Secuestro

20 marzo 2017 | 23:04 hrs | Virgina Durán Campollo

Los mexicanos estamos cautivos. En la mayoría de los estados de la República mexicana, el secuestro es el gran negocio incluso de algunos gobiernos. En alianza con grupos delincuenciales, funcionarios públicos encargados trabajan conjuntamente. Son socios del redituable negocio, que poco se denuncia pues hay temor de hacerlo. Todos estamos encadenados. Administraciones ambiciosas, nos han vendido al narcotráfico y nos quitan a nuestros familiares para sus negocios. Tráfico de órganos, inclusión en las bandas criminales, la prostitución y de vigilancia de sus rutas. Impedidos los responsables para ejercer justicia, pues están rebasados. De nada sirve que atrapen a las cabecillas, si se reproducen como el cáncer. Hay que proteger a la ciudadanía, que paga impuestos. A la gallina de oro la están exterminando, por su ambición extrema. No cumplen con sus obligaciones y por eso los mexicanos desprecian a sus gobiernos: corruptos, déspotas, insensibles. Es necesario un despertar ciudadano contundente. *** Nos han robado la tranquilidad, la paz, la seguridad, la alegría. Estamos cautivos, en nuestros propios hogares. La zozobra de pensar, en qué momento se estará llorando a nuestros propios desaparecidos. Padres de familia que viven una agonía diaria, debatiéndose en darles libertad a sus hijos para su esparcimiento o encerrarlos a piedra y lodo. Se han inhibido a tal grado, que ni siquiera acuden ya a eventos simples sociales. Estamos en pánico los mexicanos. No se entiende sí se destinan miles de millones de pesos a ese rubro, no haya resultados. Están rebasados y, al parecer, no les importa. Lo amargo es que quien pudiera dar solución, también tiene miedo y está amenazado. *** El 80 por ciento de la población carcelaria de Topo Chico, en Nuevo León, son victimarios que fueron víctimas de violación, golpes, ausencias. De hogares donde el alcoholismo, la drogadicción, la violencia intrafamiliar, las violaciones sexuales eran comunes, según un joven facilitador de un grupo de apoyo. Desde su niñez sufrieron de cualquier tipo de abuso y ese resentimiento fue que les llevó a delinquir. Que es más traumática una violación sexual en un hombre, que en una mujer. El conocido Penal de Nuevo León, tiene capacidad para mil personas y hay siete mil, según mi informante. Se hacinan hasta diez en cada celda. Que la corrupción es a tal grado, que son los capos quienes tienen el control. A los reclusos se les invita para compartir en las grandes fiestas que se realizan, con un tremendo derroche de dinero. Alcohol, drogas, mujeres, artistas incluso de renombre ambientan los festejos. En una gran mayoría de los llamados Centros de Prevención y Readaptación Social (CERESOS) del país, las condiciones son iguales. Ni sus directores, jueces, magistrados meten la mano. La justicia en éste país se aplica de otra manera. *** Mal fario para los periodistas veracruzanos, el primer periodista muerto durante el gobierno de Miguel Ángel Yunes Linares. El asesinato del colega Ricardo Monlui indigna tanto porque la masacre continua y no ha sido sanada. El yunismo, como siguiendo un guion prestablecido, está alejado de toda la prensa y medios de comunicación. No es el tema dinero sino el desprecio. El señor Yunes Linares olvida que ganó porque hubo – como otros varios sectores preocupados y participativos- el respaldo de la prensa crítica. La vocera de la población, que mandaba el mensaje de hartazgo por la corrupción e ineptitud. Quienes se expusieron a ser lastimados, por luchar por la alternancia que no se dio. Mal fario para el PAN nacional. Veracruz tiene otros tintes, ante el fracaso prematuro de una administración y no son ni los rojos ni los amarillos. *** Y para las agruras del mole…usted sabrá qué tomar. Hasta la próxima.