Se vive Todos Santos

31 octubre 2014 | 9:46 hrs | Ana Isabel Tavera Ortiz

TUXPAN, VER.- La tradición insiste en permanecer; los colores, olores y sabores, se impregnan por la ciudad y en cada uno que camina por ese lugar que se convierte en un espacio en el que todo se conjunta y da la bienvenida a una festividad que remonta desde los aztecas quienes rendían el culto a todos los difuntos que se adelantaron en el camino.

La tradicional Plaza de Todos Santos inició, y le da la bienvenida a los olores de las flores y la comida; los colores de la fruta y las coronas, el humo perfumado del copal, el color chillante de esta temporada en el papel china picado, los adornos de calaveritas, las velas de cera; todo aquello que será necesario para la ofrenda a quienes vienen a visitarnos cada año.

«Festejamos la muerte desde la vida misma, cada ingrediente puesto en la ofrenda es una forma de honrar al misterioso estado que es la muerte», indica una vendedora de copal y del tradicional pan de muerto.

Por las calles de la ciudad, cada año el día 30 y 31 se llenan de puestecitos, dónde ahí vamos la mayoría a comprar las varas, la palmilla, las frutas como naranjas, cañas las flores de muerto, el diente de león, las veladoras, el copal, las calaveritas de azúcar y desde luego el pan de muerto, todo esto para armar de una forma singular los altares.

La Plaza,  también se viste de gala con las conservas, sobre todo de calabaza, de papaya verde y la de ciruela, que acompaña el paladar con un delicioso Zacahuil  que se vende en cada una de las esquinas de la plaza.

El pan de muerto, es otra delicia que no puede faltar, traído desde Tlaxcala y que está en varios tamaños, adornados y al natural, con lo que complementarán las ofrendas que serán puestas para los fieles difuntos.

-Buscamos lo necesario para nuestros parientes fallecidos que regresan a casa para convivir con los familiares vivos-manifestó doña Lupita quién desde hace 15 años acude a la plaza para comprar lo necesario y poner su altar.

“El ambiente se nota diferente desde los olores, la comida, las casas nuevamente con vida, parece mentira, que los días en honor a los muertos nos den vida a los vivos y que de esta misma celebración, algunos obtengamos dinero para vivir”, dijo sonriendo Miguel Martínez quién cada año en la plaza vende artesanías de barro también propias de la festividad.

Durante estos dos días, agregó, nosotros llegamos a la ciudad, para traer lo necesario para las ofrendas de todos nuestros difuntos que se adelantaron en el camino.

Se trata de una fiesta que también se ha ido transformando en el paso del tiempo. La celebración de Todos los Santos y Fieles Difuntos, se ha mezclado con la conmemoración del día de muertos que los indígenas festejan desde los tiempos prehispánicos, y en el que Tuxpan, cada año brilla y destaca con la Plaza dedicada a la preparación para la llegada y veneración de los difuntos.