarse como una verdad absoluta. En primer lugar porque esa no es la función principal de la historia, sino la de aclarar nuestras dudas acerca del pasado en la medida de lo posible y en un segundo punto porque lamentablemente aún no existen los recursos suficientes para crear un perfil completo acerca de la personalidad y estilo de vida de un personaje tan enigmático como ella.

Lo único que nos queda por hacer es informarnos acerca de ello y de esta manera sacar nuestras propias conclusiones acera de todo lo que ocurrió antes de nuestra época, eso sí, sin caer en el absurdo de tomar por ciertas todas referencias sensacionalistas que se nos pongan enfrente.